10 beneficios de practicar gateos, cuadrupedias y locomociones

Podríamos pensar que gatear, moverse en cuadrupedia e imitar algunos patrones animales a cuatro patas es una moda más.

Al menos eso es lo que yo creí cuando me topé con esta posibilidad en mi etapa final dentro de la industria del fitness. “Bueno. A ver qué se han inventado ahora. Otra chorrada más”.

Después, cuando me distancié un poco del mundo de los bíceps, las claras de huevo y el cardio al 60-80% de tu frecuencia cardiaca máxima, estudiar el Método Natural de Hébert me abrió los ojos.

Cita Georges Hebert

Fueron las locomociones del Método Natural las que cambiaron definitiva y radicalmente mi forma de entender y practicar actividad física –y que luego despertarían mi interés por conocer más sobre el tema.

Supongo que sería algo parecido a lo que él mismo vivió cuando comprobó que sus marines, entrenados con la mejor tecnología de la época (mancuernas, barras, poleas y pistas de atletismo), eran bastante mediocres en comparación con la HABILIDAD de moverse que tenían los indígenas que se encontraban en sus misiones que, entre otras cosas, gateaban, se arrastraban, reptaban y se movían agachados muy a menudo.

De hecho, incluso la gimnasia sueca de la época, mucho más lineal y analítica, y que más tarde daría paso a otros sistemas que también tienden a lo estático, como Pilates o la parte del yoga inventada por los ingleses, basarían gran parte de su catálogo en ejercicios posicionales sobre cuatro punto de apoyo, las dos manos y los dos pies (a veces asistidos por codos y rodillas).

El resto de la historia, más antigua o más reciente, ya la conocemos.

El Parkour, la gimnasia artística, , algunos deportes tradicionales, las danzas y las artes marciales incluyen la práctica de gateos, cuadrupedias y patrones a cuatro patas en su preparación física y/o su expresión.

E incluso el fitness y el movimiento intencionado ya un poquito menos convencionales, de la mano de cada vez más sistemas, como Animal Flow, Paleotraining, Movnat, Ido Portal, Ginástica natural, Budokan, etc., sumado a la herencia de ejercicios estáticos en esas posiciones, también propone secuencias y clases coreografiadas agachados, gateando, reptando, moviéndonos cerca del suelo.

(Apunte personal: yo no me caso con ninguna. Todas me parecen una buena opción, siempre que los dogmas de cada sistema no nos nublen la vista y nos despisten: se trata de gatear y ya.)

En resumen, de alguna forma, cuando empezamos a ser conscientes de que estábamos dejando de movernos en nuestro día a día y tuvimos que ingeniárnoslas para idear formas “artificiales” de hacerlo con tal de preservar nuestra salud y bienestar, nos dimos cuenta de que “locomocionarnos” a bajas alturas forma parte de nuestra naturaleza móvil, algo que no solo nos nutre o estimula, sino que nuestro cuerpo necesita si quiere seguir funcionando bien.

Al fin y al cabo, gatear es algo que hemos hecho todos antes de caminar (algunos tiquismiquis dirían que casi todos, y con razón, aunque excepcionalmente).

10 beneficios de practicar gateos, cuadrupedias y locomociones

Con todo, algo que no me hubiese imaginado decir hace diez años, hoy reafirmo que gatear y moverse cerca del suelo es fundamental, esencial, primordial para disfrutar de un cuerpo HÁBIL e INTELIGENTE, y no solo aparente.

Los beneficios de hacerlo son múltiples y entre ellos destaco:

1. FORTALECE TU EMPUJE

No solo lineal, como la que solemos desarrollar a base de ejercicios analíticos, ya sean calisténicos (flexiones, fondos) o con peso (con barras, poleas, máquinas), sino también orgánica, más cercano al “movimiento real” de la vida, fuera de alineaciones y trayectorias “perfectas” o constantes, añadiendo un plus de incertidumbre y, por tanto, requiriendo cierta capacidad de adaptación a lo menos explorado, lo poco conocido.

2. INCREMENTA TU RESISTENCIA DE PIERNAS

Al situarnos fuera de esas alineaciones más eficientes que caracterizan el hecho de estar de pie, la implicación de las piernas en su papel simultáneo como motores y estabilizadores del cuerpo es incesante.

Durante las locomociones no hay tregua para las piernas. Su resistencia se ve comprometida a los pocos segundos de movernos agachados.

Es algo que no puedes imaginarte desde lo convencional, que no sabrás hasta que lo experimentes.

No conozco a nadie que después de haber explorado sus primeras locomociones pueda nombrar alguna otra práctica o ejercicio que iguale lo que se siente en cuestiones de resistencia.

3. POTENCIA TU CARDIO

Esa implicación de nuestra capacidad de resistencia conlleva, lógicamente, un estímulo cardiovascular inherente a la práctica.

Estás haciendo cardio sin estar haciendo cardio, propiamente.

Y cuanto más tiempo, más diversidad y complejidad de patrones, más cambios de peso y alturas… más cardio.

Incluso los más “cachas” en cuestiones cardiovasculares, ya sean crónicas (cardio convencional) o interválicas (HIIT’s y derivadas), sucumben ante una secuencia básica de 3 minutos de locomociones. Palabra.

4. DESARROLLA (Y LE DA UN SENTIDO A) TU MOVILIDAD

Somos tan cuadriculados (me incluyo) que creemos que para desarrollar una capacidad tenemos que entrenar esa capacidad analíticamente. Y no es cierto.

Una capacidad también puede desarrollarse de manera integrada en una práctica o disciplina.

Durante las locomociones la movilidad articular, especialmente la de nuestras piernas, espalda baja y manos, se ve estimulada como “sin quererlo”.

Si antes hablábamos de hacer cardio sin hacer cardio, ahora podríamos decir estirar sin estirar.

Esto es, tú no estás pendiente de si esto se estira así o asá, o si hago más o menos fuerza cerca de los extremos del rango articular de la cadera o el tobillo.

Tú estás pendiente de lo que estás pendiente: MOVERTE.

Todo lo demás es algo que ocurre intrínsecamente durante una locomoción.

Y claro, moverte por ahí abajo va a demandar mucho de la movilidad de tus piernas.

5. GANAS EQUILIBRIO

Otra de esas capacidades que entrenas sin entrenarlas durante unas locomociones, y que es tremendamente importante.

Me pregunto por qué en los gimnasios hay tantas rutinas de hipertrofia, fuerza, tonificación y quema de grasa, y no de equilibrio. Y más pensando en que con los años seguramente es lo que más pueda echar en falta, cuando empiece a darme miedo tropezarme y caerme.

Y no estoy hablando de hacer sentadillas a una pierna o encima de una pelota suiza, en estático. Son cosas que tienen su qué, pero cojean en transferencia.

Se trata de mantener el equilibrio durante el movimiento.

Debido a la enorme cantidad y diversidad de posiciones, transiciones y patrones que podemos explorar, el estímulo del equilibrio durante unas locomociones es infinito.

Y lo que lo hace más chulo todavía: sobre los pies ¡y sobre las manos!

6. ACTIVA TU MEMORIA

Una de las tonterías más gordas que hemos cometido en las últimas décadas es disociarnos en cuerpo y mente, “carne” e inteligencia.

Tal vez valdría más la pena plantearnos tener un cuerpo inteligente, y no solo una mente. ¿O acaso no somos más cuerpo que mente?

Es muy curioso que se haya comprobado que, por ejemplo, las mejores propuestas para prevenir la pérdida de memoria y enfermedades como el Alzheimer tengan que ver con interpretar música o incluso bailarla, más que con hacer cálculos o memorizar versos.

En este sentido, practicar locomociones es muy parecido a bailar.

Si piensas en un único patrón de locomoción, la memoria ya empieza a estimularse. Esta mano por aquí, este pie por allá, la pierna dibuja tal o cual trayectoria, y todo bajo un orden y tempo determinados.

Y cuando ya tienes unos cuantos pasos y te animas a secuenciarlos, el cortocircuito memorístico puede ser ultradesafiante.

7. ESTIMULA TU COORDINACIÓN

¿Para qué entrenamos?

Para movernos mejor, ¿verdad?

¿Y cómo solemos movernos? ¿Cacho a cacho? ¿Ahora el codo, luego la mano, después la cadera, como un robot?

¡Naaah!

Somos humanos y nuestro movimiento se caracteriza por ser tremendamente complejo. Cientos de acciones ocurren y se combinan al mismo tiempo, sinérgicamente.

El entrenamiento analítico tiene su momento y su lugar, por supuesto, pero se queda muy lejos de ser movimiento aplicable, transferible, real.

Y no, tampoco sirve eso de ser eficiente y capaz analíticamente y luego juntarlo todo y ya está.

El todo es mayor que la suma de sus partes.

La habilidad, el control, la inteligencia (de la que hablábamos hace un momento)… la coordinación que tiene que ocurrir en torno a un montón de factores cuando nos movemos es brutal.

Y practicar locomociones, una de las maneras más complejas y diversas que tenemos de movernos, es una gran herramienta coordinativa.

8. IMPULSA TU CREATIVIDAD

Llega un momento en el que no solo es cuestión de memoria, paso a paso o secuencia a secuencia, y menos cuando vienen dadas.

¿Y si pudieras inventar algún paso?

¿Quizás construir una secuencia con algunos pasos que ya conoces?

En la misma línea de la inteligencia corporal, hemos menospreciado cuánto podemos llegar a impulsar nuestra creatividad con nuestro propio cuerpo.

Y lo mejor de todo es que esa creatividad no tiene ni por qué estar planificada a priori.

¿Cómo llevamos eso de improvisar, de crear sobre la marcha?

¿Y cuánto nos puede beneficiar a la hora de tener que adaptarnos, flexibilizarnos, reaccionar ante la incertidumbre de la vida?

9. AUMENTA TU CONCIENCIA CORPORAL

Hace ya algún tiempo concluimos con que la cualidad física más importante (y que menos tiene desarrollada la mayoría) no es la fuerza, la resistencia o la flexibilidad.

Es la conciencia corporal, la que precede al resto de cualidades.

Darse cuenta de lo que pasa en el cuerpo. O sea, de lo que te pasa a ti.

De nuevo, lo complejo y diverso y la simultaneidad de tantas cosas que ocurren durante una locomoción hacen que a nivel de conciencia corporal sea uno de los mejores ejercicios que puedas practicar.

10. EXPONE TU MEDIOCRIDAD

Practicar locomociones consiste en gran medida en aprender patrones, transiciones, secuencias nuevas cada cierto tiempo.

Y siempre que aprendes algo nuevo, pasas sí o sí por momentos mediocres: eres malo, patoso, torpe, brusco…

Ese patrón, esa transición, esa secuencia ha sido una cacarruta como una casa.

¡Ah! ¡¡Es maravilloso!!

Por fin has retado a esa creencia de que todo lo tienes que hacer perfectamente o, de lo contrario, mejor no hacerlo, y que te empuja a esconderte y repetir y repetir y repetir los mismos ejercicios una y otra vez, terminando hasta el gorro de repetir, o lesionado por acumular, o con un cuerpo poco hábil e inteligente, que se ha dejado muchos aspectos por explorar y cubrir.

Las locomociones te bajan los humos, te calman ese narcisismo que llevas siempre por sombrero, te invitan a hacer frente a tus miedos de mediocre.

¿Eres mediocre? Sí. No tienes elección. Es pura estadística. Estás en la media. Eres una persona normal, como casi todo el mundo.

Siempre insisto en lo mismo. ¿Te incomoda reconocerlo? Hazte dos preguntas:

  1. ¿Qué tiene de malo realmente ser mediocre?
  2. ¿Quién te ha metido esa idea en la cabeza y con qué intención?

Si quieres empezar a practicar locomociones como parte de tu entrenamiento y actividad física, en el Laboratorio de Movimiento puedes encontrar un curso específico, con un programa integrado de 25 sesiones de entrenamiento en las que aprenderás 20 movimientos y practicarás secuencias e improvisaciones, al mismo tiempo que desarrollas y te beneficias de todos los aspectos que acabamos de ver.

¡Nos (mo)vemos allí!