Para ser autónomo tienes que entrenar en soledad. (O por qué me niego a ser un entrenador personal niñera)

No “en soledad” de que no puedas entrenar con la compañía de alguien, con un colega o en grupo.

En soledad con tus cosas, tus condiciones, tus límites, tus creencias, tus miedos, perezas, rompecabezas corporales, excusas para no moverte.

Solo/a contigo mismo.


Cuando tenías tres añitos, tu mamá o tu papá te cortaban el bistec para que tú solamente tuvieras que pinchar los trozos con el tenedor y te los llevaras a la boca, a la vez que te animaban con onomatopeyas raras.

Con cuatro añitos, con su mano cogían la tuya, que ya era la encargada de sujetar el cuchillo, y entre los dos cortábais el bistec a trocitos.

A tus cinco años, se sentaban a tu lado para ayudarte a cortar un par de trozos y te decían “venga, ahora tú solit@”, para que tú terminases de cortar el bistec sin su intervención directa.

Ya con seis años tus padres solo se encargaban de mirarte de reojo para que no la liaras parda con el cuchillo y echarte una mano únicamente si pillabas algún “nervio” que te era imposible cortar.

Al cumplir los siete años (o a los más de veinte añazos que debes tener ya…) se supone que ya no necesitas que tus padres tengan que estar a tu lado mientras cortas y te comes el maldito bistec, y mucho menos adornándolo con un “ooohhhh, un avión, que viene, que viene, aaaaahhhmmmm”.

Enseño autonomía

Hace mucho tiempo que dejé de ser entrenador personal. Como mucho, de vez en cuando, podría ponerme la etiqueta de profesor o coach, que es más cool. A mí la idea que más me atrae es verme como un transmisor, un simple divulgador, con mi toque personal, claro.

Ya he hablado más de una vez sobre por qué lo hice y por qué considero que es tan importante que las personas sean autónomas y responsables con su práctica de actividad física, se muevan solas o acompañadas.

Si quieres saber más, puedes (re)leer:

· Mis 10 aprendizajes más importantes en más de 10 años como entrenador personal

· Por qué establecer la autonomía de movimiento como objetivo número 1

· Entrena en grupo. Y no permitas que tu entrenamiento dependa del grupo

· Lo mejor que puede hacer un profesional de la salud (y el movimiento) no es un tratamiento

Cosas de la vida y sus sincronicidades, en las últimas semanas hay una cuestión que me ha llegado reiteradamente, en algunas clases presenciales y, sobre todo, en los programas del Laboratorio de Movimiento, con matices según la persona que me la trasladaba, pero en general algo así:

—Rober, me gusta mucho el enfoque de lo que enseñas y cómo lo haces, y el nivel de detalle del programa es increíble. Pero me cuesta ser constante y a veces siento que necesito más acompañamiento, que estés más ahí, o que esté todo más fijado a un calendario en plan día 1 tal, día 2 cual, etc.

¿Quieres una niñera?

(Acompáñese todo lo que viene con una sonrisa entre amable y picarona, y para nada una cara de mala leche, especialmente si sospechas que tienes la piel sensible o acostumbras a confundir la asertividad con soberbia o algo así).

Claro. Entiendo. Tú esperas tener un entrenador personal niñera.

No es culpa tuya. Y no pasa nada. En realidad esta es una de las consecuencias de nuestra no-educación que nos hace dependientes de una autoridad que nos diga qué tenemos que hacer, porque de lo contrario no sabemos qué hacer (o nos escaqueamos cuando requiere de cierto esfuerzo).

Entonces esperamos un papá o una mamá que nos recuerde que tenemos que hacernos la cama y lavarnos los dientes. Un jefe que nos esté detrás todo el día para que hagamos el trabajo. Un dietista que nos detalle lo que tenemos que comer en un papel que engancharemos en la nevera. Y, entre todos ellos, un entrenador, un monitor, una aplicación de móvil, una fit-pulsera que nos anime con frases motivacionales y música chachipiruli para que nos pongamos a hacer ejercicio.

Y ahora te ves ahí, tú solo, con un proceso que desarrollar, con algo que comprender, romperte los cuernos y trabajar, y no una serie de órdenes que obedecer o repetir como un loro, y te cuesta.

Lo sé. Y es normal. A mí también me pasó en su momento.

Insisto. No es culpa tuya. No es culpa nuestra.

Pero es nuestra responsabilidad.

Para ser autónomo tienes que entrenar en soledad

Te dejo solo/a a propósito.

Otra vez… No solo/a de que no puedas entrenar con la compañía de alguien, con un colega o en grupo.

Solo/a con tus cosas, tus condiciones, tus límites, tus creencias, tus miedos, perezas, rompecabezas corporales, excusas para no moverte.

Solo/a contigo mismo.

Y “en soledad” es un decir.

Porque si te paras a pensar en frío, fuera de ese momento de entre desesperanza y gandulería, tú sabes que no vas a encontrar algo tan detallado, tan estructurado, tan mascado, tan progresivo, teniendo en cuenta que intento ser lo menos programado posible dentro de un programa (¡contradicción!) para que tú tengas que currártelo mínimamente, adaptando principios generales a tus condiciones individuales, a tu contexto único.

¡Pero si he necesitado más de dos semanas para explicarte paso a paso y al más mínimo detalle, insistiendo una y otra vez en los pequeños matices, cómo ganar movilidad de extensión en la muñeca!

Si no lo hiciera así, ¿cómo iba a justificar las más de 4 horas de vídeo que tiene, por ejemplo, el curso/programa Movilidad Natural?

Y todo hecho obsesivamente a conciencia para que al final seas autónomo y responsable, y te comprometas contigo mismo, y un día dejes de necesitarme.

Entonces, si la autonomía es uno de los grandes objetivos, ¿cómo vas a aprender a ser autónomo si no te “obligo” a serlo, ni que sea sutilmente?

Me niego a ser tu entrenador personal niñera

No lo voy a ser.

Lo fui por casi trece años.

No funciona.

Muéstrame a alguien que siempre dependa de la presencia de su entrenador, coach o lo que sea, y se mueva bien, sepa lo que está haciendo, sea consciente de lo que tiene entre manos, haya integrado el movimiento en su vida.

No vas a encontrar ni un solo caso.

Por eso te dejo solo/a.

Por eso te lo explico todo al detalle, pasito a pasito, a veces hasta demasiado matizado, aunque al mismo tiempo te fuerzo a tomar decisiones, a entrar en juego, a tener que trabajar con tu compromiso, con tu disciplina, con tu constancia.

Y con tu pereza, tu desidia, tus dudas, tu desmotivación, tu frustración, hasta tu auto-flagelación, si es necesario.

A veces es duro, lo sé.

Te entiendo, te comprendo, he sentido lo mismo que tú muchas veces, y yo mismo batallo algunos días para levantarme de la cama, lavarme la cara e ir al gimnasio a las 6 de la mañana a hacer lo que sé que debo hacer.

Y ojalá en mis más de quince años de profesión hubiera encontrado otra manera.

Pero no la hay.

Todo está estudiado y planteado milimétricamente con la mejor de las intenciones.

Para que te conozcas mejor, para que incluso esos malos momentos te sirvan como motor, para que tomes las riendas de tu vida y ejercites tu voluntad.

En fin, por si no había quedado claro, para que seas autónomo.

Y para eso tienes que entrenar en soledad.


Te recuerdo súper rápido que el próximo lunes 18 de marzo arrancamos el curso online gratuito Calistenia básica. Cómo hacer flexiones, remos, fondos y dominadas con cabeza.

¿Uno de los grandes objetivos?

Cómo no, tu educación y, por tanto, tu autonomía.

Para que sepas y seas consciente al detalle y de forma individualizada cómo entrenar tu fuerza de brazos con ejercicios calisténicos.

Y para eso, tú solito/a, hasta vas a tener que grabarte, analizarte, corregirte y llevar a cabo una serie de prácticas diarias.

Si quieres hacerte responsable de tu entrenamiento, va a ser algo tan bestia que nunca más necesitarás a un entrenador o monitor a tu lado para corregir tu ejecución cuando hagas flexiones, remos, fondos y dominadas.

Te llevarás un aprendizaje para toda la vida.

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