Infarto cerebral y entrenamiento de fuerza. Una sentencia. Dos consejos

(Por si es tu primera vez en este blog…)

No soy médico.

No diré que no tengo ni idea sobre infartos cerebrales.

Algo sé, más que nada porque sufrí uno y una experiencia así te empuja a saber más.

Pero no esperes que te dé ningún consejo concreto, ni mucho menos personales, en torno a infartos cerebrales o cualquier otro accidente relacionado con la salud.

Tampoco relacionado con el entrenamiento de fuerza en el marco de los infartos, ni cerebrales ni de corazón ni de nada.

Eso lo dejaremos para quien sabe más: el médico. O, mejor dicho, tu médico –lejos de Internet.

Esta entrada es, como casi siempre, una combinación entre una anécdota personal y la parte práctica de movimiento vinculada a la fuerza.

Con una sentencia y dos consejos no médicos.

Y, ya que estamos, aprovecharé para anunciar la novedad más importante de la temporada en el Laboratorio de Movimiento, que arranca el próximo lunes 23 de agosto.

CONTEXTO

Como sabes (o no), hace un par de años sufrí un leve infarto cerebral.

No tuvo absolutamente nada que ver con contar con uno o varios factores de riesgo que me predispusieran a padecerlo (triglicéridos por las nubes, hipertensión, diabetes, tabaquismo, sobrepeso, patología vascular previa, predisposición genética, etc.).

Tampoco con haber realizado un esfuerzo físico exigente –por si creías que tenía relación con lo del entrenamiento de la fuerza.

Fue consecuencia de otro accidente: una disección carotídea. Un “arañazo”, un pequeño desgarro, al principio microscópico, en el interior de una carótida, por así decirlo.

La disección tampoco tuvo nada que ver con nada de lo anterior.

Fue un caso raro entre un millón.

La historia es demasiado larga como para explicarla ahora. Y, la verdad, dada su rareza, es irrelevante.

Afortunadamente, a pesar de llevarme de recuerdo una pequeña lesión cerebral bien evidente en las resonancias, las secuelas tienden a cero.

Otro raro caso entre otro millón.

Doy gracias a Dios, como instintivamente, desde mi condición de ateo. Fíjate tú.

Dice el neurólogo que más que probablemente soy tan “afortunado” debido a que no contaba ni cuento con ninguno de aquellos factores de riesgo y, literalmente, “tu salud es ejemplar”.

En la última revisión, hace medio año y otra vez literalmente, me dijo: “te doy permiso para hacer vida normal, exactamente igual que antes”.

Y que conste que conoce los detalles de mi vida normal –que no es la misma para todo el mundo.

DOS CARENCIAS

Bien.

Ya estás en contexto.

Mira.

Hablemos.

De movimiento y de “todo el mundo”.

Pasan dos cosas:

Una cosa ya la hemos tratado por aquí a más no poder durante los últimos cuatro años.

Nuestro estilo de vida, desde un punto de vista físico, así en general, es tan lamentable, limitado y pobre que lo “normal” (mejor sustituirlo por habitual) es sobre-vivir en un cuerpo rígido y entumecido con forma y cualidades de silla, alcayata, tronco, piedra.

Cuidar a conciencia la movilidad articular e integrar el movimiento en lo cotidiano es un deber, una responsabilidad ineludible.

Al menos si quieres vivir en un cuerpo suelto, lubrificado, disponible, con confort y sin molestias y dolor.

Y, en realidad, cuesta de muy poquita dedicación, aunque sí de mucha constancia, de hábito diario.

*La lista de espera de Movilidad Natural para tener prioridad de cara al grupo de septiembre sigue abierta. Ve al enlace y escríbeme, si te interesa.

La segunda cosa es que, más allá del movimiento “natural” de base, hay una gran carencia de otro factor fundamental.

Le llamaremos F.

F de factor. F de fundamental.

No solo lo digo yo.

Si estás aquí es porque te informas fuera del mainstream.

Entonces te sonarán mis referentes que, probablemente, también serán los tuyos.

Y ellos también insisten en esa gran falta de, insuficiencia, escasez.

Por no decir miseria.

Hablo de:

  • Marcos Vázquez de Fitness Revolucionario, aparte de camarada para mí el divulgador número 1 y autor de varios libros. En el sentido de lo que hablamos hoy recomiendo Saludable Mente: Hábitos para optimizar tu cerebro y mejorar tu salud a cualquier edad.
  • Ido Portal, el gurú supremo de la “cultura del movimiento”.
  • Pau Oller, no muy “famoso”, porque no quiere, pero desde mi punto de vista la persona que mejor sabe observar y plantear la salud en modo panorámico, aquí en España.
  • Tim Ferriss, el polímata por excelencia (y este sí es muy famoso).
  • Montse Reus, la mejor a la hora de abordar cuestiones hormonales, sobre todo en torno a una de las glándulas más “tocadas”, la tiroides. Y no es la mejor solo por lo que sabe. También por el ejemplo que da.
  • Carlos Stro, autor de Dieta Cetogénica: El protocolo para una alimentación efectiva, más teniendo en cuenta sus motivaciones iniciales, un tanto “traumáticas”.
  • La Doctora Sari Arponen, autora de ¡Es la microbiota, idiota!, que expone de maravilla cómo aunque “sea la microbiota”, no es solo la microbiota.
  • Víctor Reyes de Fitness Real, con sus bofetadas de realidad habituales.
  • Paloma Quintana, la nutri y divulgadora en redes más sensata, autora de Cocina, come y pierde grasa.
  • Endika Montiel, autor de Ayuno Consciente y “ex chico fitness” al estilo puro y duro.
  • El grupo Regenera, pioneros en la formación de psiconeuroinmunología, con mi buen amigo Xavi Cañellas a la cabeza, autor entre otros del casi obligado Tu primer cerebro: No está en tu cabeza.
  • David Marchante, aka Powerexplosive, de los que más saben del tema F en cuestión.
  • Y un largo etcétera.

EFE

Lo dicen ellos y lo digo yo.

Lo decimos todos.

Y lo decimos para todo el mundo.

Es la sentencia que mencionaba en el asunto/título.

Y no tiene nada que ver con hitos épicos, legendarios, chachipirulis.

F de…

Fuerza.

La sentencia:

(Como la movilidad y con lo poco que me gusta recurrir al verbo deber…)

Todo el mundo debe cuidar de su fuerza y exponerse con cierta frecuencia a esfuerzos vigorosos, intensos, exigentes que impliquen “hacer fuerza”.

To-do-el-mun-do.

Claro está, de manera escalada y adaptada a cada individuo teniendo especialmente presente su contexto personal.

(Muuuuucha confusión con esto, como si “todo el mundo” debiera exponerse al estímulo de la fuerza de la misma manera).

DOS CONSEJOS

¡Y F de “faltan mis dos consejos personales”!

En esto seré frugal (hoy va de efes).

Mi parquedad se debe a que esto se está alargando demasiado y que tiene que ver con las novedades de esta temporada, que dejo para el final.

El primer consejo: que todo el mundo se exponga al entrenamiento de fuerza como si hubiera tenido un infarto cerebral.

El segundo consejo: que el entrenamiento de fuerza siempre siempre siempre esté enmarcado en el contexto del movimiento, y no en una fit-burbuja/jaula.

Está claro que estos dos consejos necesitan de muchos matices.

Y ahí va una de las novedades de esta temporada.

Cerremos la historia.

(PARTE DE) LO QUE VIENE ESTA TEMPORADA

Como podrás imaginarte, cuando sufrí el ictus mi vida dio un vuelco radical.

Generalmente (a veces no), una cosa así te pone en tu sitio.

Y el mío fue darme cuenta de un montón de cosas y replantearme no lo que estaba haciendo, pero sí CÓMO lo estaba haciendo (y moviéndome y entrenando la fuerza).

Y me puse a investigar más, centrándome en enmarcar y contextualizar de forma mimada y meticulosa la exposición al vigor en las personas normales, medias, mediocres –cosa que, por cierto, por mucho que te intenten convencer, no tiene nada de malo. Lo de ser una persona normalita, digo.

En referencia a esto, te recomiendo leer estos dos artículos:

También puedes leer mi ebook que puedes descargar aquí mismo gratuitamente y sin dejar tu email ni nada: ¡Viva la mediocridad!

La novedad: esta temporada, a pesar de seguir hablando del movimiento desde un punto de vista generalista y continuar recomendando exactamente lo mismo, es decir, tener un cuerpo generalista

…hablaré, profundizaré en cositas y promoveré de una manera un poco distinta precisamente sobre eso.

La F.

La fuerza.

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Al fin y al cabo, mira, otra sentencia, por aquello de acabar… fuerte:

Sin fuerza no hay movimiento ni salud ni vida.

¡Ni física ni “mental”!, por cierto.

Rober Sánchez

PD: probablemente la fuerza tal como la concibes no es la fuerza de la que hablo. Maldito mainstream. Esta temporada lo desarrollo.

PD2: es justo que sepas (1) que te recomiendo los libros de arriba porque creo que contienen información muy valiosa para ti y (2) que si los compras Amazon me dará una comisión, aunque no te los recomiendo por eso, evidentemente.

PD3: tanto recomendar y se me ha olvidado el mío. Todo seguirá desarrollándose sobre los mismos principios fundamentales del movimiento, sobre los que profundizo en mi libro Camina, salta, baila: Muévete más y vive mejor. En todas las librerías y en el enlace.