Olvídate de que no te duela para que no te duela

Hoy te voy a contar una historia acerca del movimiento y el dolor que seguro que te interesa.

Verás.

Jordi es amigo mío desde hace tiempo.

Dice que tiene una rodilla fastidiada.

También dice que le duele.

Yo le creo.

Aunque no creo que le duela porque la tenga fastidiada.

Hace unos años se la fastidió.

Se rompió cosas por dentro, esquiando.

Le operaron.

Hizo rehabilitación.

Cuando terminó empezó a hacer “vida normal”.

Para esa vida normal la rodilla funcionaba digamos que bien.

Y le seguía doliendo.

Luego se aficionó a la calistenia, el yoga, las verticales, los malabares, la danza…

Hace más o menos como yo.

Un montón de cosas.

No muy bien.

Medio bien.

Pero las hace.

Su rodilla también puede hacer esas cosas.

Puede hacerlas.

Como saltar y correr y gatear.

Que también puede.

Cuando hace todas esas cosas la rodilla le duele.

Aunque pueda, le duele.

Aunque le duela, puede.

Mira.

Antes de terminar con la historia de Jordi…

Pasa una cosa.

No sé si le pasa esta cosa, pero pasa una cosa.

A veces hay cosas que duelen sin que les pase nada.

Matizo: muchas veces.

¿No me crees?

Normal, no soy un experto en dolor.

Bueno, matizo otra vez: he sufrido muchísimo dolor en mi vida, mucho más que la persona media, eso sí te lo aseguro.

Soy un experto en eso.

Por mi trabajo también he conocido cientos, miles de historias de dolor.

Historias de movimiento de personas que se pueden mover con dolor, a pesar del dolor.

En eso también soy un experto.

Pero trabajar con el dolor no es mi trabajo.

Eso lo suelen hacer mejor los neurólogos y los fisios.

Matizo otra vez: algunos, los que entienden el dolor (lamentablemente, no son todos).

Entonces, ¿qué decía?

Eso.

Que muchas veces hay muchas cosas que duelen sin que esté pasando nada.

Investiga sobre “dolor sin daño”.

Mi referencia, y el que más sabe de estas cosas por estas tierras, es el doctor Arturo Goicoechea, por si quieres investigar.

Volvamos a Jordi.

El caso es que después de unos años está desesperado porque le duele la rodilla, aunque lo ha probado todo para que no le duela.

Fisio “de la vieja escuela”, osteopatía, acupuntura, quiropraxia, magnetoterapia, infiltraciones de cortisona, masaje Tuina…

Todo.

Y nada. Ahí sigue el dolor.

Y mira que su rodilla puede hacerlo todo, todo.

Con dolor, pero todo.

Hablando sobre su dolor, hace poco me preguntó:

—Rober, tú que sabes tanto sobre dolor, ¿qué hago? Porque no puedo más y a la mínima que le pido un esfuerzo a la rodilla me duele.

—Mira, Jordi. Primero, no sé tanto. Y en mi opinión, visto lo visto estos últimos años y las estrategias por las que has optado, creo que no están funcionando, ¿verdad?

Mi mejor consejo: para que no te duela la rodilla, olvídate de que no te duela la rodilla.

La semana pasada Jordi subió el Aneto.

La rodilla de Jordi puede subir el Aneto. Ojo. El Aneto.

No sé si la rodilla le dolió o no. Puede que sí, puede que no.

No me lo dijo.

A lo mejor se le olvidó.

Tampoco sé si mi consejo le funcionó o no. Puede que sí, puede que no.

No me lo dijo.

La verdad, me da igual si le funcionó o no.

Lo que sí sé es que puede subir la maldita montaña. Eso sí me lo dijo.

Y también que se lo pasó súper bien disfrutando de la excursión con un amigo que no veía hacía tiempo.

De hecho, me dijo:

—Rober, ¡a la próxima te apuntas!

O sea, ¡¡que pretende subir más montañas!!

Con su rodilla que puede subir montañas.

Eso mola.

Pero lo dicho, que yo no sé sobre dolor ni trato el dolor.

Esto es importante, para que no te confundas.

De lo que sí sé es de movimiento.

Tengo un training para moverte con libertad y confianza, sentirte competente, estimular tu coordinación, equilibrio, memoria y fluidez, y disfrutar del movimiento, sin más.

Con y sin dolor.

Es este: Locomociones.

Rober

PD: puedes hacer locomociones aunque te duela, pero olvídate de que deje de dolerte gracias a locomociones o a cualquier otro de mis programas, porque no tienen nada que ver con el dolor, sino con el movimiento. ¿Puede dejar de doler? Puede. Pero no es el propósito. En el enlace.

Cómo afrontar (mejor que perder) el miedo a hacer el pino / vertical / handstand. 3 Estrategias

No me alargaré con la previa.

He preparado un vídeo que cubre de sobra estas «terroríficas» cuestiones.

El miedo a la vertical y todo lo que suponga estar y moverte bocabajo.

En él te hablo de:

  • Los típicos expertos, gimnastas, acróbatas y yogis que te explican tan fácil como perder el miedo.
  • Las 3 estrategias que puedes (y diría que debes) usar en paralelo para afrontarlo.
  • La mentalidad que puedes abrazar para convivir con él tranquilamente, incluso beneficiarte.
  • Una línea de movimiento que seguir sin pasar tanto miedo y que después puede ayudarte a progresar mucho más fácil y rápido.
  • Un EJERCICIO definitivo dividido en tres progresiones para que puedas adaptarlo a tu nivel de confianza.

Evidentemente, todo lleva su tiempo.

No tengas prisa y ve aplicando estos conceptos poco a poco.

El cuerpo se irá adaptando y tú podrás disfrutar mucho más de ese universo de posibilidades que te abren la vertical y otros equilibrios.

Espero que te sea útil.

Rober Sánchez – M de Movimiento

Videotutorial: Rutina de calentamiento de sentadilla con un plus rotacional para la movilidad de cadera

Cuando hablo sobre la sentadilla profunda y movimiento, está claro que no lo hago solo desde el punto de vista de la posición y su accesibilidad (poder agacharte en sentadilla), sino de moverte alrededor de ella.

De alguna manera, ese movimiento periférico en torno a la sentadilla, tomándola como una especie de punto cero, es lo que determina tu capacidad y habilidad de moverte por “esas alturas”, cerca del suelo.

O, dicho de otra manera, poder colocarte en sentadilla profunda no significa prácticamente nada en cuestiones de movimiento. Solo es una mera demostración de flexibilidad específica para esta posición, nada más.

Si lo que quieres es moverte, en lugar de colocarte, vas a tener que explorar otras tierras.

En este artículo te propongo una manera distinta de hacerlo algo “avanzada”, haciendo más hincapié en el aspecto rotacional del movimiento alrededor de la sentadilla.

Antes de nada, te recomiendo completar este test gratuito de movimiento. Entre otras muchas cosas (es una batería de 12 tests), descubrirás qué tal están tus bases de movimiento alrededor de la sentadilla.

Y para lo que veremos en el tutorial de hoy, además, no estaría mal que dominaras los movimientos articulares más básicos. Entenderás mejor las cosas que te explicaré y le sacarás más chicha al tutorial. Completa mi curso Joints – Conoce tus articulaciones en movimiento. También es gratuito.

UTILIDAD

Con todo, esta rutina puede servirte como:

  • Trabajo específico de los patrones que la componen, algo que implicará que tu enfoque sea meticuloso y amable, porque partirás de la premisa de no poder hacerlo cómodamente, con cierta fluidez y control.
  • Estímulo en plan movilización o calentamiento cuando ya la domines. Este es el uso que le doy yo ahora mismo como una secuencia más incorporada en mi caja de herramientas, utilizándola aquí y allá para cuando quiero desentumecer un poco mis caderas y rodillas, especialmente cuando llevo tiempo caminando o de pie, y también cuando quiero acceder rápidamente al suelo sin complicarme mucho la vida, como por ejemplo antes de una sesión de Locomociones.

En cualquiera de los dos casos, lo que va a darte esta secuencia es un chute de lubrificación o engrasamiento, por así decirlo, al representar moverte en posiciones especialmente “comprimidas”, restrictivas a nivel circulatorio.

Y, además, al acumular tiempo y movimiento por ahí abajo, tus piernas desarrollarán más resiliencia en torno a los gestos que la componen.

*Obviamente, si tienes alguna lesión, sobre todo si es de rodilla, no te recomiendo esta secuencia. Es exigente. Antes resuelve lo que tengas por resolver.

Y, evidentemente, si ni tan solo puedes posicionarte en sentadilla profunda o la sentadilla del pescador (enseguida verás lo que son), mi mejor consejo es que no empieces la casa por el tejado y consolides tu Movilidad Natural.

CALENTAMIENTO DE SENTADILLA CON UN PLUS ROTACIONAL DE CADERA

La secuencia la puedes completar en uno 6 minutos y consta de 5 ejercicios:

  1. Rebotes y oscilaciones en sentadilla.
  2. Apertura de rotación externa con sentadilla del pescador.
  3. Alcances de rodilla en rotación interna.
  4. Entrada y salida rotacional.
  5. Enlaces consecutivos.

Piensa, además, que estas cuestiones tienen muchos matices personales.

Todos somos humanos y desde un punto de vista evolutivo, natural, todos nos podemos mover (más o menos) igual.

¡Pero! Al mismo tiempo cada cuerpo es único, con su diferente morfología corporal, proporciones, etc. Yo soy un tipo con las piernas muy largas, de estructura “enclenque” y con una forma de pelvis y caderas particular (que, precisamente, te lo cuento como anécdota, no es que sean muy favorables para estas posiciones y movimientos).

Por lo tanto, aparte de los aspectos comentados más arriba, puedes utilizar esta secuencia para investigar sobre ti mismo y aprender algo más sobre tu cuerpo (y no el cuerpo).

A partir de ahí, las pautas a respetar son:

CONCIENCIA: Presta atención a los matices mientras te mueves. Sé consciente de lo que haces y trata de aprender algo en cada movimiento.

VELOCIDAD: Muévete con un tempo controlado, sin prisas.

CABEZA: Utiliza la asistencia de las manos siempre que lo necesites hasta desarrollar suficiente fuerza y/o entender bien cómo distribuir tu peso, qué trayectorias seguir, cómo utilizar los brazos, el tronco y la cabeza como contrapeso, etc.

Recuerda que tus condiciones corporales son únicas.

PROGRESIÓN: Dosifícate. Si la secuencia es exigente para ti, no pretendas practicarla a diario ni acumular muchas repeticiones.

Ve progresando paulatinamente para que el cuerpo se vaya adaptando. Una parte fundamental es el descanso. De hecho es cuando el cuerpo aprende y “progresa”, exactamente igual que tú cuando duermes, y no cuando haces más y más y más cosas.

Tómatelo con calma.

En cuanto a números, repeticiones, etc., te propongo un reto. Es un desafío más que nada por lo viciados que estamos a que un “experto” nos dé una “receta”, una fórmula exacta sobre lo que “tenemos que” hacer (fíjate en cómo se relaciona todo lo entrecomillado y lo que implica a nivel de obediencia y falta de autonomía).

Pues yo no te voy a recetar nada. Estate atento a tus sensaciones y a lo que va diciéndote tu cuerpo, y ajusta tus “repeticiones” según lo que experimentes. Probablemente sea algo muy variable dependiendo del gesto y tu “estado de forma”.

Atrévete a jugar, explorar. Y piensa sobre esta contundente afirmación: tu cuerpo no sabe lo que es una repetición.

He aquí el tutorial de la rutina.

Espero que lo disfrutes y te sea útil.

Rober Sánchez – M de Movimiento

Moverse en un espacio reducido y mediocre

Hoy va de retos y despedidas.

Lo de moverte en un espacio reducido es uno de los mayores retos.

Y de los grandes retos se aprenden un montón de cosas.

Más cuando el espacio reducido es tu propio hogar.

Más cuando tu propio hogar es medio, normal, mediocre –y está muy bien así.

Podría quedarme con algunas conclusiones evidentes.

Como que la mayoría de nosotros vivimos en espacios demasiado reducidos.

Y que pasamos demasiado tiempo dentro de ellos.

Y demasiado poco fuera.

Y que nos podríamos mover mucho más fuera si no pasáramos tanto tiempo dentro cuando, paradójicamente, moverse dentro es mucho más complicado que moverse fuera y va y elegimos quedarnos más tiempo dentro.

Y más cuando dentro todo está demasiado lleno de demasiadas cosas que no nos dejan movernos demasiado.

*Si rozas el 1.90, más difícil todavía.

Pero no.

Yo me quedo con esto:

Moverte dentro es una posibilidad más.

Para tener más presente lo de arriba.

Para comprender mejor tus proporciones.

Para jugar con los límites del espacio.

Para sentirte incómodo, tosco, interrumpido por las paredes, y seguir.

Para darte cuenta de lo poco que necesitas.

Si hablamos de material y gimnasios y hierros y cuotas, pues ya nos echamos unas risas.

Hoy es un día de despedida.

El escenario del vídeo ya no lo verás más –excepto en algunas grabaciones de mis distintos cursos.

¿Qué traerá el mañana?

Quién sabe.

Nuevas posibilidades. Eso seguro.

Mira:

Rober Sánchez

El ejercicio más importante para aprender la vertical. Tutorial: Chest to Wall Handstand Hold

Verás.

Un error en el que caemos los humanos una y otra vez cuando queremos aprender algo chulo, y más cuando se trata de movimiento, es centrarnos en el objetivo u habilidad final y atacarlo directamente sin haber consolidado previamente las bases.

En el caso de las verticales, algo tremendamente difícil de aprender en edad adulta para la gran mayoría de las personas, esto se hace más evidente.

Y va y te encuentras tú ahí, pateando y cayendo, pateando y cayendo, cientos no… miles de veces.

O tratando de mantener el equilibrio con los talones apoyados en la pared, dando tantos porrazos que tarde o temprano tu vecino llamará a la policía para denunciarte por escándalo público.

Esto tiene solución.

Y es consolidar UN SOLO EJERCICIO.

Una práctica que te ayudará fundamentalmente en dos sentidos.

  1. Mapear la posición de la vertical, tanto globalmente como “cacho a cacho” (esto lo entenderás al ver el tutorial).
  2. Ganar capacidad y resistencia para estar un tiempo prudencial bocabajo manteniendo la forma de la vertical.

¿De qué ejercicio se trata?

Del soporte de la vertical con el pecho mirando hacia la pared.

O en inglés, que es más cool, el chest to wall handstand hold.

Practica y consolida el ejercicio hasta acumular al menos 60’’.

Intenta hacerlo, además, respirando con la máxima normalidad.

Y luego, cuando empieces a practicar ejercicios más avanzados o la propia vertical de manera libre, lejos de la pared, todo te resultará mucho más fácil y progresarás más rápido.

*Voy a mencionar ciertas funciones articulares alrededor de hombros, escápulas, tórax, pelvis… Si quieres entender al 100% lo que explico, completa este curso gratuito: JOINTS – Controla tus articulaciones en movimiento.

Desde un punto de vista técnico, lo más importante es que durante el ejercicio conserves las siguientes tendencias / principios.

Esta es una check list que puedes repasar mentalmente siempre que practiques:

  • Manos: Agarrando el suelo.
  • Codos: Bloqueados.
  • Hombros: En máxima flexión.
  • Escápulas: En máxima elevación, y neutras o ligeramente hacia su protracción.
  • Costillas: Descendidas.
  • Abdomen: Hacia dentro.
  • Pelvis: En retroversión.
  • Cadera: En extensión.
  • Rodillas: En extensión.
  • Tobillos: En flexión plantar.

Estos y otros detalles, incluido el ERROR más habitual que cometen el 99% de principiantes, te los explico en el siguiente tutorial.

Espero que te sea útil y lo disfrutes.

Y, bueno, ya sabes…

La información sin transpiración no sirve de nada 😉

Rober Sánchez