El consejo número 1 del gurú de los gurús

El gurú de los gurús en esto de moverse, ya lo he explicado antes, por si no te suena, es un tipo llamado Ido Portal.

Estuve unos años moviéndome según su método.

Luego lo dejé porque era insostenible para una persona normal.

Y, bueno, sus maneras también dejaron de resonar en mí.

Pero hay algo indiscutible:

En líneas generales, es quien más sabe.

Y entre todas sus ideas, en mi opinión, esta es la número 1.

La que más me caló.

La que despertó mi interés y posterior dedicación a la parte principal de mi trabajo:

El movimiento integrado.

La compartió en una famosa entrevista.

Puede cambiar diametralmente cómo concibes el movimiento en tu vida, en el día a día, en lo cotidiano.

Y dice así:

Privación de movimiento…

¿Sabes?

Es como cuando tienes hambre.

Y entonces sabes que necesitas comer.

O cuando tienes sed.

Y sabes que necesitas beber.

O cuando tienes sueño.

Y sabes que necesitas dormir.

Ahora…

La gente no se da cuenta de que necesita moverse AHORA.

Y si no me muevo AHORA, dentro de unas horas se va a convertir en un problema.

Y dentro de unos años, se va a convertir en un problema… irreversible.

De una idea, la número 1, surge un hábito, el número 1.

Es sencillo… aunque no fácil.

Se trata de ser consciente de la privación de movimiento.

Y actuar en consecuencia.

Una y otra vez, todos los días, ahora.

Todo lo demás son problemas –que conoces sobradamente.

Para lo del doble hábito (conciencia + acción), tengo un curso:

Movilidad Natural

Rober

PD: 8 semanas pumpum, pumpum, consolidando los dos hábitos, y muchas cosas más. Adaptado experimentalmente a tu contexto personal. En el enlace.

Un juego musical. No le hagas un Motomami a tu cuerpo

¡Vamos a jugar!

A un juego musical.

Nos servirá para movernos mejor, por supuesto.

¿De qué se trata?

Consiste en relacionar dos situaciones con dos canciones.

Dos “coreografías” y sus bandas sonoras.

A ver si adivinas cuál va con cuál.

¡Primero!

Las dos coreos.

Mucha atención, que luego hay que encontrar la solución, su banda sonora.

Primera situación:

(Ojo, no te adelantes con la canción, aunque te venga alguna a la cabeza…).

Tú… entrenando.

Sentadillas, pesos muertos, curl de bíceps.

Burpees, kettlebell swings, patadas de glúteos.

Acumulando repeticiones por 3 series de 15 de cada ejercicio.

Hoy, mañana, pasado.

La semana que viene, el mes que viene, el año que viene… durante 20 años.

Siempre lo mismo.

Segunda situación:

Tú… moviéndote.

Estás apoyado en el suelo con brazos y piernas.

Vas hacia delante, hacia atrás, de lado, aleatoriamente.

Giras y pivotas y volteas y te anudas.

Sobre los dos pies, o sobre las dos manos, o sobre uno, o una, o combinándolo.

Saltas de aquí a allá, gateas lejos del suelo, o muy cerca, a ras.

Todo lo más variable y menos monótono que te puedas imaginar.

A esa complejidad añádele que cada día, cada semana, cada mes, cada año, aunque sea por 20 años…

…cada vez es distinto.

¡Bien!

¿Las tienes?

Vamos a por las canciones.

Número 1.

Suena una guitarrita flamenca de fondo, muy sutil, elegante.

Y una voz angelical, pero con potencia.

Y con mucho aire.

Dice:

Toma este puñal dora’o
Y ponte tú en las cuatro esquinas
Y dame tú de puñalá’s
Y no digas que me olvía’s
Que con el aire que tú llevas
Que cuando vas a caminar
Hasta el farol de la cola
Ay, que me lo vas a apagar.

(Oooooleeeeé…).

Número 2.

De fondo, la percusión típica de reguetón.

Con idéntica base desde hace 25 años y aquella Gasolina de Daddy Yanqui.

Y esta letra:

Pa’ ti naki, chicken teriyaki

Pa’ ti naki, chicken teriyaki

Pa’ ti naki, chicken teriyaki

Tu gata quiere maki

Mi gata en Kawasaki

(Así 47 veces seguidas…).

¡Guay!

¿Lo has adivinado?

Ahora la lección de gurú.

Por lo que más quieras…

No tortures más a tu cuerpo.

No le hagas un Motomami.

Para música de verdad, tengo este curso:

Locomociones – Muévete con inteligencia y disfruta de un cuerpo hábil

Rober

PD: no tengo nada en contra del reguetón ni de la “nueva” Rosalía ni de los burpees ni de la repetición. Se trata de comprender qué van a provocar en tu cuerpo si reiteras insistentemente en tan escaso y pobre estímulo durante años.

PD2: para sonar como la canción flamenca, que es del álbum Los Ángeles y que te invito a escuchar enterito, también de Rosalía, es en enlace.

​El truco más básico del márquetin

La vida es venderse.

En su momento me costó comprenderlo… y aceptarlo.

Pero desde que me di cuenta de una cosa, lo he asumido y ya no le doy más vueltas.

Y, por cierto, las cosas me van bastante mejor, no solo económicamente.

Voy a explicarte el truco más básico del márquetin.

Y lo voy a hacer con una historia de un profe mío de EGB.

Antes, la cosa de la que me di cuenta:

Todo empieza por la mañana, antes de salir de casa.

Cuando te miras en el espejo y compruebas que, como mínimo, no llevas un moco pegado a la vista de todos.

Jamás te pones guapo o al menos decente para ti mismo.

Te guste o no te guste.

Ni que sea inconscientemente (y si no me crees, puedes leer un poco sobre psicología evolucionista; ojo, no evolutiva), siempre estás buscando la aprobación de alguien que no eres tú, o además de ti.

Desde que socializas, te vendes.

Constantemente.

Y eso, por cierto, aunque algunos sectores paradójicamente ​auto-cualificados como progresistas se han encargado de demonizarlo como parte de su propio márquetin, no tiene nada de malo.

Ni de bueno, cuidado.

Es lo que hay.

¡Hablemos de márquetin!

Esto podría alargarse mucho, claro.

Y, además, yo no es que sea un experto.

Aunque, como todos, lleve toda mi vida vendiéndome.

Y aunque prácticamente todos mis trabajos, desde mi primera temporada de Navidad en la sección de informática de El Corte Inglés, han implicado vender.

Así que nos centraremos en el truco básico de la mercadotecnia.

Y no marearemos mucho la perdiz.

Total, lo chulo y lo que debería importarte de verdad, como siempre, y ahí va una técnica de márquetin del bueno, lo dejamos para el final.

Pero manteniendo la tensión.

Otra más.

El truco:

Usar el miedo.

Miedo alrededor de tres cosas:

Salud, dinero y amor.

Como en la canción.

Cambia amor por relaciones sociales, para no caer en romanticismos binarios.

Mete miedo.

Si puede ser, dibujando una historia catastrófica, ni que sea sutilmente, en torno a una de esas áreas, o la combinación de ellas.

Fíjate bien a partir de hoy.

Y ahora mismo voy a enseñarte una manera de NO usarlo.

(O sí).

La historia:

Hace cosa de dos meses recibía un correo de Miquel Ángel, el mejor profesor que he tenido en toda mi vida.

Me dio lengua española y catalana durante 7º y 8º de EGB.

O sea, me enseñó a leer y escribir cuando empiezas a leer y escribir de verdad.

Y lo más importante, creo…

Me enseñó a pensar.

Todos los años desde que se jubiló escribe a todos sus contactos un email felicitándonos la Navidad.

Y contándonos un poco cómo le va la vida.

Este último año ha sido duro para él.

Se hace mayorcete.

Los 80 están al caer.

Lleva más de una década tocadete de salud, con varias enfermedades de base y algunas operaciones.

Y le han diagnosticado un cáncer.

¿Será este el momento márquetin mete miedo en torno a la salud?

Pues no.

La intrahistoria de su salud es muy larga y, además, no viene al caso entrar en detalle.

Lo importante es su mensaje.

El foco de su correo.

De hecho, su título.

Prácticamente todo su correo giraba en torno a todo lo bonito que le ha dado la vida y todo lo que pretende hacer le quedara lo que le quedara.

Una semana o diez años.

Eso ya da igual.

Alegría, exuberancia, disfrute, gratitud, esplendor, satisfacción, intensidad… son las palabras que caracterizan su relato.

¿Y el título?

En su catalán original:

Del goig de la vida terrenal a la mort misteriosa.

Que él mismo tradujo como (aunque casi no hace ni falta):

De la joya de la vida terrenal a la muerte misteriosa.

Joya, júbilo, gozo.

¿Por qué no tenemos bastante y nos vemos como obligados a usar el miedo para vender movimiento?

Una forma muy guay de disfrutar.

Locomociones

Rober

PD: en el enlace.

Esto no lo valoraba en mi antigua vida jipi

No lo valoraba porque, claro, si era jipi, es porque tenía todo el tiempo del mundo para mí.

Desde que nació Abril, como te puedes imaginar, esto ya no es así.

Mi vida ya no es solo para mí.

Y no tengo los horarios que me da la gana.

O sea, ojo con esto que, de alguna manera, este correo te sirve aunque no tengas crías.

Si tienes un trabajo o estudios que rigen tus horarios, te dejan con poco tiempo y a rachas te hacen ir como ahogado, también te será útil.

A ver.

Aclaro:

Yo nunca he sido un jipi.

Un jipi en plan aquellos de Ibiza, con rastas, que vivían en cuevas y comían lechuga y tocaban los timbales.

Digo que llevaba una vida jipi porque no tenía prácticamente ninguna obligación y, por qué negarlo, y a voluntad propia, llevaba una vida de supervivencia sin demasiadas preocupaciones.

Supongo que cuando eres joven y esas cosas, siempre que lo hagas a gusto y porque quieres hacerlo, pues está bien así.

Incluso desde el punto de vista laboral, al ser autónomo la agenda me la organizaba como mejor me convenía.

Hasta hubo una época que me lo monté para trabajar solo dos días a la semana.

Cuidado, que uno de esos días, los miércoles, me cascaba 12 horas de entrenamientos personales uno a uno, de 8 a 21 con una hora para comer.

Una barbaridad.

Y otro cuidado, que gran parte del resto de días me los pasaba escribiendo por amor al arte.

Ya ves, en realidad jipi a medias. Que currar, curraba.

Pero bueno, aquel sistema me permitía tener muchísimo tiempo libre y con máxima flexibilidad para entrar y salir de casa cuando quería.

No tenía horarios fijos ni para comer ni para domir.

Y podía irme a la playa, quedar con amigos, colgar las anillas en cualquier parque, practicar verticales, juegos, parkour… por más de 4 horas.

Mira tú.

En mi relato ya ha salido…

El movimiento.

Gran parte de mi día a día giraba en torno a él y podía pasarme horas y horas practicando.

Y justo por eso no valoraba lo que ahora valoro.

Algo que, joder… Tiene un valor incalculable.

Mira.

Nos han metido dos cosas en la cabeza.

  1. Que el “entrenamiento” debe durar un mínimo de tiempo. Vamos a poner entre 45 minutos y una hora.
  2. Que el “entrenamiento” tiene que estar planificado y programado, al menos si quieres obtener “resultados”.

Bueno.

Cuando escuchas los argumentos incluso les darías la razón porque tienen cierta lógica.

Aunque si tienes la perspicacia de un niño, ojo, de un niño, ya puedes intuir que son dos creencias de lo más absurdas.

Al menos Abril, que no tiene los tres años, cada día aprende algo nuevo sobre movimiento mejorando sus resultados.

Camina, corre, salta, trepa, gatea, lanza, carga, esquiva, empuja, se equilibra… mejor.

Y todo eso sin seguir un maldito programa ni completar largos entrenamientos.

¿Cómo narices lo hace?

Verás.

Voy a terminar de marear la perdiz porque esto se está alargando.

Hay una cosa, una lección, una comprensión que es muy sencilla de entender y que no admite discusión.

Es cierto que probablemente valga más la pena moverse una hora que 30 minutos.

Más en el contexto actual.

(Aquí habría que matizar que eso depende también de la calidad de esa hora versus los 30 minutos).

Igual de cierto que 30 minutos valen más que 20.

Y 20 más que 10.

Y 10 más que 5.

Pero lo más cierto es que cualquier cantidad de tiempo, incluso 5 minutos, vale más que nada.

El problema es que a menudo carecemos de estrategias, enfoques, herramientas de movimiento que nos permitan, pues eso, movernos ni que sea 10 minutitos.

Porque a lo mejor ese día no tenemos más.

Y entonces no lo hacemos nada de nada.

Y el resto de la historia ya nos la sabemos…

Esto, como te decía, no lo valoraba porque no me hacía falta valorarlo.

Pero ahora que voy de culo, vaya si lo valoro.

Y cuando tengo uno de esos días, contar con una herramienta como las Locomociones

…uff…

…me salva la vida, literalmente.

Rober

PD: libertad de espacio, de tiempo, de material y ojo… de movimiento. Poca broma con las Locomociones.

Divide y no vencerás. Fracasarás

Por ahí leerás divide et impera o divide et vinces, y algunas otras variantes.

Suena bonito.

Para pie en una foto de Instagram ya no te digo.

Y más si explicas que lo dijo Julio César y tal.

Lo que pasa es que hay un problema.

Esto no sirve siempre, al contrario.

Al menos en términos de movimiento.

Y, de hecho, creo que en cuestiones de salud, logística y conciliación familiar también se puede aplicar.

Por ejemplo, a la hora de preparar las comidas y menús de la semana.

En movimiento…

Sería más acertado decir:

Divide y fracasarás.

Piensa en cardio o en pesas.

En aeróbico y anaeróbico.

En fuerza máxima y resistencia.

En flexibilidad y movilidad.

En todo eso por separado, dividido.

Y será señal de dos cosas:

1

En el fondo, no te has enterado de nada de lo que significa realmente moverse.

Ni tan solo desde un punto de vista evolutivo, ahora que lleva unos años de moda.

Me pregunto cuánto cardio hacían Pedro, Pablo, Betty y Vilma.

O cuándo estiraban… ¿Antes o después de “entrenar”?

Llevamos aquí vete a saber cuántos millones de años, compartiendo la biología con el resto de los animales.

Ni un maldito ejercicio, ni una maldita clasificación o división.

Y míranos, en el momento más “avanzado” de la historia y contando con más “evidencia”, catalogando ejercicios, movimiento.

Qué suerte. De no ser por esas clasificaciones correríamos riesgo de extinción –nótese el sarcasmo.

2

Estás perdiendo un tiempo que lo flipas.

Y mira…

Al menos yo diría que incluso empiezo a valorar más el tiempo que el dinero.

Como para malgastarlo.

Será cosa de la edad.

Súmale hijos y ya ni te cuento.

Entonces… que si tengo que hacer cardio y pesas y movilidad y resistencia y esto y lo otro y lo de aquí y lo de allá.

Lo siento.

No me da la vida.

Por no decir que, siendo francos, es muy probable que se estén confundiendo la suma de las partes con el todo.

Cuando por mucha fuerza, resistencia o movilidad que tengas, si no sabes hacerlo para que colaboren, coordinen, fluyan… caca de la vaca.

Craso error.

Bien.

En realidad no hay de qué preocuparse.

Uno puede hacer (casi) todo eso a la vez.

La manera más factible, liberadora, completa y estimulante que he encontrado…

…y encima sin necesidad de material…

…e inmediata en el tiempo (no hace falta ir a ningún lado)…

…la puedes aprender aquí:

Locomociones – Muévete con inteligencia y desarrolla un cuerpo hábil

Rober

PD: un poquito de todo, y todo a la vez. Lo ganas todo, pues, incluido mucho tiempo. En el enlace.