(4) Fuerza integrada. Anti-Rutina jubileta. Confianza

Este es el cuarto capítulo del proyecto Cómo moverte con un bebé (o una vida de alta demanda).

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CONFIANZA

Último capítulo dedicado a mi práctica matutina.

Dependiendo de los caprichos del bebé dictador, y obviando el primerísimo movimiento intangible (ser consciente de ser consciente – Cap.1), que dura lo que tarda Max en zamparse un biberón, llevo entre 10 y 30 minutos en movimiento «visible», aproximadamente:

  1. Entre 5 y 25 minutos de marcha alternada con carrera – Cap.2.
  2. 5 minutos de movilizaciones articulares, ya sea formales o informales – Cap.3

O sea, por un lado he despertado mi vitalidad inherentemente humana gracias a la práctica de las MACROhabilidades más primitivas.

Y por el otro he profundizado en mi estado corporal actual (el de HOY y de ningún otro día) y he conectado con él mediante los MICROmovimientos más sofisticados.

¿Cómo sigue la cosa?

Lo dice el título: con FUERZA.

¡PEEEEEEEEEROOOOOOOO!

Pero de una manera que poco tiene que ver con la propuesta convencional, por supuesto.

Y que, además, implica un fuerte vínculo con una cuestión que tenemos pendiente desde hace un par de capítulos: la ALTA FRECUENCIA.

Porque, como todo lo demás que ocurre por la mañana, esto es algo que practico todos los días.

TODOS.

(Este, querido lector, quizá es un buen momento para cuando lees, ves, escuchas que un «referente» cumple a rajatabla con algo todos los días y tú no, sea lo que sea, no solo una «rutina chachipiruli de mañanas». ¿Cómo te sienta? ¿Cómo te sientes? ¿Obligado, carente, insuficiente? ¿Te falta disciplina? ¿Eres un incompetente? ¿Estás fallando? Podría ser. A mí me pasa. Mucho que rascar, si es así. Solo quería aprovechar este momento para lanzar la reflexión. Sigo…).

Antes de nada, explico lo del título de esta sección: la CONFIANZA.

Es algo en lo que me explayo un poco más al presentar el curso Calistenia Minimalista – Antiprograma de Fuerza de Brazos y Piernas.

Hace poco más de cinco años, a raíz de un accidente con mi cuello (que nada tuvo que ver con ningún «movimiento», aclaro), sufrí un leve infarto cerebral, lo que los médicos denominan AIT (ataque isquémico transitorio).

Es decir, no por mucho tiempo se interrumpió el riego sanguíneo en una zona de mi cerebro que, en consecuencia, murió.

Por suerte, a día de hoy no arrastro más secuela que una ligera parálisis en la lengua, aparte de esa zona cerebral necrosada que se ve en las resonancias (gracias, reserva cognitiva), aunque tal evento me dejó en el dique seco, de baja, casi medio año, con una serie de síntomas vamos a decir que bastante «desagradables» y en cierto grado incapacitantes.

Entre ellos, durante las primeras semanas de mi baja, una notable carencia de fuerza en mi brazo izquierdo.

No hurgaré más en aquello, es solo por contextualizar lo que ahora explicaré.

El caso es que desde entonces, y más conforme he ido cumpliendo años (ahora tengo 44), como para tantos otros aspectos del movimiento, le he dado muuuuuchas vueltas a la cuestión de la fuerza.

Y más con lo machacones que están los académicos con lo de «debes hacer ejercicio de fuerza», «levanta hierros 3-4 días a la semana», «tienes que comer más proteína e hipertrofiar tus músculos para ser más longevo», etc.

En mi opinión, tanta insistencia induce en una confusión de base de la que pronto hablaremos por aquí y que, en resumidas cuentas, se soluciona soltando toda esa porquería «oficial» y comprendiendo que TODO MOVIMIENTO implica una generación y aplicación de FUERZA.

Pero hoy no entraré en eso.

Porque solo quiero detenerme en la cuestión que mencionaba.

Que nada tiene que ver con los músculos, las mitocondrias, las mioquinas o la longevidad.

¿Por qué?

Porque de estas cuestiones se ocupa el cuerpo solito SIEMPRE que te mueves.

En mayor medida cuando el estímulo es vigoroso (de ahí que deje pendiente una explicación).

Pero todo lo que guarda relación con la fisiología muscular y sus «beneficios» para la salud y tal es algo de lo que puedes pasar olímpicamente mientras te muevas a menudo y de manera diversa y, dentro de tu práctica, en parte tu cuerpo reciba de vez en cuando estímulos VIGOROSOS que no tienen por qué ser «ejercicios de fuerza».

O sea, para rematarlo visualmente, puedes estar tranquilo, que no tienes que ir al gimnasio y pasarte una hora haciendo sentadillas con una barra en la espalda, press de banca, curl de bíceps, planchas abominables, etc. para moverte y funcionar bien y vivir muchos años. Es una hipótesis de locos.

Entonces, volviendo de nuevo a mi leve ictus y el paso de los años y, como «experto», darle muchísimas vueltas al coco y mi práctica diaria actual…

¿Por qué TODOS los días dedico unos minutos (ahora comparto mi «rutina») a estimular a mi cuerpo con los patrones que enseguida verás?

1

Porque es una posibilidad más con una peculiaridad que no tienen otras opciones: el propio VIGOR y la transferencia que tiene, ya sea directa o indirecta, a TODOS los movimientos del cuerpo.

2

Porque saberme y sentirme FUERTE, sólido, robusto, seguro, capaz, además de habilitarme y capacitarme (punto 1), me da CONFIANZA en cualquiera de las prácticas más complejas que practico.

#Inciso:

No sabes la cantidad de alumnos y alumnas que he tenido que, ante según qué exposiciones y propuestas «de movimiento», se bloqueaban por, vamos a decir, «falta de fuerza».

No es que les faltara fuerza para practicar X o Y.

Pero el hecho de dar un paso atrás y desarrollar un poco más su fuerza «básica» multiplicó su CONFIANZA CORPORAL.

Y con dicha confianza, al abordar de nuevo asuntos más complejos y «arriesgados», la cosa cambiaba radicalmente.

Más allá de que, ojo, hay un hecho impepinable: contar con unos mínimos de fuerza como los que propongo en Calistenia Minimalista para empujar, traccionar y propulsarte te abre tantas puertas meramente por un tema de capacidad (no habilidad) que… bueno, lo dejo ahí.

ANTI-RUTINA JUBILETA

La «rutina de jubilación» es un idea original de Jon Yuen, profesor de movimiento y entrenador muy reconocido dentro del mundillo con el que, por circunstancias de la vida, tuve la ocasión de compartir algunos días en Barcelona fuera de cualquier tipo de curso, workshop o cosas de esas «oficiales», a un nivel más personal.

Una tarde, dando un paseo por la zona de Santa Caterina y el Palau de la Música Catalana, me describió su «rutina de jubilación». Creo que aquella conversación le inspiró para una de sus maravillosas newsletters, porque pocas semanas después la compartió también con todo su público.

La idea es muy simple.

Todo parte de hacerse una pregunta.

A nivel personal (esto es importante, no es una fórmula «para todo el mundo»), en un momento dado (o sea, puede ir variando, moviéndose), ¿cuál es el mínimo de fuerza con el que te gustaría contar cuando te jubiles con 65-70 años y que te permita realizar la actividad física y el movimiento actual con solvencia, seguridad, confianza…?

Bien.

Pues a partir de dicha pregunta, diseñas una rutina de fuerza a practicar cada día que te permita estimularla A DIARIO y mantenerla de por vida sin tener que «entrenar la fuerza», si no quieres o no tienes tiempo para hacerlo o te das cuenta de que no necesitas más fuerza para moverte como te quieres mover.

(Esto último, darte cuenta de que tú y solo tú ya no necesitas más fuerza para moverte como quieres, en mi opinión es un puntazo…).

Suena bien, ¿no?

Y más si le sumas las MANERAS, las formas en que aplicarlas, que detallaré en la próxima sección.

Podría alargarme, pero con lo que acabo de explicar creo que es suficiente.

Hacer lo que sigue cada mañana estimula de sobra mi fuerza para seguir moviéndome como me muevo YO Y SOLO YO y, a su vez, cubre de sobra mis expectativas para cuando me jubile.

Y encima me libera de tener que dedicar grandes bloques de tiempo para «hacer ejercicio de fuerza».

**Sin contar con todo lo que me muevo, que falta por explicar en próximos capítulos y que, como verás, estimula mucho más mi fuerza sin «hacer ejercicio de fuerza».

De esta manera, con muuuuy poquito nutro y mantengo mi fuerza de base.

No necesito más que esto, siempre auto-regulando la variabilidad de repeticiones según una METODOLOGÍA y LÍMITE muy claros que comparto después.

Primero la «rutina» (ojo a las comillas; también lo explico después), que es esta:

***Luego te enseño los ejercicios en vídeo, por si quieres echarles un vistazo.
  • 1 serie de entre 8 y 12 repeticiones de:
    • Remos con rodillas flexionadas
    • Flexiones con rodillas apoyadas
    • Sentadillas a kiza
  • 1 serie de entre 6 y 8 repeticiones de:
    • Remos con rodillas extendidas
    • Flexiones
    • Zancadas profundas
    • Buenos días a una pierna en equilibrio
  • 1 serie de 4-6 de:
    • Dominadas
    • Flexiones adelantadas
    • Sentadillas cosacas
    • Sentadillas de tobillo a una pierna
  • 1 serie de 2-3 repeticiones de:
    • Dominadas a una mano con asistencia en muñeca
    • Flexiones agrupadas en suelo
    • Sentadillas a una pierna con apoyo en suelo

* LOS EJERCICIOS (SECCIÓN QUE PUEDE SALTAR)

Quería mostrarte los ejercicios, por si te interesan, pero no sabía cómo encarar esta sección, ya que si te enlazaba a cada uno de ellos, tendrías que estar yendo y viniendo de Youtube, y tampoco quería meterlos todos en un solo vídeo y que te lo tuvieras que chupar entero.

Entonces, por si te interesa alguno, te los pongo aquí todos uno por uno y tú le das al play del que quieras ver.

Si no te interesa ninguno, puedes ir directamente a la sección ANTI, METODOLOGÍA Y LÍMITE, justo después.

¡Ah! No esperes vídeos chachipirulis. Pasa cada día tal como verás (a falta de explicarte TODA LA VERDAD después, con un par de cosas que quedan).

¡¡Son las 7 y pico de la mañana y ESTO ES LA VIDA REAL (no Instagram)!!

ANTI, METODOLOGÍA Y LÍMITE

En realidad, acabo de mentirte. A la rutina le faltan «ejercicios».

Lo de «rutina» constantemente entre comillas lo explica el prefijo ANTI.

Ya que, aunque esta práctica sea diaria, de rutinaria no tiene nada, al igual que tampoco la comprendo como «hacer ejercicio» al tuntún porque un profesor chachipiruli (Yuen) la compartió conmigo y yo se la copiara (esta no es su «rutina», es la mía; si te atrae la idea te sugiero desarrollar la tuya propia).

¿Por qué es una anti-rutina?

Porque no estoy obligado (deber) ni a hacerla ni a completarla de manera fija como tal.

¿Y por qué?

Porque, por encima de todo, es una práctica CONSCIENTE y deliberada que se ajusta a mi estado actual (capítulo 2 + sensaciones del propio momento de practicarla).

Y porque, en el momento preciso y actual de practicarla, me voy autorregulando según mis sensaciones (lo sé, la redundancia es a propósito) y un claro LÍMITE que no quiero alcanzar.

Exactamente el mismo que cuando salía a correr unos minutos atrás (¿lo recuerdas?).

Y que mis movilizaciones articulares previas se aseguran de calibrar (no «exprimo» el cuerpo con «trabajo de movilidad»; las movilizaciones son otra cosa).

¿Cuál es el LÍMITE?

La FATIGA.

Lo que me «exijo» está muuuuy lejos de mis máximos.

Por lo que igualmente me mantengo muuuuuuy lejos de cansarme.

Ni es un «entrenamiento» ni quiero cansarme.

Evito, prevengo, me escaqueo de cansarme.

Porque, más allá de la posibilidad (fuerza por fuerza, sin más), lo que pretendo es explorar, estimular y nutrir mi fuerza básica o, visto de otro modo, mi confianza mecánica simplona.

Y de ahí que la METODOLOGÍA REAL sea una especie de DIÁLOGO CORPORAL.

Algo así:

  1. Vamos a por la primera serie. No fijo repeticiones. Hago entre 8 y 12 según sensaciones.
  2. ¿Cómo me siento? Si cuerpo guay, segunda serie entre 6 y 8. Si no, paso y se acabó.
  3. ¿Cómo me siento? Si cuerpo guay, tercera serie entre 4 y 6. Si no, paso y se acabó.
  4. ¿Cómo me siento? Si cuerpo guay, última serie de 2-3. Si no, paso y se acabó.

(Falta un GRAN matiz en esta lista, que ya te he dicho que te había mentido… Enseguida lo descubro)

Y así, pues ya ves, de base alimento a diario mi cuerpo con cierto vigor.

Cierto según lo que el propio cuerpo dictamina en el presente.

No una app, no un gurú, no un programa con el que debo cumplir.

Suficiente para lo que mi práctica de movimiento requiere.

De manera extremadamente simple.

Y, para más inri…

FUERZA INTEGRADA

Para más inri, mira, estoy convencido de que ahora mismo habrá quien se haya puesto en plan mimimimimimi con lo de «una cosa más para la mañana, como si no tuviera bastante con todo lo que tengo que hacer», más tiempo necesario, etc.

Dos cosas al respecto (la segunda es la guinda del pastel):

1

Recuerda que esta es una forma de abordar estas cuestiones, no la forma.

No tiene que ser por la mañana, además.

De hecho, hay días en que Max no me deja plantearlo así.

Y otros días es Abril.

Es MUY raro que no pueda, ojo, dado el punto 2 que describo aquí abajo.

Pero vaya, que a veces ocurre.

En fin… Lo de ser papi o mami o persona normal con una vida de alta demanda…

Pues ese día lo hago en otro momento y ya está.

Porque…

Y 2

Porque mi anti-rutina está integrada en las responsabilidades cotidianas de mi mañana antes de llevar al cole (o casal en verano) a Abril y mientras mi mujer ya me ha hecho el relevo con Max.

No necesito y ni mucho menos tengo que reservarme un bloque de tiempo X (en realidad el total efectivo de trabajo es muy poco, pero bueno) para completar la «rutina».

Y aquí se verá cómo es REALMENTE mi anti-rutina, con los «ejercicios» que faltaban.

Es decir, sumado a todos los condicionales alrededor de la autorregulación que hemos visto, la verdadera METODOLOGÍA va así (más o menos según el día; esto es solo un ejemplo), como describo:

  • Hago la primera serie.
  • Despierto a Abril y a mi mujer, y abro todo para ventilar la casa.
  • (Si el cuerpo guay) Hago la segunda serie.
  • Preparo los desayunos de todos y el almuerzo del cole de Abril, y recojo ropa, juguetes y «mierdas» desperdigadas por la casa.
  • (Si el cuerpo guay) Hago la tercera serie.
  • Pongo la mesa, preparo la ropa de Abril para el día, hago las camas y preparo mi mochila (ordenador, libretas, juguetes para mi práctica de mediodía).
  • (Si el cuerpo guay) Hago la cuarta serie.
  • Me siento a desayunar con el resto de la familia. Recojo la mesa. Nos aseamos y vestimos. Y salgo con Abril hacia el cole.

Y con esto acaba mi práctica matutina.

Y, según los 4 capítulos que llevamos, consciente y vital y engrasado y confiado para el día.

Y sin haber interferido en la vida familiar.

Y, sobre todo, en PAZ con cualquier imprevisto de persona normal que haya podido surgir que no le haya dejado a mi ego «cumplir con el plan» dada la absoluta FLEXIBILIDAD de toda esta historia.

Sobre todo si tienes en cuenta la última variable que tenemos pendiente.

¿Cuál?

En breve, en breve.

Algo que le da todavía más juego a esta manera de abordar la cosa cuando tienes un bebé (o una vida de alta demanda).

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Rober Sánchez

¿Son necesarias las movilizaciones articulares?

Anexo 3.1 del proyecto Cómo moverte con un bebé (o una vida de alta demanda)

Allá por 2010, para ser exactos el 3 de julio, cuando todavía éramos libres (sin hijos), Meli y yo fuimos a una boda de unos buenos amigos.

Tanto tanto que hicimos una cosa que por nuestra naturaleza tirando a introvertida y prudente siempre evitamos:

Llamar la atención.

Habíamos estado ensayando durante semanas.

Yo con mi instrumento.

Meli tarareando todo el santo día.

Y llegó el momento.

La wedding planner nos echa una mirada para avisarnos de que nos toca.

Nos levantamos.

Agarro la guitarra que tenía escondida debajo de la mesa.

Y nos acercamos a la mesa de los novios.

Collons, lo paso muy mal yo con estas cosas.

Soy extremadamente vergonzoso y, aunque en ocasiones forme parte de mi trabajo, no disfruto especialmente con lo de hacer cosas en público, ni siquiera hablar.

Por suerte, al menos esta vez no tenía que abrir la boca.

Solo tocar.

Nos colocamos al lado de los novios, sorprendidos, expectantes.

No sabían nada.

Yo sentado, Meli de pie a mi lado.

Unas doscientas personas mirando.

Y…

Deslizo la púa por las cuerdas de mi guitarra acústica chachipiruli.

¡¡¡Ggggrrrrrññññññjjjjjj…!!!

Mi—er—da.

¿Se puede hacer más el ridículo?

Camisa, 3 de julio, calor importante, colorado como un tomate a punto de implosionar.

La guitarra había estado parte de la mañana en el coche, al sol.

Y estaba completamente desafinada.

Y yo no lo había comprobado.

Error de principiante.

Músicos del mundo, os suplico piedad.

¿Son necesarias las movilizaciones articulares?

Por lo general, la mayoría de las personas, como piensan (y no las culpo) en términos de “ejercicio”, “salud” y esas cosas raras que en el fondo poco tienen que ver con la práctica de movimiento, incluyendo las que están actualizadas en “evidencia científica”, al preguntarse historias alrededor de la palabra necesidad o de lo necesario que es tal o cual propuesta física, pues eso, como la cosas se observan desde la superficie, incluso se puede llegar a la conclusión de que, por ejemplo, las movilizaciones articulares no son necesarias, sino un invento más de la industria.

Y claro, como es algo que está “demostrado científicamente”, se ríen y todo de los que hacemos círculos con el cuello o meneamos las caderas antes de movernos.

Vale…

Es una analogía que he utilizado muchísimas veces y creo que de esta manera se entiende muy bien.

De hecho, es super curioso porque, por ejemplo, hay muchísimos músicos que, dada la naturaleza sedentaria de su trabajo pero, al mismo tiempo, la demanda específica que requiere su arte desde un punto de vista articular (“abusar” de gestos repetitivos, tener que mantener tal o cual postura durante mucho tiempo, incluso sujetar un instrumento, etc.), se apuntan sobre todo a mi curso de Movilidad Natural.

Música, instrumentos, rídiculo en una boda…

¿Qué tiene esto que ver con las movilizaciones articulares?

¿Y cómo responde a la NECESIDAD?

Se puede intuir, si se sigue el hilo conductor del Capítulo 3.

El cuerpo es el instrumento, para mí la guitarra.

Antes de tocarla, ¿por qué no dedicar cinco minutos cada mañana a afinarla y explorar algunas escalas?

Nada, poca cosa.

A veces de forma más “formal”, y otras más improvisada.

Y que los dedos se despierten junto a ella, para pillarle un poco el tacto.

**(Cualquiera que toque un instrumento sabe que cada día tiene un “estado” distinto, así como uno mismo).

Y comprobar qué tal nos vamos a llevar la guitarra y yo ese día.

Bueno…

¿”Necesario”?

No lo sé.

¿Una posibilidad interesante, tremendamente útil?

En mi opinión, sí.

De hecho, el día de la boda me habría ahorrado un buen sofocón.

Y qué bonito es, en realidad, con una cosita tan simple como la afinación, ese momento de simbiosis entre el instrumento y el músico.

O entre el cuerpo y uno mismo, según lo mires.

Rober Sánchez

(3) Movilizaciones formales e informales

Este es el tercer capítulo del proyecto Cómo moverte con un bebé (o una vida de alta demanda).

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DE LO MACRO A LO MICRO

Directos a por la práctica:

Venimos de haber alternado marcha con carrera durante unos 20-25 minutos.

Aunque Max, el bebé dictador, puede que haya decidido que hoy fueran 5 o 10 o 17 minutos y 27 segundos…

*Malditos números y cuánto nos hemos enganchado a ellos…

…y yo no haya tenido más remedio que agachar la cabeza y obedecer.

Está todo explicado al detalle en el Capítulo 2 – ¿Cardio?.

Y podríamos comprender las habilidades de caminar y correr como las principales familias de movimiento desde una óptica MACRO.

Ahora bien…

La práctica de movimiento consciente, deliberado, intencionado abarca un espectro tan bestia de movimiento, pero tanto tanto, que, si Max me deja, no se me ocurre una mejor manera de proseguir mi práctica DIARIA…

(recuerda: muy pronto hablaremos de la cuestión de la frecuencia, la ALTA frecuencia, esa que genera tanta resistencia y las típicas objeciones de «es que yo no tengo tiempo para hacer esto TODOS LOS DÍAS»)

…que con unos pocos minutos de MICROmovimiento.

PRÁCTICA DE MOVILIZACIONES ARTICULARES

No voy a entretenerme con dar demasiadas explicaciones porque ya las he dado. He aquí un artículo-resumen de 2018.

Mi primera práctica de MICROMOVIMIENTO consiste en realizar unas pocas movilizaciones articulares.

¿Para qué movilizar mis articulaciones así, una por una, aunque a veces de dos en dos o de tres en tres?

**Enseguida se entiende esto con los vídeos.

Primero y por encima de todo, ¡para moverlas, sin más! (meta-motivación del Capítulo 1).

Peeeero, como la razón necesita sus razones para no inquietarse…

1

Compruebo que los cables con la centralita están conectados.

La información de entrada (qué siento) llega bien.

La información de salida (cómo me muevo) también alcanza (¿control motor?).

Si algo «falla», lo calibro.

2

Que todo fluya.

Estimulo la circulación dentro y alrededor de las articulaciones, específicamente.

Engraso, lubrifico las poleas y bisagras y cojinetes.

3

Como combinación de ambos puntos, alimento A DIARIO todo el recorrido disponible.

Ganar recorrido no. Eso es «movilidad».

Disponer de TODO lo disponible, sin más.

Así, como mínimo en esta ocasión durante la jornada, me aseguro de haber recorrido todos los rincones articulares.

Lo que no usas, lo pierdes.

Barro la casa entera, todas las esquinas, también debajo de la alfombra, quito la pelusilla que se pega debajo de las patas de la mesa y las sillas.

¿ES UN CALENTAMIENTO?

En definitiva, podría considerarse un «calentamiento articular».

Pero no.

Punto importante para detenerse.

Voy a soltar una bomba intermedia dentro de este diario…

Porque con esto del «calentamiento articular» hay mucha controversia todavía, ya que si se rasca un poco en la «evidencia científica» no está del todo claro que sea algo tan «beneficioso» y ni mucho menos «necesario».

¿Te imaginas a Pedro Picapiedra listo para la caza con el resto de la tribu (o al ser sorprendidos por un depredador) y soltando…

«¡Eh! ¡¡Muchachos!! Antes de exigirnos nada físicamente debemos calentar un poquito, no vaya a ser que nos lesionemos»?

Mucha tela con esto, pero es algo en lo que no voy a entrar (todavía).

Desde luego, la práctica de movilizaciones articulares son una gran estrategia para calentar el cuerpo localmente.

Pero no nos quedemos en la superficie.

Que, además, yo ya vengo calentito de caminar y correr…

…y está claro que no movilizo mis articulaciones «por necesidad», porque calentar en este sentido para una vida de persona normal (no entro en «rendimiento deportivo») probablemente NO sea necesario.

SI ES UNA PRÁCTICA, SI NO ES «HACER EJERCICIO», VE MÁS ALLÁ

Fíjate en esto, que es importante:

No es una necesidad.

Es una POSIBILIDAD.

Hará unos 3.000 años, allá por el Lejano Oriente, empezamos a darnos cuenta de que por muy «físicas» que fueran nuestras vidas (las del ganadero y el agricultor realmente ricas y exigentes, a la vez que repetitivas según las temporadas, y empobrecidas si las comparamos con las del cazador-recolector; lee el primer capítulo de Camina, salta, baila), nuestro cuerpo y articulaciones necesitaban nutrirse de otra manera, más diversa y sutil, que equilibrara la balanza «energética» de la realidad corporal.

De hecho, no pudimos evitar vincular tal necesidad mecánica con otra necesidad intrínseca e inherente a la evolución de la conciencia del ser humano: armonizar el movimiento del cuerpo con el movimiento del universo.

**Entiéndase, por favor, el uso de simbología y metáforas del momento histórico; no contaban con el «conocimiento» que tenemos hoy pero, al mismo tiempo, ya sabían lo que se hacían. Además, que nadie se ponga tiquismiquis, que estoy haciendo un mega-resumen y obviando muchísimos matices.

Se originaron, entonces, las primeras artes marciales internas y, con ellas, la práctica de movilizaciones articulares estructuradas, rítmicas, «pautadas».

Con el tiempo se fueron ampliando, diversificando, transformando, sofisticando.

Y hasta día de hoy, que han sobrevivido como tal (cualquier practicante de Qi Gong o Taichi lo sabe) o en forma de varias metodologías de «calentamiento articular» en el mundo sanitario, deportivo y artístico, incluidos esos «sistemas» tan chachipirulis con siglas en inglés y marcas registradas y certificados de 1.500 petrodólares por un fin de semana (el ser humano a veces me da un asco…).

En cualquier caso, desde un punto de vista vamos a decir fisiológico (dejamos energías y universos a un lado…), las podemos englobar como eso: movilizaciones articulares.

Claro, cuando hablas con «deportistas» y «artistas» físicos, empiezas a comprobar y comprender ciertas diferencias.

En la mayoría (habrá alguna excepción) de entornos deportivos, con tendencia a observar estas cosas bajo el paraguas de «hacer ejercicio», cualquier movilización articular se queda en la superficie que ya he descrito, un «calentamiento» y sus resultados.

Pero…

¿Y si hubiera algo más en lo profundo?

A lo largo de estos años he compartido movimiento con cantidad de practicantes de otras disciplinas (bailarines, artistas de circo y marciales, acróbatas, yogis, etc.) y todos coinciden en lo mismo.

Efectivamente, hay algo más.

Y más teniendo en cuenta, precisamente, lo «superficial» de la vida imperante, la de las prisas, los objetivos, los resultados, las fórmulas y secretos y «métricas de salud».

PARAR.

Parar todo lo superficial, lo grande, incluso lo MACRO por muy «consciente» que lo envolvamos.

Reservar tiempo (5 minutos, no 45 como se ve en algunas «sesiones de movilidad» de Youtube) para uno mismo y el cuerpo.

***Si tienes dudas sobre esto, puedes leer el artículo de 2020 Qué es una píldora de movimiento y cuánto tiempo necesitas para sentirte y funcionar bien. Hay una rutina en vídeo como ejemplo.

Y, por qué no, como una posibilidad más, percibir el cuerpo, escanearlo, reconectarlo, engrasarlo, nutrirlo, movilizarlo articulación por articulación como un acto de RECONOCIMIENTO CONSCIENTE EN MOVIMIENTO.

Con un plus que te comento enseguida.

Antes, más posibilidades con ejemplos…

FORMALES VS. INFORMALES

Porque sería injusto no ser transparente con esto.

Así que te lo voy a mostrar.

Llevo ya no sé cuánto tiempo promoviendo la «libertad» de movimiento.

Lanzo una pregunta:

¿Seríamos realmente libres si nos engancháramos y dependiésemos de «rutinas pautadas» de movilización articular?

Está claro que no.

Sin embargo, la estructura, el orden, el «control», el rigor tienen su utilidad (sobre todo cuando estás aprendiendo; luego comento más sobre esto).

Por eso, y sin entrar en tecnicismos (no es el propósito de este proyecto), yo practico los dos tipos de «rutina»:

  1. Las rutinas formales. Estructuradas, ordenadas, «controladas».
  2. Las (anti)rutinas informales. Aleatorias, caóticas, espontáneas.

Y te diré más: no tengo favoritismos.

A día de hoy y con el conocimiento del que dispongo (no es el «mejor» ni definitivo ni mucho menos absoluto), encuentro que cada opción tiene su qué.

¿Y cómo decido por cuál optar?

Mmm… Mejor primero te muestro un par de ejemplos y luego finiquitamos el capítulo con esta cuestión.

Justo cuando llego de alternar marcha y carrera con Max, he aquí un ejemplo de movilización formal (tiempo real 3m40s, para los de «no tengo tiempo»…):

Y aquí uno de movilización informal (en este caso centrada en al columna, como propongo en el curso de Movilidad de Columna Nivel 1, aunque podría ser también centrada en cualquier otra parte del cuerpo o en todo su conjunto; tiempo real 5m):

EL PLUS

Mis alumnos de Movilidad Natural lo saben.

Para estas cuestiones siempre siempre siempre empezamos con algo estructurado, ordenado, «lógico», pautado… para comprender, aprehender e interiorizar.

Luego, el tiempo va diciendo si quizás, y solo quizás, vale la pena ir «desmontando» la cosa, así como dictando las maneras.

Es algo que emerge de uno mismo.

Y al final es algo que te ofrece posibilidades, ya sean más formales o más informales (es que al final esto es lo de menos).

Fíjate en esto, para mí lo más importante.

El hilo conductor de toda esta historia es una constante: moverte y AL MISMO TIEMPO ser consciente de ti mismo en movimiento.

Sin misticisimos ni espiritualidades, aquí y ahora, en el presente.

Eso, entre otras cosas, te lleva a una dinámica (no es un lugar ni una meta; hablo de dinámica, movimiento) de AUTOCONOCIMIENTO.

Aquí y ahora me conozco así y asá, como esté, como me muevo, podríamos decir.

Y, a partir de ese estado, me muevo y me sigo moviendo.

Esto, a lo grande, en lo MACRO… es muy DIFÍCIL. Yo todavía estoy aprendiendo. Y las personas que he conocido que son capaces de hacerlo son bailarines y artistas de la élite. Siendo adulto es muuuuuy complicado y requiere de muchísima experiencia, de años de práctica.

En cambio, en lo pequeñito, gracias a la práctica de micromovimiento, de movilizaciones articulares, más allá de todo lo «mecánico» que hemos repasado, es algo mucho más viable.

Al menos es así como las concibo yo:

Una PODEROSA HERRAMIENTA de autoconocimiento.

¿Cómo estoy y cómo me muevo hoy (en el fondo es quién soy hoy…), corporalmente hablando, articulación por articulación?

Todos los días de buena mañana…

si Max me deja.

Y, si no, en otro momento del día SEGURO.

Y después, por supuesto, ya que me he conocido y reconocido, continúo.

¿Cómo? ¿Con qué?

Lo veremos en el Capítulo 4.

La cosa se va a poner más INTENSA.

Ahora mismo ya sabes: si tienes cualquier duda que quieras que responda, déjala en los comentarios (según las bases del proyecto).

Notificaré mis respuestas en público y por correo —si quieres estar al tanto, suscríbete a mi lista de correo aquí.

Rober Sánchez

Cómo despreocuparte por el cardio en zona 2

Anexo 2.1 del proyecto Cómo moverte con un bebé (o una vida de alta demanda).

Hay quien, con esta historia de la práctica de movimiento diverso, complejo, rico, no especializado, anda preocupado por la zona 2 del cardio, y más después de «ridiculizar» la cuestión durante el Capítulo 2, con aquel sonido de grillos.

La idea, cuidado, no es despreciarlo porque sí, sino cuestionar el concepto de «ejercicio cardiovascular» como tal, superficial, reduccionista y arcaico, y trascenderlo, abrirse a otras posibilidades, mirar (e ir, orientarse, moverse) un poco más allá.

Y traigo hasta tres ejemplos prácticos para esto, para que empieces ya mismo a soltarlo, si quieres.

A ver… Tanta confusión y preocupación no es de extrañar.

Dependiendo de las fuentes de información a las que nos exponemos, pues luego pasa lo que pasa.

Es como si ves el telediario todos los días.

Si lo haces por la mañana, al mediodía y por la noche, tres veces peor.

Las preocupaciones se repiten, se repiten, se repiten como quien acumula fakin burpees y planchas abominables sin sentido.

Y la cosa se queda ahí en la cabeza revoloteando.

Como la “prima de riesgo”.

¿Te acuerdas de esto?

Te lo enchufaban, allá por 2008, ya fijo en una esquinita de la tele.

Hoy está a 236. Hoy ha subido a 374. Hoy se ha quedado en 195.

En el fondo, ninguna “persona normal” (al menos yo no) acababa de comprender qué era eso de la prima de riesgo.

Pero los expertos apretaban, los medios les daban bola y todos los mediocres mortales estábamos preocupados con ella, por ella.

*¿Te suena el patrón?

Cuando en el fondo ni fu ni fa.

Y mira, han pasado los años, la prima de riesgo se ha esfumado (aunque sigue ahí, entre los economistas), y nosotros hemos sobrevivido.

Entonces…

Con la frecuencia cardiaca en zona 2 pasa lo mismo.

¿Es importante y los datos, las métricas que comparten los “académicos” son fiables?

Seguramente sí.

Algo tendrá que ver con nuestra fisiología.

Y está clarísimo que el corazón que no explore esos números (dicen que entre 2-2.5 horas a la semana de actividad física moderada que implique mantenerse alrededor del 60% de la frecuencia cardíaca máxima) más que probablemente tendrá problemas.

Ahora…

¿”Debes” estar preocupado?

¿Queda cubierta?

¿Cómo se estimula en una práctica de movimiento?

Con la de tiempo “necesario” a la semana, ¡es que no me da para aprender más habilidades, la fuerza, la movilidad…!

Una vez más, como en tantas otras ocasiones, la atención se desvía hacia lo menos importante.

No digo que no sea importante, insisto.

Digo lo menos importante, comparado con lo más importante.

¿Y qué es lo más importante?

El movimiento en sí mismo.

Acompañado de los apellidos frecuente, diverso, complejo, incierto, rico.

Fíjate en esto:

Practiques lo que practiques, si va acompañado de dichos apellidos, sí o sí pasarás momentos en zona 2.

Y en zona 1.

Y en zona 4 y en zona 785.

Como hicieron Pedro, Vilma, Pablo y el resto de nuestros antepasados Picapiedra, por cierto, sin tener ni idea de estas historias.

Es que… Cuánto la hemos liado…

¿Quieres más “intención” para estos asuntos en concreto?

Dentro de toda esa variabilidad de movimiento, por supuesto, asegúrate de explorar tareas, propuestas, proyectos que impliquen mantener cierto “estímulo cardiovascular moderado constante”.

¿Para el cardio en zona 2?

No.

No te preocupes por la zona X.

Ocúpate en MOVERTE, en este caso de manera más o menos consistente durante cierto tiempo de forma que se te agite el cuerpo, pero sin llegar a perder el aliento.

Y permite que la zona 2 sea una mera consecuencia y el cuerpo se ocupe de sí mismo.

¿Ejemplos?

Aparte de la práctica matutina que expuse en el Capítulo 2 y que, aunque lo aparente «desde fuera», en absoluto tiene la intención de «hacer cardio», aquí tienes tres ejemplos más la mar de viables para incluir en tu día a día:

1

Cuando salgas a caminar en tu día a día, camina rápido.

2

Sal al monte un día a la semana.

O ve a bailar salsa o la jota aragonesa un par de horas.

O  juega una pachanguita de baloncesto con tus amigos, manteniendo a raya la épica para no salirte de los «parámetros» de la zona 2.

3

¡Venga, un ejemplo chachipiruli!

No te voy a enseñar cómo hacerlo ni decir que tienes que hacerlo así.

He aquí un mero ejemplo de cómo me ocupo yo de la zona 2 (sin preocuparme por ella).

¿Quieres usar los números sin que ellos te usen a ti?

10 series de 2 minutos con descansos de 30 segundos (para no perder el aliento y salirte de la zona 2…).

Moraleja:

Centrados en el cardio, el corazón y los pulmones…

Cuando te expones con cierta frecuencia a una práctica de movimiento suficientemente diversa, rica, estimulante…

…el corazón y los pulmones se OCUPAN de sí mismos sin que tú tengas que preocuparte.

Rober Sánchez

(2) Primer movimiento. Caminar y correr. ¿Cardio?

Este es el segundo capítulo del proyecto Cómo moverte con un bebé (o una vida de alta demanda).

Tienes toda la información del proyecto en su página de presentación e índice.

Puedes participar activamente en los comentarios. Consulta las bases del enlace de arriba.


PRIMER MOVIMIENTO

*Más de uno se va a llevar una sorpresa con lo que voy a explicar con esto de «caminar y correr». Sobre todo con la TÉCNICA y los OBJETIVOS que voy a desgranar.

Empiezo mintiendo, ¡cáspita!

Como expliqué en el primer capítulo, el primerísimo movimiento es ser consciente de ser consciente (sin misticismos ni esoterismos).

Corporalmente, materialmente quiero decir. En la tierra, no en el cielo.

Si no comprendes esto en tus carnes, no en tus pensamientos, no hay más movimiento que «hacer ejercicio», como mucho.

Así que, y a partir de esta premisa, para ser más precisos, hoy hablemos del primer movimiento visible, tangible.

Desde el relato de mi día a día parental con bebé de dos meses y una peque de cinco años, ahondemos un poquito en torno al cardio, la frecuencia, la técnica de carrera, los objetivos de esta práctica

Cuando termino de darle el biberón a Max, generalmente con cambio de pañal y moquitos de por medio, me preparo para salir para mi primera práctica de movimiento, entre las 6 y las 7 (todo tan aproximado porque es él quien lleva el reloj de las cosas…).

Desde unos meses antes de que naciera, me había vuelto a acostumbrar (lo tenía abandonado, caminar y correr de esta manera), porque sobre todo lo de correr era algo que enfocaba de otra forma, un tanto errónea, creo (sí, yo, que «sé tanto de movimiento», también me equivoco).

¿Y qué hago ahora mismo?

Caminar y correr en modo «cardio crónico», sin estridencias ni protocolos con siglas en inglés.

Y empezar el día por aquí, y no por otro sitio.

¿Por qué?

Porque es el principio de todo.

«Fuerza» no.

«Movilidad» tampoco.

Eso son inventos (con cierta utilidad, como veremos más adelante).

**—Madre mía, Rober. ¿Dónde estás? ¿Qué te ha pasado? Se te ha ido la olla… ¡Vuelve, vuelve!

En fin… Lo primero es esto:

CAMINAR Y CORRER

Muchos por aquí conocerán ya la historia, así que no me alargaré. Si no es así y quieres más detalle, lee Camina, salta, baila.

Allá por 1895, un sabio de sabiduría impuesta por experiencia, y no a base de conocimiento académico, se topó con una dura realidad.

De hecho, su conocimiento académico quedó en entredicho y representó para él una carga de la que necesitaría librarse.

Sus «profesionales», soldados entrenados, quedaron en ridículo al comparar su desempeño físico con los nativos (que no tenían ni idea de «hacer ejercicio») de las zonas en las que tenían que intervenir.

Se llamaba Georges Hébert, oficial de la Marina Francesa, encargado de la preparación física de sus hombres, y, a raíz de aquellos eventos, ideador y fundador del Método Natural (aquí un resumen filosófico publicado en 2016), precursor de las pistas americanas, el entrenamiento militar moderno, las carreras de obstáculos y el parkour.

***Lo que suelo soltar de «No me enseñes tus músculos; enséñame qué sabes hacer con ellos», viene de cuando estudié el Método Natural.

Como parte principal de su conceptualización y metodología, clasificó y describió los movimientos naturales humanos en 10 familias.

¿Y cuáles eran las dos primeras?

Efectivamente, la marcha y la carrera.

Algo así como afirmar que si como ser humano no puedes caminar y echarte una carrerita… Uff… (Ojo a la sección de «objetivos» de más abajo).

Para mí, dadas las circunstancias y después de haber estudiado el Método Natural obsesivamente en su momento (alrededor de 2012), esto es suficiente motivo para considerar el arrancar el día de esta manera.

Aunque, obviamente, cualquier momento del día es un buen momento para practicar lo que ahora explicaré.

No «tienes que» salir a caminar y correr a las 6:30 como hago yo o el experto de turno, si no te encaja en tu mañana.

En cualquier caso, como lo de caminar 10.000 pasos (u 8.000, o 13.000, o 14.783) creo que todos por aquí lo tenemos muy por la mano, resobado, en esta especie de diario personal se me ocurre detenerme en lo de correr.

Porque hay tres puntos muy importantes, en mi opinión:

  1. La técnica
  2. Los objetivos
  3. La frecuencia

TÉCNICA

La técnica de carrera es algo FUNDAMENTAL para correr bien.

Más si lo haces a primera hora, medio dormido y sin calentar, toda una imprudencia.

Así que, como mínimo, asegúrate de que tu técnica de carrera sea correcta.

Contrata a un entrenador que te paute, algo muy necesario.

Cuerpo erguido para mantener una buena postura, cadencia continua, vigila no entrar de talón por aquello de la artrosis…

Vale, vale.

Paro ya. Todo coña fragilizadora.

Correr como corro por las mañanas es mucho más sencillo.

Fíjate detalladamente en mi técnica de este breve tutorial y simplemente cópiame, si quieres.

Eres competente para hacerlo.

Con esto será suficiente.

Y, si acaso, me preguntas en los comentarios.

OBJETIVOS

Del tutorial yo diría que podrías intuir mis objetivos. Ya no haré broma. Seré directo.

¿Calorías, mitocondrias, VO2max, frecuencia cardiaca en zona 2, kilómetros?

No, collons, no.

Demasiada disciplina, demasiado rendimiento, demasiada estética, demasiada salud.

En el Capítulo 1 ya vimos que las motivaciones guays tienen poco que ver con todo eso.

Partíamos del ser consciente y el movimiento por el movimiento.

Entonces, si tengo que narrarlo, porque en realidad yo mismo no le pongo ni palabras, pero para que nos entendamos tú y yo, salgo a caminar y a correr así (técnica) durante unos 20 o 25 minutos.

Pero como si fueran 5 o 10, da igual.

****De hecho, hay días que son solo 5 o 10 minutos. Un bebé me condiciona, leches. Y yo me adapto ¿O te pensabas que iba a compartir contigo una «fórmula» de lo mínimo que debes correr son 20-25 para quemar grasas y activar tus mitocondrias?

Así pues, alterno marcha y carrera por sensaciones según un límite (enseguida lo describo).

Lo hago por y para caminar y correr, sin más.

Si me tiras un poco de la lengua, como mucho para despertar la vitalidad de mi cuerpo y sentirme enérgico y vivo.

¿Me preguntas por el rendimiento? Me conformo con, a la larga, poder correr… yo qué sé… 200 o 300 metros sin sacar el hígado por la boca. «Objetivo» muy mediocre, lo sé. Ya hablaremos cuando yo pueda seguir haciéndolo a mis 80 y otros no (al tanto al momento en que hablemos de frecuencia).

Y disfrutar del aire libre y las calles tranquilas, algo que sí considero una necesidad.

¡Ahora! Ojo…

De manera consciente, dándole continuidad a la actitud no-meditativa que he instalado antes de salir.

Una práctica de movimiento es una práctica deliberada, no al tuntún.

Hay una intención interna que se alinea congruentemente con lo que ocurre en el exterior: mantenerme PRESENTE.

De ahí que los «objetivos» sean tan «simplones» (según la industria), para no perder de vista lo que está ocurriendo aquí y ahora también «por dentro».

Y con un límite claro:

¡NO CANSARME!

O sea, alterno marcha y carrera autorregulándome según mis sensaciones para no cansarme.

No quiero fatigarme, no quiero quemar nada, no quiero exprimirme, no quiero mejorar mis marcas.

*****Ya bastante tengo con el madrugón para el biberón y no parar, literalmente, desde las 5 hasta las 21 entre peques, curro y otras responsabilidades.

Quiero disfrutar de empezar el día moviéndome en base a las dos posibilidades (nunca más concebidas como necesidades) de movimiento más primitivas que tenemos: caminar y correr.

Y ya está.

De lo que se destila un gran principio de movimiento que, como «experto», te recomiendo aplicar aunque no me lo hayas pedido:

CUANDO TE MUEVAS INTENCIONADAMENTE, ASEGÚRATE DE QUE TU PRÁCTICA TE NUTRE, Y NO TE VACÍA.

¿CARDIO EN ZONA 2?

Cri, cri, cri… Sin comentarios… (Echa un ojo a este vídeo y su descripción, si te preocupa el tema).

Después de la dosis matutina de vitalidad primitiva humana, a veces con Max todavía despierto y otras veces KO gracias al traqueteo del carrito, en casa continúo con mi práctica.

Porque mi mañana en movimiento no ha terminado aquí.

¿Qué vendrá ahora?

¿Seguirá siendo tan soso, tan cutre?

¿Nada épico, chachipiruli, Mr.Wonderful?

Quién sabe, quién sabe…

Al tanto al Capítulo 3, que pasaremos de lo macro (caminar y correr) a lo micro (XXX).

Y si tienes cualquier duda que quieras que responda, déjala en los comentarios (según las bases del proyecto, ya sabes).

Notificaré mis respuestas en público y por correo —si quieres estar al tanto, suscríbete a mi lista de correo aquí.

Rober Sánchez