Verte borracho como una cuba

Ahí va uno de los mejores consejos que te puedo dar.

Para estas cosas del movimiento, grabarte y verte después puede marcar un antes y un después.

Lo puedes hacer desde hoy mismo.

Te grabas moviéndote. Te mueves grabándote.

Luego te miras la grabación, moviéndote.

Y te ves moviéndote y…

¡¡¡Sorpresa, sorpresa!!!

Acompaaaáñameeeeee, una noooooche maaaaaás…

(Si eres joven no lo habrás pillado. Lo siento).

Mira lo que me dijo Elsa, después de grabarse para enviarme algunos vídeos:

<<Me ha gustado grabarme en vídeo y poder corregir las posturas de esta manera.

Me ha recordado a los anuncios de hace años de la droga y el alcohol, en los que salía la imagen de lo que tú pensabas que estaba pasando y lo que estaba pasando en realidad.

¡Es súper curioso cómo percibimos las distancias y los movimientos corporales!>>.

Imagínate que lo haces.

Imagínate así durante unas cuantas semanas, porque si es un hábito ha de ser durante un tiempo. Un día no vale.

Así:

Te mueves. Te grabas. Te miras. Te sorprendes.

Lo vuelves a hacer las veces que haga falta.

Repites cada uno de los pasos.

Moverte. Grabarte. Mirarte. Sorprenderte.

No sabes la de sorpresas que te vas a llevar.

¡No solo por lo evidente!

Pista: ¿No ves cuánto movimiento hay implícito en el proceso?

No sabes la de BUENAS sorpresas que te vas a llevar.

Para mejorar tu movilidad de base y habituarte a moverte y grabarte a menudo…

…y mandarme los vídeos para que yo también los revise y te ayude…

…y moverte más y grabarte y mirarte y así ganar más movilidad todavía.

Es aquí: Movilidad Natural.

Rober

PD: 8 semanas moviéndote, grabándote, mirándote, sorprendiéndote y moviéndote otra vez. Arriba.

Luchar contra tu naturaleza estética

El otro día me encontré con un conocido de cuando trabajaba en uno de los gimnasios más chulos de Barcelona, el CEM Bac de Roda.

Hacía unos 14 años que no le veía.

Y mi primera reacción, instintiva y sin ánimo de juicio, fue alucinar.

Alucinar pepinillos.

Campeón de Europa.

Por aquella época había llegado a ser campeón de Europa de culturismo.

En competición, rajado no, lo siguiente, seco seco seco, o sea, alcanzando unos niveles de grasa corporal extremadamente bajos, debía pesar unos 75 kilos, tal vez un par menos, creo recordar.

De «normal» unos 85 o más.

Ahora no creo que pase de los 65.

No me dijo exactamente los pesos; son puras estimaciones.

Lo que sí me explicó sin que le preguntara, porque lo sacó él en la conversación, fue lo que le había pasado.

Me sorprendió, más viniendo de alguien que había dedicado toda su vida a un «deporte» que solo se basa en «mejorar» la apariencia estética del cuerpo.

Insisto, sin ánimo de juicio.

Entre serio y triste, pero a la vez como aliviado, me confesó:

—No podía más. Tuve que dejar de luchar contra mi naturaleza estética.

Boom.

Mira.

Que una parte de las motivaciones para hacer ejercicio y entrenar y tal sean estéticas, en mi opinión, es casi inevitable.

No se puede luchar contra eso. Ponte como quieras.

Las apariencias nos importan. La nuestra y la de los demás. A un nivel inconsciente.

Es un vestigio biológico, evolutivo.

El problema es dejarse llevar por ese instinto y el miedo de que tu “tribu” no te apruebe, incluso hasta excluirte.

Y caer en la trampa paralela de las campañas publicitarias, los cánones culturales, los estándares sociales en torno a cómo (se supone que) debería ser un cuerpo, tu cuerpo.

Entonces, si tienes la «buena suerte» de encajar «por naturaleza» con los supuestos estéticos del momento, bueno, diremos que corres menos riesgos.

Tu lucha será menos lucha.

Pero si tienes la «mala suerte» de no hacerlo, como la mayoría de las personas, cuidado.

Cuidado con querer tener los pectorales más grandes, la tableta más marcada, el culo más respingón, las piernas más definidas o cualquier cosa que se te pase por la cabeza y que de base tú no tengas.

Cuidado cuando centrarte en gustar y encajar con esos supuestos va a representar ir en contra de tu naturaleza.

De tus proporciones, tus formas, tus tendencias… de tu estética natural de base.

Y, a un nivel un poco más sutil, que no se ve, de tu metabolismo o incluso de tu «naturaleza psicológica».

Todo por tratar de ser quien no eres.

Lo que le pasó al ex-campeón es que de base, aun siendo bastante bajito, su cuerpo se podría clasificar como ectomorfo.

Es decir, resumiéndolo mucho, una persona de hueso fino, cuerpo estrecho, con las extremidades largas y tendencia a «verse» delgada cuando está en su normopeso.

Entonces, cuando pretendes ser quien no eres, como no eres, igual que hizo el ex-campeón durante más de treinta años, lo que tienes que hacer para conseguirlo es más caro.

¿Se pueden conseguir algunos cambios y aparentar ser otra cosa?

Sí, se puede.

Pero el precio que pagar es mucho más alto.

Mucho más alto y, a largo plazo, insostenible.

Porque no se puede forzar tu naturaleza, no puedes estar luchando una guerra que tienes perdida desde el principio toda la vida.

Y al final tu propia vida te pone en tu sitio.

Y tienes que aceptar tu naturaleza estética.

Mejor hazlo antes de tener que hacerlo.

Y hasta aquí mi consejo de experto del día.

Total, puedes moverte sin prestar especial atención a tus músculos y al mismo tiempo estimularlos para que se desarrollen naturalmente.

Tú te preocupas de moverte. Ellos se preocupan de sí mismos. Todos contentos.

Una manera: Locomociones.

Rober

PD: no tendrás que luchar contra tu naturaleza estética porque nos importa tres pimientos. En el enlace.

Vídeo: No caigas en este error. La confusión de la diversidad de la práctica y la paradoja de la repetición

Si estás por aquí ya sabes que eso de ser un especialista es una caca.

Si no lo sabes, deberías.

(Hablando en serio, si no lo sabes te recomiendo visitar primero mi página de bienvenida).

¿Qué significa eso de ser especialista?

Practicar una única disciplina, deporte o lo que sea.

O moverte en una sola dirección… Fuerza, movilidad, resistencia, etc.

A efectos prácticos:

Hacer solo yoga.

O solo Crossfit, fuerza, halterofilia.

O solo Pilates, danza, expresión corporal.

Y ya no digamos solo fitness, burpees, patadas de glúteos.

Moverse bien implica tener un vocabulario diverso y amplio,

disfrutar de cierto grado de versatilidad y adaptabilidad,

ser capaza y hábil para hacer un poquito de todo.

En definitiva, practicar movimiento de manera generalista.

Esto, a menudo, genera ciertas confusiones que tienen que ver con la paradoja de la repetición.

(Si quieres profundizar en estos conceptos, puedes leer mi libro Camina, salta, baila: Muévete más y vive mejor).

Y la más gorda de las confusiones te la explico en el siguiente vídeo.

Espero que te sea útil.

*Y mucho OJO con la pregunta final. Es la clave para saber cuánto necesitas REPETIR.

Rober Sánchez – M de Movimiento

La cobardía de la número 1 del tenis al retirarse a los 25

“Quiero disfrutar de la siguiente fase, pero quiero hacerlo como Ash Barty persona, no como Ash Barty tenista» – Ash Barty

Voy a plantearte una cuestión que puede serte especialmente útil para saber tomar decisiones alrededor de cómo moverte.

Se ve que Ash Barty, número 1 del tenis durante los últimos dos años, se retira a los 25.

Leía titulares en plan:

Conmoción en el mundo del deporte.

Sorpresa en el tenis mundial.

Y también comentarios en alguna de las noticias.

Para ser número 1 hay que saber aguantar la presión, y esta chica no sabe.

Barty demuestra ser una cobarde. Un verdadero número 1 saca la motivación de dónde sea. Debería aprender de Nadal o Djokovic.

¿Es Barty una fracasada?

Hay una pregunta mejor.

Enseguida voy con ella.

Pero respondiendo a esta, para mí no.

El único fracaso aquí, uno más, es el de la cultura y la industria del deporte, que sigue y sigue con las mismas.

Ella ha sido valiente.

Como Biles este pasado verano, por ejemplo.

Si no, pues ya sabes, puedes acabar como Phelps o Gervasio Deferr, por nombrar algunos.

Se habla demasiado poco, DEMASIADO poco de los problemas de salud mental que hay detrás del deporte de competición.

También de lo que pasa tanto cuando uno alcanza el número 1 como cuando termina la carrera profesional.

El vacío, la depresión, la desmotivación extrema, la ansiedad.

Las pastillas, el alcohol, la comida compulsiva, otras adicciones o incluso el suicidio.

Y fíjate, menudo problemón, porque lo es…

…pero el PROBLEMA más gordo no es ese.

Lo chungo, en realidad, es que los “principios” y “valores” del deporte son los que rigen cualquier práctica deportiva, cualquiera, incluso la de los más peques.

Como los chavales de 10 años que veo en la pista de atletismo al pasear por la playa, mirando el crono constantemente al terminar sus series de entrenamiento.

No hay nada más enfermizo.

No somos conscientes de los desastres mentales que hay detrás de estos gestos tan “obvios”, normalizados.

Mira.

Probablemente, sin darte cuenta, como es lo que has mamado (no es culpa tuya), tú también estás en ello.

Ojo, porque todo esto no es un problema de la élite solamente.

Y otro ojo, porque todo esto tampoco es un problema de no saber “gestionar” las emociones, la presión o yo qué sé –explicaciones que sobrecargan todavía más el sentimiento de culpa y fracaso del deportista.

Luego va y hay psicólogos que insisten en que un buen deportista necesita prepararse para ello.

Claro, bajo su tutela y pagando una pasta.

No hay mensaje más dañino.

No se puede ser más cretino.

Y esto lo hacen especialistas de la salud mental…

Luego hay quien se sorprende del asco que transmito hacia los expertos y académicos de turno.

Venga, va.

Avancemos.

La otra pregunta que es mejor:

¿Cómo puede ser que alguien de la élite que ha dedicado toda su vida a ese propósito tan “existencial” de ser la número 1 en un deporte, con el “entrenamiento” psicológico que ello conlleva, acabe literalmente según sus propias palabras…

«Estoy agotada. Ya no tengo nada más que dar»?

Y eso solo a los 25…

Es para darle unas vueltas.

Bueno.

Al menos Ash se ha armado de coraje y ha dado el paso.

Se ha despedido de manera políticamente correcta.

Pero en el fondo todo se resume en esto:

Tener esa mentalidad “deportiva” y sostener la práctica en ella es insoportable, incluso para una número 1.

(A no ser que te conviertas en una «máquina», como se suele decir, o sea, te deshumanices).

O, dicho de otra manera más clara, ha acabado hasta los huevos.

Yo entiendo ciertas resistencias para dejar atrás el resultadismo, los objetivos y «ser tu mejor versión».

He pasado por ellas.

Pero si haces ejercicio o deporte o entrenamiento y tal, y en el fondo sabes que estás hasta el gorro y que no tiene sentido seguir persistiendo, que sepas que hay alternativas.

Y ahí dentro del movimiento hay una que puede encajarte un poco mejor y ayudarte a salir de la jaula.

Esta: Locomociones

Rober

PD: ¿Para cobardes? No. Para valientes. En el enlace.

Lo más difícil que no es aceptar tu mediocridad

Ya sabes que lo más difícil de esto de moverse, y que al mismo tiempo lo hace muuuucho más fácil, es exponerte con frecuencia a prácticas de movimiento y experiencias en movimiento que te hagan sentirte incómodo, torpe, un tanto inútil, incompetente, incapaz… mediocre.

Es justo ahí donde tienes mucho más que ganar, aprender, vivir.

No en lo que ya sabes hacer, sino en lo que no sabes hacer.

Mucho más que ganar, aprender, vivir.

Infinitamente más que repitiendo y repitiendo y repitiendo siempre las mismas historias, correr desesperado y sin sentido en la rueda de hámster.

Luego, a nivel más tangible, diario, práctico, de nuevo sin ninguna duda, lo más difícil es otra cosa.

Y esta vez no usaré el truco de la intriga.

Te lo digo directamente de tan obvio que es aunque, curiosamente, siga y seguirá siendo lo más difícil.

Perseverar. Ser constante. Persistir. Insistir. Mantener la disciplina. Moverse consistentemente.

No vamos a perdernos en las causas de tal dificultad, que son principalmente:

· El instinto por ahorrar energía.

· La obsesión del entorno en que no nos movamos.

· Y lo fácil que es distraernos con construir castillos de naipes en la cabeza (queremos muchas cosas al mismo tiempo, cuando solo podemos abarcar unas pocas a la vez, lo paradójicamente que nos lleva a más parálisis y menos acción).

Sí quiero remarcar que, precisamente, justo porque eso de perseverar y cumplir es tan difícil y lo seguirá siendo los programas del Laboratorio funcionan como funcionan, son como son.

Mira.

En esto de internet y moverse, hacer ejercicio y blablablá, el 99% de programas que encontrarás son del estilo “tú te lo guisas, tú te lo comes”.

Esto es: quien te los vende no se involucra porque sueña con ganarse la vida a base de “ingresos pasivos” y vivir en una playa sin hacer ni el huevo. Está de moda en Internet.

Hay a quien le funciona este tipo de programas. Qué bien. Las estadísticas dicen que a muy pocas personas.

La mayoría de los programas no se completan, se dejan a medias, se abandonan en un cajón o una carpeta perdida en el ordenador.

¿Por qué?

¿Los programas son “malos”? ¿La metodología no es eficaz? ¿El creador es un fraude?

Puede que sí, puede que no. No lo sé.

Lo que está claro es que el primer “secreto” para que un programa funcione es hacerlo.

Perseverar. Ser constante y consistente. Cumplir.

Y la mayoría no lo hace, porque persistir es lo más difícil.

Y es justo en lo que se escuda el gurú de turno que no se involucra.

Aaahhh… Es culpa tuya. No has perseverado. Eres tú quien ha fallado. Yo ya te dije lo que tenías que hacer.

Y así te hundes en la miseria de la culpa y la frustración, y te machacas más en lo inútil e incompetente que eres por no haber terminado un programa más.

Bueno.

Pues yo, que tengo defectos y virtudes como todo el mundo, no quiero dejarte solo.

Uno de mis puntos fuertes, tal vez el que más, es que te lo pongo más fácil en lo más difícil.

Perseverar, ser constante y consistente, cumplir es más sencillo si quien te enseña también se involucra, te acompaña y te guía directamente.

Por eso Movilidad Natural tiene el formato que tiene, tan personal, tan “machacante”.

Tan de estar encima, y ver los vídeos, y hablar por Telegram, y contactar como mínimo 42 veces en 8 semanas (no es un número al azar; es el mínimo real).

Y entre otras cosas, justo por eso tiene el precio que tiene, claro.

Rober

PD: Es un training de movilidad utilitaria y control articular. Y de hábitos la mar de naturales, aunque ahora no lo sean. Y de perseverancia. Arriba.