Hago Crossfit desde hace más de tres años y soy incapaz

Seila, de treinta y pocos, me envía su correo de presentación antes de empezar a trabajar conmigo.

Llega a una conclusión brillante que te puede ser muy útil para no tener que pagar el precio de hacer demasiado el burro.

Mira:

<<De Crossfit lo que más me gusta es su enorme variedad, la intensidad y que cada día te pone a prueba además de que el trabajo en equipo motiva más, pero desde hace meses me siento estancada…

Hace unos 3 años que entreno con cierta sistemática y como seguro que sabes cómo funciona un box… el entrenamiento no se individualiza (aunque se adapte) y veo que mis progresiones no se ajustan a la intensidad de lo que entreno…

Qué narices hago haciendo 100 burpees en menos de 7 minutos si no soy capaz de hacer 5 flexiones técnicamente buenas y seguidas.

Es decir yo voy y sumo horas y wods pero no me veo con mayores habilidades. 

Así que se me ocurrió que igual había que volver al principio…>>

¿Te quedas con que el Crossfit es una mierda y que los burpees son el demonio?

Yo no.

El Crossfit puede estar bien. De verdad. Por qué no.

En la primera frase del correo puedes encontrar aspectos positivos del Crossfit.

Esta historia nunca va de guerras de bandos, ni de si esto es “bueno” o “malo”, porque, la verdad, el nombre del ejercicio, la disciplina o el deporte que practiques es lo de menos.

¿Qué principios hay detrás de tu práctica de movimiento?

¿Cuáles son las características de lo que practicas y en qué atributos incide?

¿Con qué intención lo haces y qué intención aplicas mientras lo haces? Ojo, que son cosas distintas.

¿Qué expectativas tienes? Si tienes alguna, porque te puedes mover sin ninguna, y también conseguir cosas.

¿Eres consciente de cómo te mueves y mientras te mueves? Sí, también son cosas distintas.

Y… en relación con lo que comenta Seila… lo más importante…

¿Entiendes que hay un orden en todo este juego?

Ella sí.

Fíjate en el final:

“Se me ocurrió que igual había que volver al principio…”.

Bien.

Para empezar desde el principio

desde la conciencia, el control motor, la estabilidad, la fuerza articular, el hábito, la integración

y construir y asentar unas bases de movimiento sólidas para toda la vida

creo que puede interesarte este training de 8 semanas:

Movilidad Natural

Rober

PD: No hacemos burpees. En el enlace.

Hands don’t lie

Las manos no mienten.

No. No es una versión de la famosa canción de Shakira.

Si quieres saber si alguien se mueve bien, mírale las manos.

Mírate las manos.

Junto con los pies, las manos son nuestro punto de conexión más importante con el entorno cuando nos movemos.

De hecho, lo han sido durante cientos de miles de años.

Tanto a nivel locomotor, sirviéndonos de soportes al movernos a ras de suelo y sorteando obstáculos, y de anclajes a la hora de trepar, escalar y braquiar, como en su función manipulativa, convirtiéndose en una tecnología de alta precisión, las partes del cuerpo que más nos diferencian a los humanos respecto al resto de animales, incluso si las comparamos con las de nuestros primos-hermanos simios.

En ambos sentidos, lo que más ha estimulado y necesitan las manos (y las muñecas y los antebrazos y los codos), igual que el resto del cuerpo, es diversidad, complejidad y frecuencia de movimiento.

Son justo estos ingredientes los que hacen de las manos unas herramientas de movimiento tan genuinas, versátiles.

La pandemia de sedentarismo global también se ve reflejada en sedentarismo local.

Sedentarismo de manos.

Manos que no hacen nada o casi nada, como mucho teclear o deslizar.

O manos que se especializan y hacen mucho de algo, y casi nada del resto, un problema relacionado generalmente con asuntos laborales.

Problemas a la vista, seguro.

Las manos no van a funcionar bien así. Y tras ellas el cuerpo tampoco.

¿Qué hacer?

Para alguien domesticado que quiere salir de la jaula no hace falta complicarse la vida.

Como transmisores del movimiento de los brazos, las manos se ven envueltas primordialmente en dos acciones, empujar y traccionar, para las que desempeñan sus dos funciones naturales básicas: apoyarse y agarrar.

Fíjate bien en lo que pasa cuando te sirven de apoyo.

Se abren, se expanden, se estiran, se amplían, desde la punta de los dedos hasta la muñeca, soportando una parte o incluso todo tu peso corporal.

Y fíjate bien en lo que pasa cuando sujetas y agarras cosas.

Se flexionan, se comprimen, se cierran, se exprimen, sobre todo cuando lo que agarras es algo pesado.

Entonces, lo que necesitas como primeros pasos es justo eso, asegurarte de que todos los días de alguna forma te apoyas sobre las manos y agarras cosas (o te agarras de cosas).

Luego, con el tiempo, cuando ya lo haces de forma muy básica y con naturalidad, puedes incluir sofisticaciones.

¿Cómo?

Embarcándote en aventuras que alimenten “lo de siempre”, repito: la frecuencia, la diversidad y la complejidad de las tareas de movimiento en las que se vean envueltas.

Exponte al máximo de escenarios posibles alrededor de esas direcciones de movimiento.

Y ya tienes la receta para unas manos (y un cuerpo) que se muevan bien.

Para lo de empujar y traccionar, lo de apoyarte y agarrar, no hay nada más “simple” y a la vez con más impacto como entrenar tu fuerza de brazos con ejercicios de autocarga, con tu propio peso corporal.

Hasta te puedes olvidar de las manos. Su función está implícita en la propia tarea de movimiento que estás llevando a cabo.

Si quieres, te enseño para que sepas hacerlo tú solo después, para toda la vida.

Mira esto: Calistenia Minimalista.

Rober

PD: dos entrenamientos a la semana para ganar fuerza, y solo uno para mantenerla. Y unas manos de lujo. De por vida. En el enlace.

Vídeo: Cómo aliviar tu espalda y lumbares. Rutina de movilización en tiempo real

Mira.

Al grano.

Diría más:

Espalda, lumbares, sacro y caderas por detrás.

Sí, esa zona difusa entre la parte alta de los glúteos, el sacro y la parte baja de las lumbares.

Pues para aliviar todo eso cuando lo sientas rígido, tenso, entumecido, oxidado, tieso…

¡Y en tiempo real!

Para que te sientes conmigo y puedas completar esta breve rutina siempre que quieras.

Las sensaciones al final, bueno, ya verás…

Mmmm… Oooohhhh… Aaaahhh… Oh my God!

Ahora, dos cositas antes de ponerte:

  1. Vale la pena que como mínimo te hagas una idea de la diferencia que hay entre lo que representa una movilización y un trabajo de movilidad.
  2. Sí además quieres sacarle jugo a lo que te explicaré, conocer los fundamentos de la movilidad articular puede darte un plus importante. Completa mi curso gratuito JOINTS – Conoce tus articulaciones en movimiento.

RUTINA DE MOVILIZACIÓN EN TIEMPO REAL

Resumiéndolo mucho, el propósito principal de esta rutina es estimular la circulación de la zona, lubrificarla, engrasarla, mientras le das al cuerpo la oportunidad de experimentar que puede moverse con confianza y, como consecuencia, se deje hacer sin necesidad de sobreprotegerse a base de «activarse demasiado» (lo que resulta en esas sensaciones tan desagradables que puedes llegar a sentir).

Para poder hacer lo que verás en el tutorial, un par de matices más:

  • Si no puedes sentarte con las piernas cruzadas en el suelo, puedes hacerlo sobre un soporte que eleve un poco la altura de tu pelvis, hasta un palmo tranquilamente. Un cojín de meditación o un par de bloques de yoga, o incluso unos libros, te servirán.
  • Si no puedes sentarte con las piernas cruzadas de ninguna de las maneras, puedes adaptar lo que verás sentándote en una silla, aunque perderá ligeramente el efecto que causa en la parte más baja, la zona sacra, y las caderas por detrás.
  • Muévete en el máximo recorrido que TÚ tengas disponible. Quiero decir, ni te compares ni sientas el «deber» de moverte como el tipo que verás en el vídeo, que tiene mucha práctica en esto. Haz lo que puedas con lo que tengas, y si necesitas ayudarte un poco con tus manos, hazlo.

La rutina te llevará unos 5 minutos y consta de 3 movimientos:

  1. Círculos de tórax: 6 repeticiones en cada sentido.
  2. Flexiones laterales: 6 repeticiones por lado y por pierna.
  3. Flexiones al frente: 6 repeticiones por pierna, con una pausa final de 10 segundos.

Puedes recurrir a ella tantas veces a la semana como quieras.

Dicho esto, usa una esterilla si lo ves conveniente.

Siéntate.

¡Y sígueme!

La rutina está abajo de todo.

Espero que la disfrutes y te sea útil.

Rober Sánchez

(Únete a mi lista de correo para un consejo diario sobre movimiento en este enlace)

Ahorrar la mitad y ganar el doble

Sigamos con el hilo de lo del sentido utilitario, que tiene mucha chicha y…

Collons…

Que te vengo a decir que como mínimo puedes ahorrarte la mitad y ganar el doble.

La mitad de sufrimiento, de sacrificio, de batalla, de deber. ¿De ejercicio? ¿De entrenamiento?

El doble de disfrute, de pasártelo bien, de conexión, de llegar a expresar algo… ¿De sentido? ¿De movimiento?

¿Cómo?

Fácil.

Más de lo que parece.

Tan obvio que demasiado a menudo lo obviamos (paradójicamente) y nos despistamos con lo de hacer ejercicio y entrenar y tal.

Y ojo que esto puede representar que incluso llegues a dejar de entrenar por completo. Aviso.

Mira.

Partimos de esta base:

En términos de movimiento puro y duro, si entrenar tiene algún sentido utilitario, si nos es útil para algo, si nos sirve para algo, es para movernos mejor en algún sentido (como ves, ya empezamos con los trabalenguas).

De lo contrario, es inútil.

Y de la inutilidad, que la percibimos, la intuimos, la sentimos, la conocemos en lo más profundo de nosotros, es de donde surgen todos los “dolores de cabeza” de más arriba.

Lo que nos podríamos ahorrar.

Lo que nos queremos ahorrar, digo yo.

Entonces, afinar y afilar la idea (y la práctica) del entrenamiento, pulirla, precisarla, es algo tan sencillo como cuadrar el para qué y el cuánto, machihembrar sentido y dosis, con dos sencillas preguntas.

La primera ya te la sabes:

En cuestiones de movimiento… ¿Para qué me sirve entrenar tal o cual, hacer este o aquel ejercicio?

¡Eps! ¡¡Primera parada!!

Si no sirve para nada, porque de verdad que un montonazo de veces hay cosas y partes de nuestro entrenamiento que son más inútiles que girar el cuadrado en el Tetris, aparece otro para qué.

¿Para qué narices lo entrenamos, lo hacemos?

Uff. Me enervo. Conmigo mismo. ¿Cuántas veces habré hecho y sigo haciendo el capullo en este sentido?

Si es inútil… ¡Fuera! Eliminar, borrar, desterrar, suprimir.

Y si es útil, pues viene la segunda pregunta:

¿Cuál es la dosis mínima necesaria para que tal entrenamiento o cual ejercicio sea útil, me sirva, cumpla su propósito para aquello que quiero que haga servicio, tenga transferencia, sea “funcional”?

En términos de movimiento.

Siempre en términos de movimiento, insisto.

Vale ya. Basta. Enough.

Si eres riguroso, honesto, estricto, sensato, coherente respondiendo ambas preguntas, puedo jugármela asegurando incluso sin conocerte de nada que estás entrenando el doble de lo que necesitas, y moviéndote la mitad de lo que podrías, como mínimo, y con sentido.

En fin.

Para entrenar lo justo y necesario para llegar a tener unos brazos decentemente fuertes, y luego moverte gracias a esa fuerza todo lo que quieras y más, tengo este curso:

Calistenia Minimalista – Antiprograma de fuerza de brazos

Rober

PD: con todo el sentido del mundo, el que tú y solo tú le quieras dar. En el enlace.

Sorpresón de mi mujer

Mira.

Ahora que en casa estamos como estamos, con mi mujer hemos reorganizado un poco el día para comer juntos y acurrucarnos en el famoso sofá sin patas hasta dormirnos.

Yo he “cedido” en retocar mis horarios, que para ella eran demasiado British (lo de comer a las 11:30-12…).

A cambio ella accedió a acompañarme en mi ritual post-comida pre-siesta, adormilarnos a base de una serie mala de Marvel en Netflix.

Ojo. Que ella odia los cómics.

Y este no es el sorpresón.

Todo esto ha coincidido con que yo me había terminado la primera temporada de Iron Fist.

Como soy un absoluto desastre con esto de las series, no sabía que Marvel había hecho como en el cine, y las series se iban estrenando siguiendo un orden.

Yo empecé por Iron Fist porque me gusta la antigua leyenda del Puño de Hierro, antes de que Marvel se la hiciera suya.

Además, uno de los lemas que aplico para mi manera de trabajar tiene mucho que ver con todo esto: puño de hierro en guante de terciopelo (la versión de guante de seda también me vale). Rigor y flexibilidad al mismo tiempo.

Total, que en el primer capítulo de la segunda temporada me doy cuenta de enormes desconexiones. Ha tenido que pasar algo por en medio.

De hecho, había pasado muuuucho incluso antes de Iron Fist.

Así que investigué y me enteré de lo del orden de las series y hemos empezado desde el principio.

Daredevil.

Y ahora viene la sorpresa.

Recuerda: a mi mujer no le molan los cómics.

Las únicas pelis que ha visto y además le han encantado son la saga de El Caballero Oscuro (de Nolan) porque, bueno, son peliculones. Y también Wonderwoman, porque le gusta mucho la actriz que la protagoniza.

El resto cero. Nada de nada. Rien de rien.

Y nunca nunca nunca les da una oportunidad.

Hasta esta semana.

A Daredevil.

Y la sorpresa no es que le haya dado la oportunidad.

¡La sorpresa es que le está gustando! ¡¡Se ha enganchado!! ¡¡¡Le encanta!!!

Lo curioso de todo esto NO es el sorpresón.

Lo más chulo es lo que hay detrás.

Verás.

En realidad mi mujer no se está dando cuenta de una cosa.

Ella dice que los cómics no le molan.

¿Por qué? Porque tiene la idea preconcebida, el prejuicio de que todo es tan cutre y soso como lo de Superman.

(Superman, como héroe y como historia, no tiene ninguna gracia).

Pero resulta que todo lo que ha visto, lo que acabas de leer, a lo único que le ha dado una oportunidad…

…le acaba encantando.

Mi experiencia me dice que con el “ejercicio” y el movimiento pasa lo mismo.

La gente suele tener una idea preconcebida pobre y limitada de lo que significa moverse, entendiéndolo como “hacer ejercicio”.

Y claro, “una historia más de hacer ejercicio” como que da pereza, a mí el primero.

Luego le dan la oportunidad a lo de moverse. Y les mola.

Y se la vuelven a dar. Y les vuelve a molar.

Y otra vez se la dan. Y…

Bueno.

Tengo un curso de 12 semanas que no es de “hacer ejercicio”.

Es de movimiento.

Este: Locomociones.

Rober

PD: continuará… En el enlace.