Amnesia glútea. Cómo prevenirla y un ejercicio para despertar tu culo en una sentadilla

–¿Qué dices? ¿Mi culo está dormido?

Bueno, sí, probablemente, sobre todo si pasas mucho tiempo sentad@ y haces poco ejercicio.

La amnesia glútea es algo mucho más complejo de lo que yo sepa y pueda explicarte en un artículo bloguero, pero lo que sí es sencillo de entender es que afecta a muchísimas personas y, además, de manera inconsciente.

La mayoría de personas se mueven y ejercitan de forma insuficiente, en este caso sobre todo pensando en esfuerzos globales que impliquen vigor, fuerza en torno a esta zona, y, mientras tanto, pasan el día «acomodadas» en una silla, un sofá o un vehículo.

La tormenta perfecta…

La falta de ejercicio ya sabemos lo que provoca.

Echemos más leña al fuego.

Centrándonos en tu culo, ¿cuántas horas pasas sentad@ encima de él, obligándole a soportar más de la mitad de tu peso?

Pongamos que yo peso unos 80 kg. ¿Te imaginas que, además de no ejercitarlos para nada, colocara durante 8 o más horas todos los días una piedra de 40 kg encima de un muslo o un brazo?


Recomendación: voy a referirme a algunos movimientos básicos de la movilidad articular.

Si no dominas estos fundamentos, lo que puedes aprender en este artículo se quedará a medias, no lo aprovecharás al máximo.

Completa el training gratuito JOINTS. No es nada complicado ni demasiado técnico. Al contrario, es muy didáctico y sencillo, el EGB de la movilidad articular.

Y en cuanto lo termines sabrás moverte mucho mejor.


La amnesia glútea

–Pero, ¿qué es la amnesia glútea?

Bueno, es algo así como que los músculos de tu culo, es decir, de alrededor de tus caderas por detrás y por los lados, están dormidos, como decía, por falta de uso y demasiado reposo sobre los mismos.

Entonces, toda esta zona no solo pierde sus cualidades «localmente» (cómo se ven  afectados los músculos en sí, su circulación, su relación con otros tejidos como los ligamentos o la propia articulación de la cadera, etc.), sino que su capacidad de activarse, contraerse y realizar sus funciones con eficacia y eficiencia queda mermada, fundamentalmente porque al no hacerlo «se olvida» de cómo hacerlo –de ahí lo de amnesia glútea, o gluteal, o incluso podrás oír por ahí «síndrome del trasero muerto» (del inglés Dead Butt Syndrome).

Lo peor de todo no es únicamente lo que conlleva concretamente para tu cadera y pelvis, sino lo que implica para todo tu cuerpo globalmente, especialmente de cara a su estabilidad y transmisión de fuerzas entre sus diferentes partes.

Condicionados por la cultura de la estética y el six pack abdominal, últimamente se ha caído en el reduccionismo de que el «centro» que le ofrece esa estabilidad al cuerpo es el famoso core.

Y no es que esa zona no tenga importancia. Claro que la tiene, y mucha.

El problema es que el centro del que depende la estabilidad del cuerpo y cómo se transmiten las fuerzas entre el tren superior y el tren inferior al movernos es más grande.

En este sentido, áreas abdominal, lumbar y glútea trabajan en equipo.

O, lo que es lo mismo… Ya puedes tener un súper core que, si la cadera no funciona bien, es muy probable que tarde o temprano sufras algún problema no solo en la misma, sino también por encima, en tu espalda baja, o por debajo en tus rodillas, tobillos y pies –que intentan hacer su propio trabajo y el del «trasero dormido», que encima no saben hacer del todo bien porque en realidad no es suyo.

En resumen, insisto, no se trata solo de que tu musculatura glútea no «tenga» o no «pueda» hacer su función, imprimir fuerza en algún sentido. Todo este jaleo radica en que tus glúteos no «recuerdan» cómo hacerlo, como si alguien hubiera cortado el cable que los conecta con quien se encarga de dar órdenes, el sistema nervioso –tal vez habrás escuchado que están «inhibidos».

Cómo prevenir la amnesia glútea

Entonces, y pasándonos un poco por el forro la complejidad del asunto y el contexto individual de cada caso personal, en términos generales para prevenir la amnesia glútea lo esencial sería evitar y/o contrarrestar sus causas:

· Pasando menos tiempo sentad@s, que ya implicaría movernos más o, como mínimo, pasar más tiempo de pie (ahí el culo ya hace algo más).

· Estimular la zona tanto analítica y linealmente (con ejercicios locales típicos del fitness a lo Jane Fonda, Pilates, yoga, etc.) como globalmente (prácticas y esfuerzos complejos y vigorosos, sobre todo levantar peso del suelo de diferentes maneras y caminar cargando peso).

¡Extra, extra! No nos olvidemos que «levantar peso» también puede significar levantarse a uno mismo, por aquello del «miedo a hacer pesas» o las excusas de que «yo no tengo acceso a ese material» o «no me gusta levantar pesas» –cuántas comillas, mare meva.

Un poco de ingenio basta para estimular de forma muy diversa e intensa toda esta zona, utilizando tu propio cuerpo y un cacho de suelo.

(Jugar a levantarte y sentarte del suelo sin usar las manos es una de las mejores maneras de activar y trabajar directamente sobre tus caderas; los que habéis completado el programa MOVILIDAD NATURAL bien lo sabéis)

Un ejercicio para despertar tu culo en una sentadilla

Pero no nos despistemos.

Desde hace muchísimo tiempo, y no solo por lo que implica a nivel de la cadera, ni mucho menos, en este blog comprendemos la sentadilla como la base de la movilidad natural, humana, innata de nuestro cuerpo de cintura hacia abajo, y recomiendo insistentemente la sentadilla profunda como posición de descanso (estática) y como patrón transitorio a la hora de movernos cerca del suelo (dinámica).

En este sentido ESPECÍFICO, una amnesia glútea puede acarrear ciertos problemas en torno a una sentadilla, ESPECÍFICAMENTE.

Por eso, aparte de lo que hemos visto a nivel general, también quiero compartir contigo un ejercicio para despertar tu culo, para que la cadera vuelva a funcionar debidamente alrededor de una sentadilla, recalco y machaco, específicamente.

¿Por qué insisto tanto es esa especificidad?

Porque lo que no pretendo bajo ningún concepto es que pienses (y caigas en la confusión de) que este ejercicio va a servir para «solucionar» una amnesia glútea así, a lo bruto.

¿Puede ayudar? Sí, es probable, indirectamente, debido a los efectos colaterales del ejercicio.

Pero primordialmente lo que vamos a hacer es trabajar sobre la activación de la cadera específicamente durante una sentadilla profunda, una y solo una de las muchas cosas que una cadera puede (y debe) hacer.

Así:

  1. Para despertar tu culo, en general, ya hemos visto que lo ideal es pasar menos tiempo sentad@ e implicarlo en tu actividad física, tanto analítica como globalmente.
  2. Para despertar tu culo específicamente alrededor de la sentadilla, enseguida veremos el qué.
  3. Para despertar tu culo específicamente de cara a otros patrones, trabaja específicamente sobre esos patrones.
  4. Si tienes dudas personales muy concretas o sospechas de padecer una amnesia glútea severa, consulta a un profesional lejos de Internet que pueda verte y tocarte in situ.

La activación de toda esta musculatura durante una sentadilla, además de ayudarnos a movernos si esta es dinámica, lo que va a hacer es dotar de estabilidad a nuestra cadera y pelvis y, de rebote, a todo lo que está alrededor. Es algo así como ponernos un cinturón de seguridad en la «cintura pélvica», que hará que nuestro movimiento sea más eficiente y, en consecuencia, seguro.

A falta de innumerables matices ESPECÍFICOS individuales (por favor, que esto no es una tesis, solo un artículo en un blog de divulgación cutresalchichero), el principal signo de falta de activación y, por tanto, de «poco» trabajo desde la cadera en una sentadilla será que las rodillas caigan hacia adentro.

(A la izquierda, rodillas colapsadas o valgas. A la derecha, coincidiendo con la dirección hacia donde apuntan los pies. Esta tendencia no tiene por qué ocurrir en el punto más profundo de una sentadilla, sino en cualquier momento y/o durante una parte o todo el recorrido desde el punto más alto, estando de pie)

Sentadilla - Colapso rodillas

Cuidado número 1. Ese colapso de las rodillas también puede darse por otros motivos, entre ellos sobre todo la falta de flexión dorsal del tobillo (llevar el dorso del pie hacia la tibia por delante) y otras disfunciones del pie. Aún así, lo más habitual debido a nuestro «maravilloso» estilo de vida es una combinación de ambas.

Y cuidado número 2. La imagen de la izquierda no es incorrecta de manera absoluta, binaria, sino menos eficiente en cuanto a cómo se está soportando la carga corporal y, por tanto, segura y sostenible a largo plazo para la mayoría de nosotros. Dependiendo de algunos factores morfológicos y/o de adaptación subjetivos de cada cual, puede haber algunas personas y cuerpos que se hayan adaptado estupendamente a «esa» sentadilla y que jamás tengan ningún problema (expertólogos y académicos cortos de miras que os llevéis las manos a la cabeza, no os juzgo para nada, en absoluto, de verdad; solo os invito a explorar fuera de la jaula universitaria convencional de «lo bueno y lo malo» o «lo correcto y lo incorrecto», ser un poquitín críticos con el establishment e investigar otras fuentes).

Entonces, como hemos hecho a la hora de abordar la amnesia glútea en términos generales, que ha sido dándole trabajo en general, pues para despertarnos específicamente en una sentadilla, vamos a darle un trabajo específico en una sentadilla.

A continuación te explico el ejercicio en vídeo.

De nuevo, ten en cuenta que lo que buscamos es activar la zona, pedirle que funcione otra vez, cablearla, despertarla.

Es muy importante que prestes atención a los detalles y, sobre todo, que durante el ejercicio le pongas mucha intención.

Eso, aunque parezca sencillo, en los casos de notable amnesia no lo es, ya que seguramente no va a haber mucho movimiento durante el ejercicio, algo que haga más evidente lo que esté ocurriendo.

Por tanto, lo primordial es que tú percibas, sientas qué estás haciendo. El incremento de la activación, la fuerza, el control vendrá, como para cualquier entrenamiento, con el tiempo.

Además, verás que lo que haremos intercaladamente será activar también los músculos que se encargan relativamente de la acción contraria que buscamos al mismo tiempo que los estiramos. Eso nos ayudará a que nuestra zona glútea lo tengo un poquito más fácil para despertarse.

Por último, sé consciente de que esta no es la única forma de potenciar la activación glútea para una sentadilla. Simplemente he escogido este ejercicio porque lo encuentro más interesante que otros por dos motivos:

  • Al ser unilateral, sobre un solo lado cada vez, trabajas de manera más focalizada e incluso puedes descubrir algunas diferencias entre el comportamiento de ambas caderas. Obviamente, el lado «menos bueno» será el que requiera de más trabajo.
  • Al realizarlo en el punto más profundo, puede ayudarte tanto de cara a tu sentadilla profunda estática, de reposo, como en el arranque de la dinámica, uno de los puntos débiles más habituales.

Aquí tienes el tutorial.

Pautas

En cuanto a la manera de plantear cada serie te recomiendo ser estricto, al menos al principio, y utilizar un cronómetro.

Durante 2 minutos juega a:

1. Empujar con la mano para «abrir» la cadera todo lo posible y mantener el estiramiento resultante durante 5 segundos.

2. Sin dejar de empujar, en el punto de máximo estiramiento de la cara interna de tu muslo, contrae la musculatura de tu ingle para intentar «cerrar» la cadera todo lo que puedas (algo que no sucederá porque estás empujando con la mano para evitarlo). Hazlo durante 5 segundos.

3. Inmediatamente después, sin empujar con la mano, intenta justo lo contrario, «abrir» la cadera todo lo que puedas, ¡FUERTE!, como si quisieras que la rodilla se separase de tu mano. Hazlo durante 5 segundos.

Una vez transcurridos los 2 minutos, haz una última repetición con una contracción de «apertura» un poco más larga, de 15 a 30 segundos.

Cuando hagas las contracciones, tanto al cerrar como al abrir la cadera, no lo hagas bruscamente, sino incrementando progresivamente la intensidad hasta alcanzar un punto máximo. Justo en ese momento cuenta los X segundos de contracción que te toquen.

Además, dependiendo de lo que busques también puede variar la frecuencia con que lo realices.

Este ejercicio puede servirte básicamente para dos cosas (puede servirte para más, pero básicamente para dos).

· ¿Quieres activarte en este sentido y poder acceder a una sentadilla con la cadera más despierta en un momento dado? Incluye este ejercicio en tus calentamientos, previa movilización articular caderas, rodillas, tobillos y espalda baja.

· ¿Quieres generar una dirección de cambio, un impacto a largo plazo? Haz este ejercicio a menudo, tanto como tolere tu cuerpo (teniendo en cuenta tu fatiga acumulada, qué otras cosas haces y cómo puede interferir, etc.).

Espero que este artículo te haya servido para ser un poco más consciente de lo importante que es tener un culo despierto, una cadera que no solo pueda hacer fuerza sino que sepa hacer fuerza, y que las recomendaciones y el ejercicio final te hayan sido útiles.

¡Nos (mo)vemos en el Laboratorio!

Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

Accede a los programas gratuitos de bienvenida y empieza a entrenar tu movilidad, tu fuerza y tu habilidad con cabeza. ¡Muévete!

Caminata en zancadas (PCB #6)

¿No sabes qué es el PCB – Proyecto Caminatas Bajas? Puedes encontrar toda la información al respecto aquí.

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«Es que yo no puedo hacer eso»

En M de Movimiento nos gusta hacer las cosas con cabeza, coherencia y sensatez. Por tanto:

· Si eres totalmente nuevo en esto del movimiento, tal vez te interese realizar primero esta batería de 12 tests para comprobar tu capacidad y habilidad de moverte: TEST – ¿Sabes moverte?. También es gratuito.

· Si todavía no gozas de ciertos niveles de movilidad natural, considera realizar este curso/programa antes de experimentar las prácticas del PCB. Primero muévete mejor, luego muévete mucho.

· Si aún no toleras y dominas con consistencia las prácticas anteriores del PCB, no progreses todavía y sigue practicando:

PCB #1 Rebotes, oscilaciones y círculos en sentadilla

PCB #2 Caminata en sentadilla

PCB #3 Caminata en cuclillas

PCB #4 Saltos en sentadilla

PCB #5 Saltos en cuclillas


Ejercicio #6 del PCB: Caminata en zancadas

En el siguiente vídeo te explico en qué consiste la caminata en zancadas.

Por aquello de la coherencia y la sensatez, te recomiendo realizar un calentamiento articular previo. Si no sabes cómo hacerlo, estás corriendo demasiado en tus proyectos de movimiento. En las bases del proyecto razonamos y establecimos un orden, y no fue por capricho. Primero movilizaciones y movilidad, luego moverse.

Durante esta semana, todos los días, practica:

1. En algún momento del día, como movimiento integrado.

2. En tu calentamiento o como un ejercicio de acondicionamiento más de tu sesión de entrenamiento/deporte/actividad física, como movimiento intencionado.

Como parámetros aproximados –puedes jugar con ellos–, realiza 3 series de 20 pasos (10 por pierna), descansando 30» entre series.

Y recuerda:

«Que lo perfecto no sea enemigo de lo bueno»

¡A moverse – con cabeza!

Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

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La causa número 1 de la falta de progreso en la práctica de movimiento

Hace unas tres semanas, en mi día de descanso y aprovechando la última semana de verano en Barcelona (aquí suele ser a finales de octubre), mientras jugaba en la playa con mi perra intercalando algunas pruebas aleatorias con mis verticales, se me acercó un tipo, por su acento creo que griego o de por ahí, y me preguntó sobre el handstand y cómo conseguir equilibrarte fuera de la pared.

Mientras yo le daba una beach express masterclass (esto tengo que patentarlo), mezclando un poquito de teoría con unos cuantos ejercicios prácticos, el hombre, de 51 aunque aparentaba bastantes menos, me explicaba que llevaba seis años practicando yoga, calistenia y verticales.

Según él, sus avances en yoga y calistenia habían sido muy buenos. En cambio, las verticales no había conseguido sacarlas de la pared, ya que ni sabía montarlas bien ni era capaz de sostenerlas cuando alguna vez las metía de pura chiripa.

Después de verle hacer un par de cositas, era evidente que aclarar algunos conceptos técnicos se hacía necesario, algo que comprendió enseguida, sobre todo al diferenciar lo que es una banana de una vertical vertical, o sea, una vertical.

Sin embargo, no ser consciente de esos matices no era lo que frenaba su progreso. Al fin y al cabo, hay quien puede montar y sostener bananas tranquilamente y por mucho tiempo (aunque sean un poquito menos eficientes que las verticales verticales).

Casi al final de la conversación, me dijo:

–Vale, bien, ya lo entiendo todo. Codos bloqueados, hombros arriba, costillas adentro, culito activo… Todo lo más alineado posible.

Y siguió:

–Solo una duda más. ¿Cuánto tengo que practicar? ¿Cuántas veces a la semana hago estos ejercicios?

Yo, con toda la cara de buena persona que pude poner, le respondí:

–Cada día.

Levantó las cejas.

–Bueno, cada día no. Seis días a la semana.

Nos reímos los dos.

–En serio. Practica tan a menudo como te sea posible y toleres mientras no estés muy cansado. La constancia es la clave. Vale mucho más la pena y te dará más resultados practicar todos los días 20 minutos que hacerlo un par de veces a la semana durante una hora.

La causa número 1 de la falta de progreso en la práctica de movimiento

Es algo que llevo observando desde hace unos quince años.

Al grano…

Si piensas que vas a progresar moviéndote, entrenando, haciendo ejercicio o como lo quieras llamar, en fin, practicando un par de días a la semana lo que sea, olvídate.

Y esto no se reduce a algo tan técnico como las verticales de la fábula.

Está claro que, dependiendo de un montón de aspectos, como tu propio contexto (estado de forma, edad, biografía, antecedentes, lesiones) o la disciplina o cualidad que quieras desarrollar específicamente, la frecuencia de entrenamiento/movimiento va a variar ligeramente para que sea óptima, no tanto porque deba ser algo fijo (las recetas exactas no existen), sino porque va a tener mucho que ver con tu capacidad de recuperación, que a su vez determinará tu ritmo de asimilación y adaptación.

Pero, por lo general, ya sea que quieras mejorar tus capacidades (fuerza, movilidad, resistencia), tus habilidades (cualquier gesto, patrón, ejercicio o elemento específico de una disciplina) o tu movimiento integrado (cuánto te mueves desde que te levantas hasta que te acuestas), la constancia, la persistencia, la consistencia, la perseverancia y cualquiera de los sinónimos que se te ocurran e impliquen una frecuencia de moderada a alta de práctica son la clave de tu progreso.

¿Acabas de salir de la jaula del sedentarismo y quieres mejorar tu estado de forma general? Un par de días a la semana de gimnasio te funcionarán al principio, tal vez, porque vienes de la nada y tu cuerpo solo puede hacer que progresar, pero a la larga vas a tener que hacer ejercicio más a menudo.

¿Quieres más movilidad? Vas a tener que movilizarte a diario, además de trabajar tu movilidad intensamente al menos dos o tres días a la semana.

¿Quieres ganar fuerza? Tal vez te basten un par de días a la semana, pero vas a tener que ser muy constante durante meses y cumplir estrictamente con tu planificación y programa, por no hablar del trabajo accesorio que necesitarás intercalado entre sesiones específicas.

¿Quieres aprender a hacer la vertical, o malabares, o locomociones y flows por el suelo? Vas a tener que practicar, ni que sea por un ratito, casi todos los días de la semana durante semanas.

De hecho, aún eliminando toda la información, la teoría, la técnica, la verborrea, ser constante y practicar con mucha frecuencia algo, lo que sea, te garantiza más progreso que lo contrario, atiborrarte a información y transpirar poco.

Fíjate en un/a niño/a.

¿Cómo lo hace para, por ejemplo, aprender a caminar?

¿Estudia la biomecánica de la marcha, la física del equilibrio, los principios de la eficiencia postural?

¿Pasa horas planificando y programando su «rutina para caminar», o informándose sobre la evidencia científica de los mejores métodos para conseguirlo?

¿O experimenta, prueba, practica constantemente durante horas, a diario?

Está claro que tú no tienes 11 meses y que no puedes enfocar las cosas igual.

Además, toda esa información y cómo plantees sobre el papel tu entrenamiento es útil, puede servirte de mucha ayuda para allanar el camino y no tropezar una y otra vez con la misma piedra (en el cuento de más arriba, por ejemplo, la banana).

Así que, como persona adulta, la combinación coherente entre teoría y práctica es ideal.

Eso sí, siempre que la práctica pese mucho más en la balanza. Y mucho es mucho.

¿No progresas en tu práctica o tu entrenamiento?

El primer factor, el eslabón más débil de la cadena a tener en cuenta fundamental y habitualmente siempre es el mismo.

¿Cuánto entrenas, practicas, te mueves?

¿Eres constante, perseverante, consistente?

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Saltos en cuclillas (PCB #5)

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PCB #1 Rebotes, oscilaciones y círculos en sentadilla

PCB #2 Caminata en sentadilla

PCB #3 Caminata en cuclillas

PCB #4 Saltos en sentadilla


Ejercicio #5 del PCB: Saltos en cuclillas

En el siguiente vídeo te explico en qué consisten los saltos en cuclillas.

Por aquello de la coherencia y la sensatez, te recomiendo realizar un calentamiento articular previo. Si no sabes cómo hacerlo, estás corriendo demasiado en tus proyectos de movimiento. En las bases del proyecto razonamos y establecimos un orden, y no fue por capricho. Primero movilizaciones y movilidad, luego moverse.

Durante esta semana, todos los días, practica:

1. En algún momento del día, como movimiento integrado.

2. En tu calentamiento o como un ejercicio de acondicionamiento más de tu sesión de entrenamiento/deporte/actividad física, como movimiento intencionado.

Como parámetros aproximados –puedes jugar con ellos–, realiza 3 series de 20 saltos, descansando 30» entre series.

Y recuerda:

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3 ejercicios para cuando no puedes colgarte en casa

Si agacharse, teniendo la sentadilla como base, representa la ley de Pareto de la movilidad de piernas y espalda baja, colgarse lo es para la movilidad de los brazos, especialmente los hombros, y la espalda alta, columna incluida.

La coherencia evolutiva que reside en este hecho es impepinable. Lo vimos en este artículo, resumido en la siguiente imagen que, como siempre, vale al menos tanto como mil palabras.

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La acción de colgarse y la habilidad que implica moverse por ahí arriba es esencial, básica para la salud y movilidad de los hombros y espalda.

Por eso no hay hombros y espalda totalmente funcionales si no soportan el hecho de suspenderse, no por la capacidad en sí, sino porque unos hombros y espalda que no exploran suspensiones habitualmente terminan por «comprimirse», reduciendo su espacio interior, articular, y provocando un montón de problemas –las estadísticas del número de dolores, lesiones, disfunciones alrededor de hombros y columna crecen y asustan.

Cuidado, no se debe confundir este hecho con que si puedes colgarte ya tienes unos hombros y espalda fantásticos –milagritos a Lourdes. Eso requiere de otras cositas aparte de colgarse.

En cualquier caso, suspenderse de diferentes maneras es algo tan fundamental que llevo años proponiéndolo no como movimiento intencionado, entrenamiento, «ejercicio» –en la Locomoción Natural que acostumbro a enseñar, buena parte de la familia de trepas y travesías se basan en las suspensiones, tanto estáticas como dinámicas.

Ya en el Proyecto Removimiento original, así como en la segunda edición, una práctica consistía en suspenderse como movimiento integrado en el día a día.

Y mira tú por dónde que dos de los doce tests del módulo de valoración personal del TEST inicial del Laboratorio de Movimiento (puedes realizarlo gratuitamente, por cierto) tienen que ver con llevar los brazos por encima de la cabeza:

· Primero pasivamente, suspendiéndote.

· Y segundo activamente, extendiendo el cuerpo globalmente sin dejar que participe la columna.

Tanta insistencia no es por capricho.

La recomendación número 1

Teniendo en cuenta este panorama, así como los límites implícitos en nuestro entorno sedentariogénico, que nos invita a no movernos en absoluto, en este sentido siempre recomiendo lo mismo…

«Móntatelo como quieras, cariño mío. Hazte con una barra e instálala en casa. Tienes mil alternativas, fijas o de quita y pon, cada vez más seguras, cada vez más ingeniosas, cada vez más baratas. Elige la que quieras, cómprala y colócala en un lugar visible. Y cuélgate. A menudo. Mucho. Más.»

Te lo dice alguien que tenía una movilidad de hombros de pena, gracias a mis diez años de fitness, bombeando, petando, congestionando mis pectorales y dorsales.

Macho man, sí. Y con unos dolores de hombros y cervicales de campeonato.

La gente que me ha hecho caso ha mejorado desde el primer día. La que no, pues no. Principio de especificidad aplicado a la movilidad.

Reitero que colgarse no lo resuelve todo, pero es… ¿un gran qué? No. Es el gran qué. El 80/20 de la movilidad de hombros y espalda alta.

3 ejercicios para cuando no puedes colgarte en casa

Vale. Puede ser que todavía no lo entiendas o no seas consciente.

Aún hay una barrera cultural, social que no te permite concebir el hecho de instalar algo en casa de donde colgarte.

Puedes incluso pensar que es algo radical, aunque sin conocerte apostaría todo el oro del mundo a que tú mismo haces cosas más radicales sin darte cuenta.

Pero bueno, es igual.

Lo acepto.

No pasa nada.

Existen alternativas, y para eso estamos hoy aquí.

Aunque déjame recalcar algo: por muy guay y muy chulo y muy asequible que sea lo que voy a proponerte…

NADA IGUALARÁ JAMÁS LOS BENEFICIOS DE COLGARTE

Te lo digo más que nada para que seas consciente de que lo que viene es un parche.

¿Y por qué?

Porque las alternativas a colgarse, sean estas u otras, son sucedáneos que mitigan o carecen del factor más importante que representa suspenderse: la DESCOMPRESIÓN resultante que ejercerá verticalmente sobre ti la fuerza de la gravedad.

¿No hay suspensión? No hay descomprensión, no generas más espacio, no estimulas más circulación «por ahí dentro», no hay ni más ni mejor movimiento.

1. Colgarte de una puerta

Por eso, la primera propuesta sigue siendo colgarte, aunque en realidad será semi-colgarte. Esta opción es la que más se acerca a la suspensión pasiva libre.

Es algo así como casi casi suspenderte del todo.

¿De dónde colgarte?

De una puerta.

¿Cómo?

Antes de nada, asegúrate de que la puerta va a soportar tu carga. Cuanto más cerca te cuelgues de las bisagras, menos pesarás para la puerta.

Las primeras veces hazlo poco a poco, descargando peso lentamente desde los pies, y estate atento a ruidos y crujidos que te chiven que la puerta puede que no aguante. También puede ayudarte, por si las moscas, calzar la puerta con unas monedas o una toalla. Así te aseguras de que no pasará nada.

Personalmente, llevo años utilizando diferentes puertas para colgarme, y jamás me he cargado ninguna (pesando alrededor de 80 kg).

En cualquier caso, prudencia…

Además, coloca una toalla encima de la puerta para proteger tus manos si no tienes costumbre de colgarte, y utiliza un taburete si no alcanzas el borde.

Sujétate fuerte, con las manos separadas más o menos el ancho de tus hombros, y suspéndete.

Recuerda, aunque la práctica de suspensiones es todo un mundo, todo empieza por colgarse relajadamente, dejar que la gravedad haga lo que tenga que hacer, respirando lo más natural posible y manteniendo la suspensión lo que puedas, ya sean 15, 30, 45 segundos o hasta más de un minuto.

Si puedes colgarte más de una vez al día, y de dos y de tres, hazlo.

2. Apertura de hombros con una silla o la pared

Este ejercicio/estiramiento también lo puedes hacer apoyándote en una pared, y así puedes variar las alturas.

Apoya las manos en el respaldo de la silla, separadas a la anchura de tus hombros, con los codos totalmente extendidos y empujando activamente como si quisieras que los hombros llegasen a tocar las orejas.

Manteniendo esa premisas, lleva el tronco hacia el suelo como si quisieras alcanzarlo con el pecho.

¡Pero cuidado! Se trata de alinear los brazos con el tronco. Por lo tanto, intenta no arquear la columna «sacando pecho» (estarías compensando una posible carencia de movilidad de tus hombros).

Para que esto no ocurra, aprieta el culo y mete barriga, como si quisieras que tus costillas tocaran tu pelvis por delante, por la cara del vientre, manteniendo lo que llamaremos una retroversión pélvica. ¡No saques ni pecho ni culo! ¡¡Mételos!!

Una vez estés en la posición, mantenla de 30» hasta 2 minutos (cuanto más te acerques a los 2 minutos, más eficaz será el estiramiento no solo de cara al mantenimiento de la flexibilidad, sino a la ganancia).

Como los cuelgues de la puerta, hazlo tantas veces como puedas a lo largo del día. Dado nuestro contexto, nunca te quedarás corto/a.

(En este ejemplo me apoyo en la espaldera que tengo instalada en mi comedor, pero tú puedes hacerlo en el respaldo de una silla o la propia pared. La idea es buscar algo parecido a la foto de la izquierda, manteniendo el abdomen «cerrado» y metiendo culo, y no abriendo el pecho y sacando culo como en la foto de la derecha. Y digo «parecido» y no igual. Lo más probable es que no tengas la misma movilidad que yo, que llevo mucho tiempo practicando. Comprende y sigue los principios; ni intentes copiar ni te compares)

3. Apertura dorsal lateral

Vamos a suponer que no quieres instalar una barra y no tienes ni puertas ni sillas ni paredes en casa.

Bueno, vale, aceptamos barco como animal acuático.

Todavía puedes hacer algo.

Es el siguiente estiramiento, la apertura dorsal lateral.

En el vídeo de más abajo te explico cómo realizarla.

De hecho, también es un gran complemento que puedes añadir a las suspensiones de donde sea y a las aperturas en silla o pared, ya que implica una lateralidad que no está presente en los otros ejercicios.

Igual que antes, estira como mínimo 30» (si no, caca de la vaca, no sirve de nada). Si alargas incluso hasta los 2 minutos (por cada lado), mejor.

Y hazlo varias veces al día, cómo no.

Flexibilidad, no movilidad

Una última cosita, para que no nos confundamos.

Colgarte pasivamente y las alternativas que hemos visto solo van a ayudarte en lo que se refiere a la flexibilidad de tus hombros para alcanzar esos rangos, pero no tienen por qué desarrollar movilidad real, útil, activa en esos rangos.

Es decir, que puedas alinear tus brazos con tu tronco gracias a la fuerza de la gravedad o a relajarte en un sentido aprovechándote de ciertos bloqueos no significa que luego, libremente y sin asistencias, puedas moverte en ese sentido específico.

No confundas flexibilidad con movilidad –la habilidad de mover una articulación en los extremos de su rango disponible.

Por tanto, para que todos estos ejercicios sean realmente útiles de cara a tu movilidad suspendido, más allá de sus efectos descompresivos (que también están muy bien), vas a tener que MOVERTE colgado. Especificidad, ¿recuerdas?

Si quieres profundizar en este concepto, sobre todo a nivel práctico, échale un ojo a mi curso Movilidad Natural –el tercer módulo está dedicado a este tema e incluye un programa personalizado según tu nivel.

Mientras, como ejemplo concreto de lo que hemos visto y por si quieres experimentar, fíjate en la diferencia de los ejercicios que ejecuto en este vídeo (de hecho, aprovecha para quedarte otra vez con el detalle de lo que ocurre a nivel pélvico y abdominal).

Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

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