Lo que tienen en común es un atributo corporal que me apuesto ¿una mano?, no, las dos manos a que no estás desarrollando y, para rematarlo, es lo que más te hace falta, muy probablemente.
Ayer por la tarde y esta mañana he tenido un déjà vu con Abril.
Ahora que caigo, ¡ayer cumplió 22 meses!
Y bueno, siendo tan pequeña, aunque trato de seguir una línea de educación tirando a libre, que no libertina, hay cosas que me veo obligado a enseñarle desde las normas, mis normas.
Son reglas heurísticas para la vida.
Cosas prácticas que no requieren de estudios ni evidencia porque, bueno, llevamos años ya estudiándolas y haciéndose evidentes a base de vivir, de movernos.
Esta te va a venir muy bien para moverte mejor.
Primera parte del déjà vu — cuando todavía no sabes que es un déjà vu porque es la primera vez que pasa:
Estábamos sentados en la banqueta, ella encima de mis piernas.
Solo jugamos cuando ella me lo pide, y nos lo tomamos todo como un juego, los dos, ella a su manera y yo a la mía.
La mía es, en realidad y básicamente, adaptarme constantemente a lo que emerge de ella y, sin forzar la situación en absoluto, invitarla a hacer pequeños ajustes.
Ajustes que cuadran con las “normas”.
De momento jugamos con el índice y el pulgar, tanto de la mano derecha como de la izquierda.
Si tuviera que ser así, yo estaría perdido. Que no tiene ni dos años.
Es más parecido a lo del jinete y el elefante.
Ya sabes quién manda y ya sabes qué papel tenemos mi hija y yo.
(Ánimo papás y mamás. Lo importante es participar, dicen.)
Entonces, ¿ella toca con el índice y el pulgar?
Con el índice la verdad es que bastante a menudo. Incluso sube a las negras de vez en cuando.
Con el pulgar casi nada.
Y entre una cosa y la otra, cuando sale el instinto, el instinto más primitivo…
Segundo parte del déjà vu. O sea, el déjà vu en sí:
Esta mañana estábamos leyendo un libro.
No era uno de sus libros. Era un libro mío.
Una de sus aficiones favoritas es leer sus libros. Pero no es la favorita.
La favorita es leer conmigo, mis libros.
Sus libros yo se los dejo leer a su manera, como le dé la gana.
Los míos no.
Estábamos igual, sentados una encima del otro.
En la banqueta no, en el suelo.
Yo le iba leyendo en voz alta.
Ella iba hojeando, generalmente con tranquilidad.
Y de golpe, sin explicación alguna…
¡Venga a pasar hojas, arrugándolas, tirando de ellas, a puntito de romperlas!
Y yo, en cada arrebato, respiro.
Le cojo las manitas.
Y le digo:
—Cariño. Un momento. El libro suaaaaaaave.
Te comentaba que hay una cosa que seguramente no estás practicando y que intuyo que te hace muuuuucha falta.
Es para tu cuerpo, o sea, para ti.
Dice así (no te lo digo yo; es para que te lo digas a ti):
—Cariño. Un momento. El cuerpo suaaaaaaave.
Si quieres moverte mejor, suavidad.
Practicar la suavidad.
(Me permito la licencia de decirte que) Te hace falta suavidad. Mucha suavidad. Mucha más suavidad.
La mayoría de movimientos y de nosotros necesitan y necesitamos más de eso y menos de lo demás, que debe estar puntualmente, claro. Pero no hace falta tanto.
Atención, calma, respiración y… suaaaaave.
Una forma de aprender, porque si no pues como que es imposible hacerlo, la enseño aquí:
Con tanto movimiento, con tanto que moverse, a menudo caemos en el error de querer abarcarlo todo de golpe.
Cuando es imposible.
Ni cien vidas darían para experimentar todas las posibilidades.
Aparte de ser inteligentes a la hora de escoger nuestros proyectos y prácticas (no es lo mismo el spinning o hacer burpees que la danza o la escalada),
vale la pena prestar atención a cuánto se nos dispersa la voluntad (y el tiempo y la atención y la energía),
por no hablar del precio que pagamos en forma de frustración, angustia o fatiga.
Hay una anécdota que cuenta Will Smith desde jovencito y que tal vez conozcas que resulta muy ilustrativa.
Se ve que cuando era niño, su padre le encargó construir un muro delante de su negocio con la ayuda de su hermano pequeño.
La longitud del muro era considerable y los dos chavales se agobiaron, lo veían imposible, más considerando que además tenían otras responsabilidades, como ir al cole y hacer cosas de críos.
Pero lo consiguieron… en un año y medio de trabajo.
¿Cómo?
El propio Will Smith lo relata así:
<<No tratas de construir una pared. No sales a construir una pared.
No dices: Voy a construir la pared más grande que nunca se haya construido jamás.
No empiezas ahí.
Dices: Voy a poner este ladrillo tan perfectamente como un ladrillo pueda ponerse.
Y lo haces todos y cada día, y pronto tienes una pared.>>
Muy a menudo me llegan preguntas en plan:
· ¿Cómo encajas el entrenamiento de movilidad y de fuerza con la gimnasia, las invertidas, las locomociones, la danza, los malabares, el parkour, los juegos…?
· Ahora mismo estoy aprendiendo X. ¿Ves factible que empiece a practicar Y?
Es simple.
Concentrando la voluntad (y el tiempo y la atención y la energía) en una sola cosa.
Ladrillo a ladrillo.
Para aprender coordinación, equilibrio, fluidez, memoria, inteligencia corporal
tengo un curso basado en 20 patrones de movimiento, y en secuencias e improvisaciones.
PD: te concentras en una cosa y ganas lo de arriba + resistencia + movilidad + fuerza. Es un todo en uno. Es lo que tiene moverse de verdad. En el enlace.
Ana me escribe y me pregunta cuatro cosas súper interesantes.
Tanto que las voy a responder en público.
Porque puede que tú también te las estés preguntando.
(1) Estos ejercicios, ¿son para todo el mundo?
No. Lo que propongo NO es para todo el mundo.
Es para personas que no le encuentren sentido a la idea de hacer ejercicio.
O que hayan acabado hasta el gorro, aburridos, exhaustos, desmotivados.
Y es para personas que tengan interés por aprender a moverse, moverse de verdad, moverse mejor.
Responsabilizándose, comprometiéndose y disfrutando durante el camino.
Sin centrarse tanto en el resultado, sino en actuar para provocar consecuencias.
Desde lo más básico y fundamental a lo más diverso y complejo.
Lo primero, lo primordial ocurre en Movilidad Natural. No hay plazas hasta abril. Hay una lista de espera en la que puedes inscribirte respondiendo a este correo.
Lo segundo ocurre cuando ya tienes los conocimientos conceptuales y prácticos de Movilidad Natural.
En la página de información hay un vídeo en el que se ve muy claro de qué se trata.
(2) ¿Se pueden hacer a cualquier edad y cualquiera que sea la condición física?
Sí y no.
Sí, si tienes una buena movilidad natural de base, cualquiera que sea tu edad.
No, si no tienes una buena movilidad natural de base, cualquiera que sea tu edad.
La edad no condiciona la movilidad natural.
Tengo alumnos de veintipocos que están más tiesos que una alcayata.
Y de sesenta y tantos que son una inspiración para mí. Ojalá yo pueda moverme como ellos a su edad.
Ojo. La edad sí te condiciona cuando no tienes esa movilidad natural y quieres recuperarla, principalmente en dos aspectos.
El primero, la velocidad de progreso. Generalmente, cuanto más mayor eres, más lentos son los avances.
El segundo, las posibilidades. Dependiendo de tu biografía, hay cosas que pueden ser irreversibles. Cuanto más tiempo acumulado en la irreversibilidad, más irreversibles.
(3) ¿Qué pasa si, por ejemplo, tengo X condición (escoliosis, tendinitis, un menisco roto, patologías, malformaciones, deformaciones)?
Que tendrás que adaptar el proceso de aprendizaje a tu condición.
En Movilidad Natural trabajamos codo con codo. Te guío y adaptamos el contenido del training semana a semana para que puedas adecuar el curso a tu condición y aprender a moverte sea cual sea dicha condición.
La condición per ser no es lo más importante, sino qué vas a hacer con ella.
En el resto no hay ese seguimiento personal y exhaustivo, porque se entiende que ya tienes el conocimiento para hacerlo por ti mismo (tienes una buena movilidad natural, ¿sí?).
Ahora bien, siempre cuentas con mi soporte directo vía email y vídeo para cuando tengas alguna duda, y yo haré todo lo posible para resolverla y adaptar la alternativa a tu condición.
Si tienes dudas en cómo puede limitarte tu condición, antes consulta a tu médico.
(Y 4) ¿Se pueden hacer todos en casa o hay alguno que tiene que hacerse en el exterior?
Se pueden hacer todos en casa mientras tengas 3×3 metros libres de obstáculos.
En caso de poder escoger, siempre recomiendo el movimiento y la práctica de actividad física al aire libre. Multiplica los efectos del movimiento considerablemente.
Para aprender a moverte mejor, cualquiera que sea tu edad y condición, siempre y cuando domines tu cuerpo y movilidad con naturalidad, con y sin “tus historias” (todos las tenemos), te recomiendo empezar por este curso.
PD: se requiere responsabilidad, compromiso, autonomía y ansias de libertad, disfrutar y aprender. Estando en esta lista de correo, entiendo que las tienes. Lo demás, mi soporte directo incluido, está en el enlace.
Tal vez la primera cuestión sería para qué hacerlo, para qué analizar dicha técnica.
Bueno, hay un par de cosas que creo que no le interesarán a nadie:
Hacerse amigo íntimo de sensaciones chungas como frustración, estancamiento y desmotivación, sobre todo por falta de progreso.
Jugarse el tipo, dejarse el cuerpo por el camino.
Creo que estos son motivos suficientes para dedicar algunos minutos a la semana a observar y estudiar la propia técnica de ejecución, ¿no?
Vamos a ello…
Llevo muchos años insistiendo en esto.
Una de las herramientas más potentes que existe para moverse mejor es habituarse a grabar la ejecución de cualquier práctica que tengas entre manos (de vez en cuando; no hace falta siempre).
Estaba yo practicando mis flexiones en pino con el pecho mirando hacia la pared y al revisar la grabación he pensado:
«Oye, Rober… ¿Por qué no aprovechas este vídeo para explicar cómo analizar la técnica de un patrón de fuerza lineal?».
Y en esas estamos…
Ojo, que no quiero que te quedes con que esto va de handstand pushups.
Vamos a ir más allá.
A raíz de un mero ejemplo propio como estas flexiones en vertical, aviso que bastante imperfectas, lo que buscaré es explicarte cómo aplicar el proceso de análisis a cualquier otro “ejercicio”.
(Paréntesis):
*Fíjate en que he hecho un cambio, sustituyendo el “entrenar” y “ejercicio” del título por “práctica” y “patrón”. ¿Por qué? Para mí, cualquier cosa que practico implica un aprendizaje para moverme mejor, y no un mero “hacer ejercicio”.
**Fíjate también en que hablo de fuerza “lineal”. No he escrito nada en detalle al respecto, pero sí algo muy similar hablando sobre movilidad articular. Al fin y al cabo, el trabajo de movilidad es trabajo de fuerza. Para entender bien a qué me refiero te recomiendo leer Movilidad Orgánica vs. Movilidad Lineal. ¿Qué es mejor?.
***Voy a utilizar ciertos tecnicismos (no muchos) y dar por supuesto algunos conocimientos técnicos sencillitos pero fundamentales. Si ves que te pierdes en alguno de estos sentidos, te recomiendo completar mis cursos gratuitos:
Cuáles son tus condiciones actuales, internas y externas.
Sin tener claras todas estas cosas, estás perdido.
Y este es el primer gran error del 99% de las personas que “hacen ejercicio”, así, al tuntún.
Que estas cosas se las pasan por el forro.
Nada de juicio en esto si es tu caso; es una consecuencia de cómo se hacen las cosas en general y nadie se preocupó de mostrarte la alternativa.
En fin…
Empieza por ahí, por esas preguntas.
En el caso del ejemplo, el mío, pues no vamos a repasar todas estas historias, que es muy largo.
Pero aproximándonos a las cuestiones de fuerza, sí que hay algo que vale la pena recordar, para empezar a enmarcar el propio ejemplo:
Tengo mi fuerza básica más que consolidada.
Quiero decir, antes de aventurarme con lo de las handstand pushups, me he asegurado de comprender, dominar y consolidar otros patrones de empuje mucho más básicos y fundamentales. Esto es:
Flexiones en el suelo.
Fondos en paralelas.
De hecho, los principios técnicos a respetar son muy semejantes, aunque, como es evidente, la exigencia de las handstand pushups es mucho mayor.
Primer principio a tener en cuenta, pues:
ORDEN.
En estas cosas hay un orden.
Un orden congruente con tu contexto personal.
Por lo tanto, tenlo presente en tu práctica, para cualquier “ejercicio” o patrón que se te pase por la cabeza.
Usando el ejemplo simbólicamente…
Si por casualidad estás intentando hacer algo parecido a esas flexiones en vertical, ya sea por tu cuenta o porque tu head coach lo ha puesto en la pizarrita y “todo el mundo tiene que pasar por el aro”…
…aunque luego no puedas hacer ni una flexión o un fondo en condiciones…
…¿lo ves coherente?
En tal caso, dos cosas.
La primera: deja de comportarte en modo “rebaño”.
No pasa nada, ¡no pasa nada!… por salir del grupo, ponerle cabeza a la cosa y hacer lo que tú y solo tú necesitas hacer en un momento dado.
Y la segunda:
Una cuña publicitaria descarada… pero es lo que hay.
Si es tu caso concreto y quieres dejar de perder el tiempo malgastándolo en lo que no toca, te recomiendo asentar las bases de la fuerza, no solo de empuje (en este caso), sino también de tracción y propulsión.
Y cuando el marco del contexto está bien definido, avanzas al siguiente paso.
PROPÓSITO
Dentro de ese análisis, el siguiente escalón a tener en cuenta es determinar qué propósito tienes al realizar X ejercicio o, mejor dicho, practicar X patrón –ya sabes.
Es decir:
El PARA QUÉ.
Siguiendo el ejemplo…
En mi caso, desde hace tiempo ando experimentando cierta falta de fuerza (y confianza) para empujar por encima de la cabeza, tanto a nivel lineal, crudo, como sobre todo al tratar de transferirlo y usarlo para el resto de mi práctica de movimiento, contar con más posibilidades y moverme mejor.
Recuerda: “falta de fuerza” para mi contexto personal y propósito –no tiene por qué ser para ti.
Por eso, más allá de otro puñado de aspectos, en parte llevo una temporada centrándome en desarrollar más fuerza y resistencia lineal por ahí arriba, utilizando como herramientas:
El Press to Handstand –subir a pino “a fuerza” con los codos completamente extendidos.
La Handstand Pushup –subir y bajar del pino aprovechando también la fuerza de los propios brazos, flexionando los codos, y no solo gracias a mi fuerza a nivel de hombros como en el press.
Con esto, otro detalle a tener presente es el siguiente.
El “ejercicio” de los flexiones en vertical con el pecho mirando a la pared lo uso COMO HERRAMIENTA para desarrollar la fuerza necesaria para realizar las flexiones libres, la Handstand Pushup.
Por lo tanto, cuando practiques X patrón con miras al desarrollo de la fuerza como capacidad, no caigas en el error de pensar que dicha fuerza te dará la habilidad.
Para tal propósito, tienes que practicar específicamente la propia habilidad, «la maña», o cualquier progresión factible a tus condiciones individuales (de habilidad o de capacidad) –como es mi caso, aunque no entraremos en detalle.
En definitiva, la siguiente pregunta obligatoria es esta:
¿Cuál es tu propósito al hacer X ejercicio o patrón de fuerza?
¿Para qué estás intentando ganar fuerza en dicho gesto?
Porque, siguiendo con el chiste… Si hay que ganar fuerza pues se gana.
Pero ganarla por ganarla, es tontería… ¿No?
Y ahora sí, viene la…
TÉCNICA
Claro, antes de entrar en detalle, para entendernos debemos definir con el máximo rigor posible a qué nos estamos refiriendo con técnica.
¿Te imaginas que yo estuviera hablando de una cosa y tú tuvieras en la cabeza otra completamente distinta cuando usamos esa palabreja, “técnica”?
Todo lo demás sería tan inútil…
Pues no es tan extraño como crees.
Aparte de otras creencias alrededor de ella, como esa supuesta necesidad de respetar al 100% la técnica el 100% de veces. Si fuera así, el ser humano y todos los bichos vivientes se habrían extinguido hace mucho tiempo…
En fin, por aquello de comprender en profundidad lo que viene, vuelvo a recomendarte el manual técnico gratuito Calistenia Básica, especialmente estas dos lecciones:
Rigor técnico. Repetición, linealidad, eficiencia y seguridad en el entrenamiento
Mitos sobre la técnica. Perfeccionismo, no linealidad e intención técnica
Con todo esto claro, uno ya puede empezar a analizar la grabación del patrón en cuestión.
Insisto: puedes aplicar todo este proceso que estamos desarrollando para cualquier cosa que tengas entre manos en cualquier momento.
Mis flexiones en pino con el pecho mirando hacia la pared las usamos únicamente como ejemplo.
Y este análisis consiste primordialmente en:
Atender a todas las articulaciones o «puntos clave» implicados en el patrón, uno por uno.
Determinar la INTENCIÓN que buscamos en cada uno de ellos.
Y, obviamente, comprobar que dicha intención se respeta.
Analicemos, pues, de manos a pies:
1. Las manos:
Esto, si no dominas como mínimo tu capacidad de invertirte y moverte bocabajo (no hablo del pino en sí, sino de cositas más sencillas), puede que no termines de entenderlo.
Pero bueno…
Observando mis manos lo que intento es fijarme sobre todo en que estén completamente apoyadas en el suelo, sobre todo los primeros nudillos de los dedos índice y anular.
Una parte del peso debe estar ahí, sí o sí.
Es sutil, difícil de verlo.
Pero hay una pista que te lo chiva.
¿Se ahueca la palma de la mano?
Seguro que esos dos puntos han dejado de tener presión sobre ellos.
Meeeeec.
Si eso pasa, para aquello que estoy persiguiendo (propósito = transferencia a flexiones libres en pino), estas flexiones no me servirían tanto.
Entonces miro el vídeo.
Y esto está controlado, por así decirlo.
Sigamos…
2. Los codos:
Recurro a una sentencia técnica que de no comprenderla puedes completar Calistenia Básica– de ahí que insista tanto.
La sentencia:
Los codos deben permanecer “idealmente” justo encima de la muñeca en todo momento (ni viajan hacia atrás ni hacia los lados). Si se mueven un poquito, bueno. Aceptamos pulpo como animal de compañía. Si se salen de la vertical… malamente.
O, visto de otro modo, los antebrazos deben mantenerse en la perpendicular respecto al suelo, los mires desde dónde los mires.
¿Por qué?
Calistenia Básica.
¿En resumen?
Por eficiencia en la aplicación de fuerza –si no quiero reventarme los codos y fundirme los tríceps.
Por transferencia a las flexiones libres –si los codos se me escapan de la vertical, bye bye equilibrio.
Entonces miro el vídeo.
Ni tan mal.
Bueno, cuidado. Siempre se escapan un pelín por detrás. Pero es un por una cosita que explicaré después que no tiene tanto que ver con los codos en sí.
De momento, lo compro.
Sigamos.
3. Los hombros y las escápulas:
Uau.
Empieza la complejidad.
Sentencias en plan “deberes”, va:
Las escápulas viajan de la elevación a la depresión en la bajada, aunque mantenga su activación hacia la elevación.
También de cierta neutralidad a tendencia hacia la protracción, conforme la cabeza se acerca al suelo. Digo “tendencia”, no posicionamiento. Son cosas distintas.
Y en la subida, pues al revés.
¿Y los hombros?
Los hombros tienden (de nuevo) a realizar una extensión lo más pura posible en la bajada, y una flexión en la subida.
¿Rotaciones y add/abducciones?
Minúsculas, imperceptibles, como micro-ajustes de cara a la estabilización.
Todo lo que sale de ahí en plan “handstand pushups crossfiteras en la pared”, caca de la vaca.
¿Por qué son “malas” o “incorrectas”?
No.
Porque el propósito (completar el wod de la pizarra y seguir al grupo y sacar el hígado por la boca) no tiene nada que ver con el mío (transferir esta fuerza y poder hacer un Handstand Pushup libre algún día).
Miro el vídeo.
Ostras…
Parece que bastante bien.
(Menos en la última repe, que ya se descuajeringa todo…).
4. Tórax – centro – pelvis
En este sentido lo ideal sería mantener un bloque.
No hace falta “exprimir el core” –que se escucha por ahí.
Pero sí conservar su integridad, tendiendo hacia la rectificación de la columna y la retroversión pélvica.
¿Por qué?
Mayor transferencia, de nuevo.
Si esto se desestabiliza y se mueve demasiado, el equilibrio cuando pase a vertical libre será imposible.
Desde un punto de vista práctico, la idea es que el pecho y el abdomen observados por delante permanezcan “cerrados”.
Pues bien…
Miro el vídeo.
Las dos primeras bien.
La tercera vamos a decir que también, aunque ya no tan bien.
La cuarta bastante peor.
La quinta se me escapa completamente.
5. Piernas
Finalmente, por ahí abajo, o por ahí arriba cuando estás del revés, la intención es mantener la tensegridad originada en el punto anterior, el “centro corporal”.
¿Por qué?
Porque de lo contrario cuando vaya a la vertical libre las piernas van a moverse demasiado y perderé el equilibrio, por no decir que no podré ejecutar el drive de los pies hacia la vertical –si las piernas no se activan hacia su extensión y alargamiento, se comportarían como un flan y lo más probable es que acabaran esparcidas por el suelo.
Dicho esto, handycap a reconocer a mi favor:
El poste no es lo mismo que una pared. De hecho, es muy jodido hacer las flexiones ahí. No tengo feedback del poste. Los pies no resbalan en la subida. Me choco con el tope de arriba. Y no he calculado bien las distancias.
¿Resultado?
Desde la primera repetición flexiono las rodillas y pierdo la tensegridad de las piernas.
Y además no termino de dibujar la trayectoria «correcta», impedido por el poste y la distancia –de ahí que eche los codos un pelo hacia atrás, se me abra el pecho, etc.
No mola nada…
Pero es lo que hay.
Aceptación pura y dura, y tiro palante.
*Técnica global
En general, entonces, estoy bastante satisfecho.
Sobre todo porque hago todo lo posible por respetar la trayectoria de la cabeza para formar el trípode abajo de todo, que es donde suele fallar el 99.99% de la gente que hace handstand pushups sin pararse a pensar lo que están haciendo, y cosa que lo hace muuuuuuucho más exigente..
¡Pero…!
Pero para la próxima sesión, ya sé dónde tengo que poner el foco:
En el centro sobre todo, y en las piernas un poco (teniendo en cuenta las condiciones).
Conforme vaya mejorando en mi fuerza de empuje, estas cosas, además, irán siendo mucho más controlables.
Pero vaya, que hay cosas por aprender y por pulir.
¡ES ASÍ COMO SE PRACTICA Y SE ENTRENA CON CABEZA!
De no haber hecho este proceso de análisis, caca de la vaca, una pérdida de tiempo, con lo preciado y precioso que es…
¿Y LOS OBJETIVOS?
Aaaaahhhhh…
Fíjate qué curioso.
Que se me olvidaban los numeritos, las métricas.
¿Por qué será?
A ver, primero, porque esto va de análisis técnico, concretamente.
Y segundo, porque es algo en lo que, en mi opinión, puedes enfocarte de forma secundaria.
Quiero decir:
PRIMERO EL CÓMO – LA CUALIDAD (no calidad).
DESPUÉS EL CUÁNTO – LA CANTIDAD.
De todas maneras, aprovecho para explicarme.
En este caso, lo que persigo es consolidar 5 repeticiones consecutivas y ¡buenas!.
Y buenas… pues todavía no lo son, aunque están muuuuy cerca.
¿Por qué 5?
Porque sí.
Podrían ser 4 o 6.
En fin, con ese rango puedo decir que tengo fuerza de sobra para el patrón, sin entrar en el terreno de la resistencia.
Y eso, de nuevo, me sirve para mi propósito: transferirlo a las flexiones en pino libre.
¡Fíjate!
He dicho me sirve.
Y no las sirvo.
A las repeticiones.
No tengo que hacer 5, o 7, o 13.
Me sirve a mí fijar un número X para mis propósitos.
Lo dejo en el aire, para que le des vueltas, que ya he dicho que este artículo no iba de cantidades.
CONCLUSIÓN
Mira.
Como has podido comprobar, no hace falta tener una técnica perfecta, ni mucho menos.
Pero esto funciona así.
Tú, cuando “haces ejercicio”, puedes hacerlo fundamentalmente de dos maneras:
Aprendiendo algo.
Sin aprender nada.
La segunda opción, cuidado, me parece estupenda –siempre que seas consciente.
Lo que pasa es esto:
Si no aprendes nada por el camino, el camino acostumbra a volverse monótono, vacío, pobre.
El estancamiento, la frustración, los riesgos, la desmotivación no tardarán en aparecer.
Y todo el esfuerzo que supone moverse, porque SIEMPRE lo supone, carecerá de sentido.
(Por no hablar de que más pronto que tarde vas a dejar de obtener resultados palpables y congruentes con las expectativas que puedas tener de tu “entrenamiento”).
Voy a hacer de gurú:
Interésate.
Involúcrate.
Investígate.
Estúdiate.
Intenta comprender mínimamente (no se trata de convertirse en un académico) cómo te mueves.
No solo por los “resultados”.
Haciéndolo así, el viaje es tan y tan bonito…
…pero tanto…
…que hasta dejará de importarte si llegas a ninguna parte, si alcanzas un “hito” o final.
Espero que te haya resultado útil.
Puedes suscribirte a mi lista de correo para recibir más tutoriales, reflexiones, artículos y consejos sobre movimiento en este enlace.