Test 1. Suspenderte

Esta entrada del blog forma parte de una serie de tests que desarrollamos junto con los lectores hace un tiempo.

¿El resultado final? Un gran TEST de movimiento exclusivo para nuestr@s alumn@s del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online.

Puedes acceder GRATIS haciendo clic en la foto:

TEST recursos.jpg


(Si quieres estar al día del gran TEST y no lo has hecho ya, lo mejor es que te suscribas al blog. Es gratis)

¿Suspenderse? ¿Eso qué es?

Colgarse, pero cool.

Uno de los conceptos que más deberían interesarte, si quieres aprender a moverte, es la COHERENCIA EVOLUTIVA de movimiento, algo así como cuánto se asemeja o se distancia tu actividad física diaria de la que han realizado durante millones de años nuestros ancestros y las especies semejantes que les han precedido.

¿Por qué? Porque, te guste o no, eres el resultado evolutivo de ese larguísimo proceso, y porque la mayoría de problemas, molestias, incapacidades, restricciones o incluso enfermedades que puedas padecer tienen mucho que ver con haber sido, en mayor o menor medida y con matices individuales infinitos, incoherente con ese diseño.

Una de las tareas humanas primitivas de movimiento más básicas es la capacidad de estar colgado, que precede a las habilidades de braquiación –por ejemplo, ir de rama en rama de un árbol– y de tracción –trepar, escalar, hacer dominadas en una barra.

Por eso, este juego va a consistir simplemente en:

1. Buscar un lugar del que colgarte, que tenga buen agarre. Puede ser en casa –si tienes una barra–, en el gimnasio o en un parque. Si es tan alto como para colgarte con las piernas totalmente estiradas, mejor. Si no, encógelas un poco. Busca.

2. Permanecer colgado el máximo tiempo posible. Cronométralo.

Este ejercicio es tan simple que no requiere de normas –como lo harán el resto de tests–, más allá de tener en cuenta ciertas indicaciones:

· Algo evidente, no tocar con los pies en el suelo.

· Intenta permanecer lo más relajado posible y, aunque puede costarte, respira con la máxima normalidad posible.

· Cuanto más juntes las manos, más exigente será tu suspensión. Evita sentir sensaciones de pellizco en el interior del hombro. Si la sientes, separa más las manos.

· Utiliza el dedo pulgar para rodear la barra. Lo tienes para algo. Se puede oponer por algo.

Como no hay normas, tampoco es que puedas hacer muchas trampas.

Y como es simplón, no hace falta ni tutorial.

Te dejo un ejemplo.

(Sí, soy yo, a cámara rápida. Ese día permanecí suspendido 2:42. Pregunta en paralelo: ¿Cómo te sientes cuando lees que conseguí 2:42? Después del test tendrás la respuesta.)

Cómo has podido ver, es un test facilón facilón.

Y muy a menudo, realizando las pruebas más simples puedes valorar un buen puñado de cosas, como por ejemplo:

· La fuerza y resistencia de AGARRE de tus manos.

· Lo curtido de tu PIEL –algo que habla de cuánto trabajas manualmente, más allá de teclear o deslizar el pulgar sobre una pantalla.

· La MOVILIDAD de tus hombros para llevar los brazos por encima de tu cabeza.

· La CIRCULACIÓN de tus brazos para fluir en una posición de desventaja.

· La restricción RESPIRATORIA que puedes sentir al tener la caja torácica un poco comprimida debido a la falta de movilidad.

· La TENSIÓN que puedas sentir en tu espalda baja cuando tus piernas cuelgan de ella.

Mmm… Parece que simplemente estar colgado puede reportarte un montón de beneficios.

¿Y cuánto importa el tiempo que has conseguido permanecer suspendido?

Bueno, esta pregunta tiene truco.

Por un lado, aunque en realidad es algo poco preciso, importa en la medida de que si no tienes cierta resistencia solamente estando colgado, imagínate si tu intención, de primeras, es escalar, atravesar unas monkey bars o hacer dominadas. ¿Tiene sentido? Ninguno.

Antes de hacer todas esas demostraciones «épicas» de fuerza, te recomiendo plantearte poder mantener una suspensión mínimamente cómoda de entre 30 y 60 segundos, y según tus expectativas hasta 2 minutos, y que tu cuerpo se haya adaptado en todos esos aspectos que acabamos de valorar.

Por otro lado, y esto es MUY IMPORTANTE, el tiempo que haya resultado de este ejercicio… ¡no importa un pimiento!

Es un maldito número que puedes tener de referencia, si quieres, para determinar tu resistencia respecto a algo que hemos inventado nosotros, un reloj. Fíjate que el margen que te acabo de dar para plantearte tareas más exigentes es de entre 30 y 60 segundos. Quién sabe si 33, 41 ó 54…

Pero en el fondo, es mucho más importante que tú SEPAS que puedes estar colgado, por qué y para qué, cómo hacerlo de manera eficiente y todo lo que conlleva, que no cuánto puedas estarlo.

¿Qué más darán 37 segundos, que 59, que 3 minutos y medio, si tú conoces TU EXPERIENCIA?

 


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

Accede a los programas gratuitos de bienvenida y empieza a entrenar tu movilidad, tu fuerza y tu habilidad con cabeza. ¡Muévete!

Seminario M de Movimiento en Granada

Granada

M.

A secas.

Este es el nombre del nuevo seminario que impartiré este año.

Me llena de orgullo y satisfacción…

No. Es broma.

Estoy muy ilusionado de anunciar este nuevo seminario, M.

De Movimiento.

Un seminario de jornada completa, es decir, 8 horas o más en las que exploraremos eso, el movimiento según M de Movimiento. O sea, según mí mismo, o pi pispo –ponle el toque Martes y Trece.

Ya lo ves. Me has enganchado graciosillo hoy.

Pero es que estoy especialmente contento de poder anunciar un evento así, un día completo para compartir (y poner un poco de orden en) todo lo que sé de movimiento y, sobre todo, experimentarlo.

¡Eso es!

M es una EXPERIENCIA de movimiento en la que exploraremos (no necesariamente por este orden):

· Los fundamentos fundamentales (y abandonados) del movimiento fundamental humano: agacharse y colgarse, fundamentalmente.

· La práctica diaria de «mover la columna», en contraposición a la rumorología convencional de «fijar la columna». Es decir, flexionarla, extenderla, rotarla, inclinarla, comprimirla, descomprimirla, exprimirla. Moverla.

· Conceptos básicos de fuerza y movilidad, desde lo más lineal hasta lo más orgánico, centrándonos en el control de las dos cinturas, pélvica y escapular, como motores del movimiento.

· Patrones coordinativos como herramienta esencial del desarrollo motriz.

· Re-contactar con el suelo. Y desensibilizarse de la hipersensibilización. Principalmente rodar y revolcarse.

· Locomociones altas y bajas, es decir, colgados y agachados, como puerta y culmen de la complejidad.

· El juego como base del aprendizaje humano y del concepto «moverse sin moverse», introduciendo los juegos infinitos.

· La dualidad endurecerse–ablandarse. El re-equilibrio entre el entrenamiento de la robustez y la vacuidad corporal.

Para quién, cuándo, dónde, cuánto, cómo

Para quién: para TODO EL MUNDO, independientemente del estado de forma, antecedentes, edad…

El único requisito para poder asistir: tener un cuerpo.

Cuándo: Sábado 19 de mayo, de 9:30 a 13:30 y de 14:30 a 18:30.

*Se recomienda no agendar ningún compromiso inmediatamente después del seminario, ya que con toda probabilidad terminará más tarde de lo anunciado.

Dónde: Dragon Box, Granada. (Mapa)

Carretera Antigua de Málaga nº136, nave 10
18015 Granada

Cuánto: 140€

Cómo: escribe un correo electrónico a dragonboxgranada@gmail.com y te informarán sobre cómo reservar tu plaza.

Plazas: 12.

Letra pequeña GRANDE: No se admiten cambios ni devoluciones de ningún tipo, estrictamente, ni de la reserva, ni del abono completo, ni de asistente (grupo cerrado). Se recomienda asegurar la disponibilidad y posibilidad de asistencia antes de reservar la plaza.

Recomendaciones

Es necesario traer ropa cómoda, camiseta con mangas y camiseta sin mangas, libreta, bolígrafo y agua.

Haremos una parada para comer de 13:30 a 14:30. Te recomiendo traer tu propia comida, algo ligero y fácil de digerir, como fruta y frutos secos. Recuerda que después de comer todavía nos quedarán como mínimo cuatro horas de movimiento.

¡Nos (mo)vemos muy pronto en Granada!

Abrazos,

Rober

La cualidad física más importante. Ni fuerza, ni flexibilidad, ni resistencia, ni velocidad

(Esta nota es una conclusión resultante de una combinación entre más de quince años rumiando y trabajando experimentalmente sobre el tema y uno de mis ejercicios de escritura impulsiva.)


No es ninguna de las clásicas, básicas.

Tampoco las que derivan de ellas o directamente se salen de la clasificación condicionante, y se enmarcan en la coordinante.

Es decir, ni control motor, ni agilidad, ni equilibrio, ni propiocepción, ni lateralidad, ni ritmo, etc.

Nada de eso.

Hay una más importante.

Una meta-cualidad.

Y no es metafísica, aunque generalmente se lleve a ese plano por los meta-vendedores.

Es física, pura y dura.

O sea, corporal.

No mental.

La mente es una parte del cuerpo o, mejor dicho, una prolongación. O un invento.

Si es mental, es corporal.

Y si es corporal, no tiene por qué ser mental. Puede ser podal. También intestinal. Pectoral. Manual. Et al.

Esto no tiene nada que ver con cuentos – chinos.

Presta atención. Y date cuenta.

La cualidad Qué narices estás haciendo

También la llamaremos CONCIENCIA CORPORAL.

O darse cuenta del cuerpo –y de la mente. O con el cuerpo –y con la mente.

O Qué leches estás haciendo.

O sintiendo, intuyendo, percibiendo, pensando, decidiendo, copiando.

También generando.

No es solo lo que entra. También lo que sale.

Es una cualidad que no se puede definir y, por tanto, tampoco se puede medir. Por eso no se incluye en las clasificaciones.

Darse cuenta.

Darte cuenta a veces sí, es mental, bueno, corporal, pero a nivel de pensamiento, verborreico. Mental. Racional. También sentimental. Le pones nombres y apellidos a eso de lo que te das cuenta, aunque no te das cuenta con la mente, que es la voz del cuerpo, no del cerebro.

Cerebro. Otra clasificación. ¿Te das cuenta con el cerebro? ¿Qué cerebro? ¿El primer cerebro? ¿O el segundo? ¿El intestino, dices? ¡Ah! La microbiota. ¿No hay bacterias en la rodilla? ¿Y en las pestañas? ¿Las bacterias tienen conciencia? Menudo follón.

¿Y el gran cerebro?

¿Y si es el cuerpo?

Te das cuenta con el cuerpo.

No hay mente.

La conciencia corporal en el movimiento y más allá del cuerpo

Puede que estés flipando. Como yo. Acabo de leer lo que acabo de escribir, así, del tirón, a bote pronto. Uff. Lo voy a dejar tal cual, como (casi) siempre.

Voy a intentar explicarlo, a pesar de que lo preveo complicadísimo.

Durante los últimos quince años he podido trabajar con cientos de personas, seguramente más de mil, y seguro que menos de dos mil.

Afortunadamente, en algún momento de mi vida decidí, más o menos conscientemente, nunca lo sabré, trabajar conmigo mismo, sobre mí mismo, también. Seguramente más que con los demás.

Todo nos diferencia y nada nos diferencia.

Porque a todos nos une lo mismo, la misma falta de.

De conciencia, de darnos cuenta.

De darnos cuenta corporalmente, digo.

Me centraré en el leitmotiv de este blog, o bloc: el movimiento. Aunque bien podría extrapolarse a cualquier cosa.

La conciencia corporal, corporal corporal, digo, es la cualidad física más importante a la hora de movernos.

Es decir, percibir, sentir, intuir, razonar, gestionar, responder, comprender… darnos cuenta mínimamente, enterarnos de CÓMO (narices, leches) nos movemos, qué está pasando durante el movimiento, percatarnos de los gestos, las fuerzas, las velocidades, las tensiones, las posiciones, todas las sensaciones, los miedos heredados por nuestro yo primitivo , etc., qué señales nos envía el cuerpo, o sea, nos auto-enviamos, y cómo reaccionamos a esas señales, o sea, cómo reacciona el cuerpo, en forma de movimiento, o de no movimiento.

Sin esa conciencia corporal, corporal corporal, digo, ¿qué sentido tienen las otras cualidades? Son solo automatismos.

Y la conciencia corporal, la no tan corporal, digo, es la cualidad física más importante a la hora de movernos.

Es decir, percibir, sentir, intuir, razonar, gestionar, responder, comprender… darnos cuenta mínimamente, enterarnos de POR QUÉ y PARA QUÉ (narices, leches) nos movemos, qué nos hace movernos, percatarnos de los supuestos deberes sociales, los mandatos familiares, los condicionantes culturales, los miedos incrustados en los anuncios publicitarios y los telediarios, etc., qué señales atraviesan el cuerpo, o sea, nos atraviesan, y cómo reaccionamos a esas señales, o sea, cómo reacciona el cuerpo, en forma de movimiento, o de no movimiento.

Sin esa conciencia corporal, la no tan corporal, digo, ¿qué sentido tienen las otras cualidades? Son solo automatismos.

Y todos pecamos de lo mismo

Me incluyo.

Nos falta conciencia corporal. De cualquier tipo. Y mucha.

Me doy cuenta en mí mismo. ¡Anda! Al menos ya me doy cuenta.

Y, dado mi papel, también me doy cuenta en los demás.

Corporalmente, en mis clases, individuales y grupales. La conciencia corporal brilla por su ausencia.

Insisto. Trabajo para que no me pase, o me pase menos, pero también me pasa, aunque lógicamente menos que a la mayoría. Es pura cuestión de práctica, trabajo. Nada de talento. Y la iluminación todavía está lejos, creo.

Lo que veo… No nos enteramos. Pido atención, o presión, o gestión, o intención, o trayectoria, o sensibilidad, o análisis, o globalidad, o velocidad, lentitud o quietud, bloqueo… movimiento, y no sale, no hay, no va. Al menos conscientemente. O sale, algo sí sale, hay, va. Pero no lo que pido, o lo que se pretendía.

No hay conciencia corporal, corporal.

No nos estamos dando cuenta de cómo nos movemos, y todo lo que implica.

Y no nos enteramos. De las motivaciones, las expectativas, las necesidades reales o inventadas, los miedos impuestos, las (in)coherencias, las influencias, los condicionantes culturales y sociales, las modas, las (auto)exigencias y la (in)suficiencia, los vínculos económicos, médicos, periodísticos, laborales, familiares, etc., el SENTIDO. Al menos, o más o menos, conscientemente. Y después pasa lo que pasa.

No hay conciencia corporal, no tan corporal.

No nos estamos dando cuenta de por y para qué nos movemos, y todo lo que implica.

¿Cualidades físicas?

¿Qué sentido tiene hablar de fuerza, flexibilidad, velocidad, resistencia, control, coordinación, equilibrio, propiocepción… si no hay conciencia?

El cuerpo hace lo que puede.

Por eso la más importante, la principal, esencial, fundamental, primordial a desarrollar, entrenar, practicar todos los días es la conciencia corporal, corporal y no tan corporal.

Y no (solo) sentados. Om.

En movimiento, por favor.


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

Accede a los programas gratuitos de bienvenida y empieza a entrenar tu movilidad, tu fuerza y tu habilidad con cabeza. ¡Muévete!

¿Sabes moverte? El TEST

Esta entrada del blog forma parte de una serie de tests que desarrollamos junto con los lectores hace un tiempo.

¿El resultado final? Un gran TEST de movimiento exclusivo para nuestr@s alumn@s del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online.

Puedes acceder GRATIS haciendo clic en la foto:

TEST recursos.jpg


SABER moverse es algo más.

Es combinar las cualidades y capacidades físicas con cierta autonomía, conciencia y control para crear y generar movimiento.

Y cuando te mueves de verdad, las cualidades, las capacidades, los músculos, los números, los resultados, las competiciones desaparecen.

Evidentemente, esto te puede sonar a chino –a mí me pasó lo mismo; recibí la misma no-educación física que tú y, para rematarlo, trabajé más de diez años en y para el mundo del fitness y el deporte.

Es lógico.

Nadie nos preguntó si queríamos movernos y cómo queríamos movernos.

Y nadie nos enseñó a entrenar o hacer ejercicio o deporte teniendo el movimiento en sí mismo como centro de atención, y sus cualidades como simple soporte.

Afortunadamente, SABER moverse se puede aprender.

Pero hoy la cosa no va sobre aprender, sino sobre valorar, descubrir cuál es tu punto de partida.

Eso sí, cuidado, para distanciarnos de lo convencional desde el principio, te advierto que esta valoración va a estar muy lejos de establecer niveles, normas o apellidos varios en cuanto a lo «correcto e incorrecto», o lo «bueno o malo», o «qué cachas estás, madre mía», y otras tonterías.

Solo va a tratarse de comprobar si SABES utilizar tu cuerpo, si posees ciertas capacidades, las más básicas, y realmente eres capaz o hábil para usarlas.

Para eso he creado este TEST.

No para competir, no para establecer una marca, no para demostrar nada a nadie –ni a ti mismo.

La cuestión es…

…si te pido que realices tal o cual gesto, más analítico o más global, que implique una o varias cualidades o capacidades, de una manera determinada, concreta…

…¿sabrás resolver el acertijo?

¿SABES MOVERTE?


La semana que viene empieza el gran TEST.

Ten en cuenta que algunos de los ejercicios que componen este TEST pueden ser realmente exigentes para ti.

Realízalos con prudencia; recuerda que no se trata de batir ningún récord ni demostrarle nada a nadie. Incluso calienta un poco, si lo consideras necesario.

Y no pretendas SUPERAR el TEST. Ese enfoque de las cosas solo te llevará hacia la frustración, tarde o temprano.

Se trata de EXPERIMENTAR el TEST.


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

Accede a los programas gratuitos de bienvenida y empieza a entrenar tu movilidad, tu fuerza y tu habilidad con cabeza. ¡Muévete!

¿Te mueves o aparentas moverte?

Después de creer saber sin experimentar, el segundo error de bulto, en el mejor de los casos, es contar con un cuerpo que aparenta moverse, pero que no se mueve.

El movimiento abarca muchísimas cualidades, todas importantes, todas interdependientes.

Pero nosotros, con tal de aparentar, lo hemos reducido prácticamente todo a dos capacidades: fuerza y resistencia.

Diría más, apariencia de fuerza y resistencia –lo comprenderás cuando termines el TEST.

¿Dónde quedan todas las demás?

Por ejemplo la coordinación, el ritmo, la conciencia corporal, el equilibrio, la gestión de lo incierto, la propiocepción, la flexibilidad, la movilidad –sí, las dos últimas son cosas distintas.

¿Suelen estar incluidas en tus rutinas de entrenamiento?

¿Y qué sentido tiene tu entrenamiento, deporte, actividad física?

Haces flexiones de brazos, pero no flexiones de cuello, de tobillo o de cejas.

¿Te has planteado por qué? ¿Y para qué?

Eres disciplinado y haces Crossfit, pesas, verticales, Zumba o yoga, o sales a correr una hora tres días a la semana, y el resto del tiempo lo pasas sentado en una silla, un coche y un sofá.

¿Es coherente? ¿Crees que es suficiente? ¿Hacia dónde se inclinará la balanza?

¿Qué sentido, causa y propósito tiene lo que estás haciendo, tu forma de moverte?

¿Obedeces la moda de turno?

¿»Luchas» para motivarte y moverte?

¿Intentas demostrarle algo a alguien, o incluso a ti mismo?

Además, en cualquier caso, incluso contar con un buen nivel de todas las cualidades físicas que pudiéramos nombrar no implica saber moverse.

Puedes «estar» muy fuerte, o «ser» muy flexible, o «tener» mucha resistencia, o «ser un crack» en no sé qué… y no SABER moverte.

Porque, de nuevo, fruto del exceso de racionalismo, y como para tantas otras cosas, hemos confundido la suma de las partes con el todo.

Moverse no es una suma de cualidades o capacidades.

Moverse es moverse.

 


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

Accede a los programas gratuitos de bienvenida y empieza a entrenar tu movilidad, tu fuerza y tu habilidad con cabeza. ¡Muévete!