Ejercicios de movilidad para los dedos y la planta de los pies

Para esto de prestar más atención a los pies y cuidarlos, vamos a ir paso a paso, de lo pequeñito –los micromovimientos– a lo más gordo –los macromovimientos y los gestos propios de la locomoción natural.

Como explicaba al recordar unos cuantos motivos por los que estimular y mimar nuestros pies, seguramente con dar el paso hacia una vida descalza gran parte de nuestro bienestar podal se restauraría, se auto-regularía de forma más o menos espontánea.

Ahora bien, al llevar tanto tiempo bajo la opresión de la ortopedia de los zapatos convencionales y la inactividad, puede que necesitemos cierta dedicación extra.

De hecho, esta es la filosofía del Método Natural de Georges Hébert, que divide el desarrollo de su práctica en ejercicios educativos elementales y ejercicios utilitarios indispensables, antes de progresar hacia la combinación más realista de movimientos, los plateaus –circuitos– y parcours –recorridos.

Los ejercicios que veremos hoy podrían considerarse educativos elementales.


Bonus: justo por eso he diseñado FOOT, un protocolo de fuerza y movilidad para pies y tobillos en el que:

· Primero, podrás profundizar un poco más en los aspectos que acabamos de repasar desde un punto de vista conceptual, para comprender la importancia e influencia que tiene el movimiento de tus pies en tu vida.

Moverse está bien. Moverse con cabeza es mejor.

· Y segundo, aprender varios ejercicios, tanto analíticos como integrativos, para aplicar de forma práctica e implementar a través del protocolo propiamente dicho.

La información no sirve de nada sin transpiración.

Puedes inscribirte gratuitamente en el programa FOOT aquí.


Ejercicios de movilidad para los dedos y la planta de los pies

Ejercicios para el desarrollo de la movilidad útil –fuerte, eficiente, no laxa– para el pie hay infinitos, pero he escogido estos tres por empezar cubriendo el aspecto más importante del pie en la locomoción, los micromovimientos de flexión y extensión –también los hay de rotación, inclinación, etc., pero los incluiremos al trabajar sobre el tobillo.

Así, mi propuesta inicial y básica para trabajar esta característica del pie son estos tres ejercicios:

1. Levantar el primer dedo (el gordo)

Sentados o de pie, tanto da, manteniendo todo el tiempo la planta del pie en contacto con el suelo, nos concentramos únicamente en levantar el primer dedo del pie, mientras ejercemos una ligera presión con el resto de dedos contra el suelo para asegurarnos de que no le acompañan. Podríamos decir que hacen fuerzas opuestas.

2. Levantar el resto de dedos (del segundo al quinto)

Este ejercicio es exactamente igual que el anterior, aunque realizando gestos contrarios. Esta vez el primer dedo presiona ligeramente el suelo, mientras que el resto se despegan y extienden hacia arriba.

3. Recoger y extender una toalla

Sentados o de pie, con una toalla extendida debajo de los pies y estos totalmente apoyados, primero tratamos de recoger la toalla hacia el puente del pie, arrugándola con los dedos y la propia planta. Después de alrededor de cinco recogidas, pasaremos a volver a extenderla del todo.

Consideraciones comunes

Todos los ejercicios deberían realizarse según los siguientes parámetros:

· Maximizar el recorrido. Es decir, llegar al máximo de extensión y flexión de los dedos para cada ejercicio.

· Progresar con prudencia. Puede que al principio nos cueste alcanzar esos recorridos máximos; se trata de esforzarse en trabajar sobre los propios, olvidando rangos idealistas.

· Prestar atención y ser consciente. No hacer los ejercicios de prisa y corriendo, y mucho menos pensando en otras cosas. Son ejercicios cortos y simples para que mantener la conciencia también sea sencillo. Trata de percibir las sensaciones que te envían los pies, sobre todo al alcanzar los extremos de cada movimiento.

· Realizar como máximo 5 repeticiones consecutivas de cada gesto. Lo ideal es ir alternándolos, cinco de uno, cinco del otro, etc. Los ciclos se pueden repetir varias veces, pero no le des un trabajo demasiado repetitvo al pie –ni a ninguna parte del cuerpo.

He aquí un vídeo con los ejercicios y algunas indicaciones.


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

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4 motivos para prestar atención a tus pies y el milagro barefoot

A estas alturas, la motivación para prestar cierta atención a cualquier parte del cuerpo debería estar más que resuelta.

Además de cabeza, o de intelecto, somos cuerpo. El cuerpo es nuestra casa, nuestro vehículo, nuestro canal de comunicaciones, con nosotros mismos y con el resto del entorno, en especial con nuestros semejantes. El cuerpo somos nosotros mismos, ¡maldita sea! ¿Se necesitan más motivos?

Una de las partes más descuidadas y desatendidas, con sus consecuentes perjuicios, es el pie.

Juanetes, espolones, durezas, dolores varios, mal olor… No deja de ser curioso que nadie se salve de algunos de estos “contratiempos podales”, cuando gran parte de la solución es tan sencilla que podría considerarse milagrosa.

4 motivos para prestar atención a tus pies

Más allá de esa razón evidente para el auto-cuidado –la coherencia evolutiva y el dar sentido al ser lo que es–, puede que algunos necesiten ciertos refuerzos motivacionales para darse cuenta de que tienen pies –he escuchado por ahí que hay gente que entre zapatos y calcetines todavía no lo sabe–, comprender su naturaleza fisiológica y existencial –una reunión nada despreciable de huesos, articulaciones, músculos, tendones, ligamentos, vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas con un propósito primordial, el movimiento–, y prestarles la atención que se merecen.

En mi opinión, lo fundamental es concienciarse de estos cuatro puntos:

1. Los pies son nuestra base locomotora. Bueno, siempre que nos movamos por nuestra cuenta, sin uso de motores externos –algo que también habría que replantearse.

En fin, siempre que uno se mueve por sus propios medios, los pies juegan un papel protagonista, tanto en el aspecto propiamente locomotor como en el mantenimiento del equilibrio. Como cualquier sistema vivo y viviente, principalmente por razones económicas, si uno no usa los pies para el propósito a partir del que se originaron y evolucionaron, se atrofian, se “deprimen”, mueren en vida –ahora caigo que lo que le pasa a los pies guarda cierta relación con lo que nos pasa como seres alienados.

2. Los pies son un importante regulador postural cuando estamos de pie o agachados sin apoyar el trasero en el suelo, estáticos o en movimiento.

Nuevamente, que cada vez permanezcamos más tiempo sentados provoca no sólo atrofias, amorfismos y los problemas locomotores ya comentados, sino que, además, de rebote, cuando nos incorporamos el resto del cuerpo debe compensar las carencias estabilizadoras provocadas por tanto desuso y falta de estímulo.

Evidentemente, el cuerpo se queja.

Y desafortunadamente, lo mejor que se nos ocurre es pagar 300€ por unas plantillas –un parche más entre férulas dentales, ibuprofenos y masajitos.

3. Los pies son un gran estimulador del sistema nervioso.

De hecho, la planta de lo pies es una de las partes del cuerpo con mayor concentración de terminaciones nerviosas, el final y el principio de millones de caminos neurales que atravesarán y recorrerán nada más y nada menos que todo el cuerpo, de pies a cabeza, con tal de gestionar y regular las funciones que veíamos, locomotoras, propioceptivas y posturales.

4. Los pies son nuestro punto de contacto con la Tierra o, simbólicamente, con la realidad.

Para algunos podría parecer una razón mística, aunque cuente con cierto respaldo científico –investiguen sobre el término earthing. Yo no voy a entrar en debates, más que nada porque me viene grande y porque creo que no hace ni falta; todo es mucho más simple. Una vez más, la perogrullada de la coherencia evolutiva me parece más que suficiente para entender que durante millones de años el hombre y sus ancestros han vivido descalzos, en constante contacto con el suelo que pisaban, lo que ha dado forma y sentido a los pies tal como son hoy día, así como a los tres puntos anteriores, y que esa pérdida repentina de contacto sensible que ha representado el uso intensivo de calzado es tan incoherente con nuestra herencia fisiológica que tal conducta no puede traernos más que problemas y malestar.

El milagro barefoot

Nota: uso barefoot por ser el anglicismo que se ha puesto de moda para referirse a vivir descalzo.

Se le podría dar muchísimas vueltas al tema. De hecho, por lo que voy viendo, semanalmente se publican estudios científicos con conclusiones varias –no olvidemos que el 90% son basura–, y diría que a diario hay debates abiertos entre médicos, fisios, podólogos, etc., unos a favor y otros en contra, la mayoría según intereses propios, cómo no, en ambos bandos.

Ellos, los expertos, son los encargados de estudiar las profundidades, los matices. Pero por otro lado, como decía en el cuarto punto de “conciencia podal”, como en tantos otros aspectos –nutrición, psicología, etc.–, en líneas generales no creo que sea necesario analizar tanto la cuestión. La huella evolutiva resulta tan evidente… –nótese el comportamiento obsesivo de un bebé por estar descalzo y el berrinche resultante de unos padres toca narices que insisten en volverle a poner los patucos.

Entonces, más allá de esos detallitos a aplicar individualmente, uno se da cuenta de que la salud y el bienestar podal dependen de la aplicación del principio 80/20 (Pareto, no paleto), es decir, que el 20% de las acciones repercuten en un 80% de los beneficios, o lo que es lo mismo, que una mínima intervención ya reporta una enorme ganancia.

Y entonces el milagro ocurre. Te descalzas y todo se auto-regula. Esa es la mínima intervención, y ese es el máximo beneficio.

Neo en plan barefoot: —Me duelen los ojos pies.

Morfeo: —Porque nunca antes los habías usado.

Como es lógico, dependiendo de diversos factores –edad, antecedentes, estado físico–, esa auto-regulación puede ser más o menos confortable, costosa y duradera –hablamos, como mínimo, de meses. Y ahí emerge el otro 20% de la necesidad rehabilitadora que requerirá de un tratamiento y transición individuales, experimentales.

Y también, como es lógico –y van dos–, aquí nadie está hablando de regresar a las cavernas. La coherencia evolutiva no es incompatible con la coherencia contextual, por lo que no se trata de vivir permanentemente descalzos, sino de encontrar soluciones factibles como por ejemplo:

· El uso de calzado minimalista.

· El “descalcismo” total en entornos conocidos y seguros.

· Y el movimiento intencionado del pie.

Estos tres puntos representarán el trabajo principal de la primera práctica del Proyecto Removimiento: Descalzarse y usar los pies.


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

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Ejercicio: el registro de sedentarismo

A pesar de que este ejercicio está enmarcado en el Proyecto Removimiento, también puede ser útil para cualquiera que no participe en él.

El registro de sedentarismo es un ejercicio de conciencia, de darse cuenta, de conocimiento profundo.

No se trata de una monitorización exhaustiva, ni de una referencia para tener como meta el superarla, y mucho menos para fustigarse con sus resultados.

El movimiento y la vida no tienen nada que ver con eso. Insisto, es un ejercicio de auto-conocimiento, para empezar a habituarnos a centrar la atención en nuestro cuerpo –y, de paso, en el momento presente, que tiene mucho que ver con todo esto. Así que lo realizaremos solamente una vez cada mucho tiempo.

En el caso del Proyecto Removimiento, lo haremos durante esta semana, antes de ponernos en marcha con la primera práctica el próximo jueves 15.

En qué consiste

Este ejercicio simplemente consiste en registrar cada día en una libreta o bloc de notas digital cuánto tiempo pasamos en total sedentarismo y cuánto realizando cierta actividad, durante una semana, para que se refleje nuestro volumen de movimiento tanto de nuestros días laborales como del fin de semana.

Como eso de “sedentarismo total” y “cierta actividad” es algo ambiguo, la condición para diferenciar ambos estados será una: ¿estamos de pie?

Seremos generosos y contaremos como «cierta actividad» estar de pie y quietos –un poquito más activos que estar sentados y quietos.

Así, las horas de sueño –siesta incluida–, de trabajo sentados, de comer sentados, de conducir sentados o ir en bus o metro sentados, de tomar algo con los amigos sentados, de leer sentados, de ver la tele sentados, etc., cuentan como «sedentarismo total».

las horas los minutos dedicados a caminar, lavarse los dientes, esperar el bus, fregar los platos, tender la ropa, ir a comprar, hacer cualquier tipo de ejercicio, charlar con el vecino en el portal, etc., cuentan como cierta actividad.

La única excepción en el que uno puede estar sentado y en estado “cierta actividad” es pedaleando en una bicicleta o dándole a un remo estático.

Así de fácil –cuestión de simplicidad.

Los registros

Como sólo se puede estar en dos estados, el disparador de conciencia será cualquier cambio de estado.

Entonces, para la medición, cada día al despertar anotaremos las horas que hemos estado en cama.

Después, durante el día, desde que nos levantemos hasta que nos acostemos, creo que lo más sencillo será llevar un cronómetro encima –casi todos llevamos el teléfono móvil siempre incorporado–, ponerlo en marcha cada vez que pasemos de “cierta actividad” a “sedentarismo”, y pararlo cuando volvamos a “cierta actividad”.

Es decir, el crono estará en marcha durante los episodios de «sedentarismo» e irá acumulando tiempo durante todo el día.

Al final del día, en la libreta anotaremos el total de sedentarismo acumulado, es decir, lo que marque el crono más las horas que hayamos estado acostados la noche anterior –que ya habremos anotado–, y volveremos a colocar el cronómetro a cero para tenerlo listo la mañana siguiente.

Conciencia vs. obsesión

Además, recomiendo no seamos neuróticos perfeccionistas, no vaya a ser que el estrés que suponga haberse olvidado de darle al crono en una transición suponga más perjuicios que el propio sedentarismo.

Tómatelo con calma. Parece una tontería pero, hecho a conciencia –nunca mejor dicho–, es un ejercicio duro. De hecho, me parece un buen filtro para saber si uno está preparado para el resto de ejercicios y para permanecer atentos al cuerpo durante diez semanas.

Y sí, lo sé, de movimiento poco. Pero es que el movimiento en sí empezará el próximo jueves con la práctica “Descalzarse y usar los pies” y tres prácticas complementarias:

1. Las cuatro caminatas

2. Ejercicios de movilización para los dedos y la planta de los pies

3. Ejercicios de movilidad en carga para tobillos, pies y dedos

En fin, último consejo: que nadie se me asuste cuando vea los resultados, que pueden ser un tanto deprimentes. Si ocurre algo así, ya seremos conscientes, lo aceptaremos tal y como es, y a partir del próximo jueves re-dirigiremos la situación.

Mucho ánimo.

Y si os apetece, id comentando los resultados y las sensaciones de la práctica en nuestro foro.

¡A escucharse!

 


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

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2ª Edición del Proyecto Removimiento – Programa intensivo de 10 semanas de movimiento

Esta nota está libre de enlaces incrustados hacia otros artículos.

Si quieres entender bien de qué va esto, aquí tienes una lista de lecturas previas recomendadas, por orden:

· El sedentarismo es un problema de pura ignorancia.

· Los 4 aliados del sedentarismo.

· Nos hemos perdido en la teoría del movimiento.

· Tres nuevos sentidos en los que moverse mucho más.

· Movimiento integrado y movimiento intencionado, la cruda realidad.

· El reto que no superarás jamás: terminar tu entrenamiento en el máximo tiempo posible.

· Mentes binarias, cuerpos binarios. El movimiento perfecto.

· La cualidad física más importante. Ni fuerza, ni flexibilidad, ni velocidad, ni resistencia.

· La conciencia corporal no se desarrolla sentado, meditando.


Proyecto Removimiento – Programa intensivo de 10 semanas de movimiento

Hace justo tres años puse en marcha una iniciativa que llamé Proyecto Removimiento, a través de mi antiguo blog, un proceso/programa de integración de movimiento en la vida cotidiana de mis lectores.

Tres años después, para esta segunda edición, el Proyecto en sí mismo y la forma de realizarlo han cambiado ligeramente, sobre todo a nivel temporal.

Durante este tiempo lo vivido y aprendido ha sido mucho y, a pesar de que siempre promuevo la lentitud y el largoplacismo, dadas las circunstancias de sedentarismo e ignorancia de movimiento, me he dado cuenta de que puntualmente vale la pena involucrarse en procesos de alto impacto, reacciones urgentes, como una descarga eléctrica ante un paro cardiaco.

Eso es. Estamos en paro. Tenemos que movernos. Ya.

Por eso esta edición está planteada de manera intensiva, con 10 semanas de duración.

Empezamos el próximo jueves 15 de marzo.

Todo lo que necesitas es:

1. Estar suscrito a este blog. Si no lo estás, haz clic aquí. Es gratis.

2. Formar parte del grupo del Proyecto Removimiento en Facebook, si quieres consultarme algo y/o compartir tu proceso con otros compañeros de movimiento. Somos casi 800. Únete haciendo clic aquí.

Qué es el Proyecto Removimiento

· El fin primordial del Proyecto es integrar el movimiento en nuestra vida cotidiana, desde el micromovimiento hasta el macromovimiento. Hacer ejercicio no es suficiente, el sedentario activo (gimnasio o deporte 3 horas a la semana) está tan fastidiado como el sedentario absoluto, y tal como están las cosas parece bastante complicado poder dedicar la mayor parte de nuestra jornada a «hacer ejercicio», con todas las responsabilidades y obligaciones que implica nuestro día a día –aunque eso no te exime de una gran responsabilidad que puede que estés pasando por alto, priorizar el movimiento y generar tiempo para moverte en lugar de hacer otras cosas mucho menos importantes.

¿Cómo lo solucionamos? Impregnando de movimiento todo lo que hagamos, si hace falta incluso de forma sistemática, al menos al principio, con tal de crear el hábito.

· El Proyecto Removimiento es un experimento individual y social. Es decir, es una idea de experimentación pura y dura, de práctica masiva, para la que yo tomo la iniciativa, al mismo tiempo que quiero compartirla y hacer partícipe al máximo número de personas posible.

Justo en ese momento, cuando funcionemos como grupo además de como individuos, todos tendremos nuestra oportunidad de decidir hacia dónde avanza nuestro propio Proyecto Removimiento personal, mientras lo compartimos con el resto, nuestras propias experiencias, las adaptaciones personales de las propuestas que yo pueda ir sugiriendo, las dudas que surjan, etc.

· El Proyecto Removimiento empieza de cero. Es decir, desde lo más básico iremos progresando hacia lo más complejo.

Esto podría traducirse en que para algunos de los lectores los primeros centros de atención puedan saber a poco, y parecer una tontería o una pérdida de tiempo. Lo siento; quiero dar la oportunidad a todo el mundo de empezar a moverse, incluso a aquellos que jamás se hayan planteado hacerlo o los que partan de un estado físico poco experimentado o desarrollado. Todo el mundo se merece esta oportunidad. Y por cierto, moverse, sea como sea, nunca es una pérdida de tiempo.

De todas formas, como a mí me ocurrió en su momento, recomiendo no caer en la trampa de creerse muy en forma, muy fit, porque recuerdo, una vez más, que moverse no tiene mucho que ver con los estándares del fitness.

A los que sean o se consideren más experimentados aconsejo unirse al resto desde el principio. El ejercicio de conciencia constante del cuerpo no viene mal a nadie, y repasar ciertos conceptos y prácticas tampoco.

De hecho, el Proyecto tiene poco que ver con fuerza, resistencia, movilidad, tabletas o récords personales. ¡Tonterías!

Más bien implicará practicar, entrenar y desarrollar lo que más nos falta: CONCIENCIA, COMPROMISO, RESPONSABILIDAD, PERSEVERANCIA, ESFUERZO.

¡Ese será el reto!

· El Proyecto Removimiento es personalizable, adaptable a cada persona. De hecho, este es su elemento personal más importante, el del auto-conocimiento, el aprendizaje y el descubrimiento del propio movimiento.

El experimento no es un programa cerrado ni un sistema de reglas y normas estrictas, sino una invitación, inspiración y guía hacia el conocimiento corporal y la puesta en práctica exhaustiva.

Por tanto, una parte fundamental de su desarrollo es la adaptación a las circunstancias personales de cada uno –tiempo, antecedentes, lesiones, edad, etc. En este sentido, este es un experimento totalmente personal y que dependerá exclusivamente de cada participante, incluso obligándole a desarrollar una capacidad mental imprescindible en los tiempos que corren y para el futuro, la creatividad.

· El único requisito para participar en el experimento y garantizar cierto éxito es comprometerse con uno mismo durante 10 semanas, en las que el movimiento se comprenderá como una de las prioridades vitales, tal como dormir, respirar, comer o relacionarse.

Todos somos conscientes de la paradoja de la necesidad innecesaria del movimiento (podemos sobrevivir sin movernos pero si no nos movemos, enfermamos y morimos), así que tres constantes se hacen indispensables: esfuerzo, compromiso y constancia.

· El Proyecto Removimento no tiene nada que ver con adelgazamientos, hipertrofias, rendimientos, estéticas, deportes, entrenamientos, planificaciones, etc. Por si no había quedado claro. «Solo» se trata de movimiento. No quiero defraudar a nadie.

Dirección del Proyecto

Como suelo insistir, y debido a la naturaleza del experimento –online y cada uno a su rollo–, no se establecerán ni metas ni objetivos ni nada parecido. ¡¡Segundo desafío!!

El movimiento no es una cuestión de matemáticas ni linealidades, y su práctica mucho menos.

Por tanto, lo único que estableceré es una dirección, el primer punto, y adivinaré algunas consecuencias de participar en él, puntos del 2 al 7:

1. El rumbo a seguir es uno y claro: moverse con frecuencia y dar coherencia a la sentencia básica de este proyecto, “somos movimiento”.

2. Durante el experimento, y especialmente al finalizarlo, integraremos el movimiento en nuestro día a día, más allá de “hacer ejercicio” o “practicar deporte” complementariamente –algo que también recomiendo. Nutriremos nuestro cuerpo cada día con movimiento.

3. Conoceremos al detalle nuestro cuerpo, milímetro a milímetro, a través de la práctica consciente, constante, global y profunda del movimiento. Será un conocimiento práctico, real y profundo, y no teórico, sin libros ni tecnicismos de por medio.

4. Construiremos una gran caja de herramientas personal, de movimientos propios, que podremos utilizar durante el resto de nuestras vidas. Aprehenderemos a movernos.

5. Desarrollaremos la atención y la conciencia plena corporal, algo que repercutirá no sólo en nuestro bienestar físico o mecánico, sino también en el mental y el emocional. Por mucho que hayan intentado convencernos, hoy sabemos que el cuerpo entero es la sede de nuestra conciencia y nuestras emociones, no sólo la cabeza o el intestino y sus microbios –teoría del cuerpo como “gran cerebro”.

6. Nos conoceremos mejor a nosotros mismos. Desarrollaremos la responsabilidad individual, la creatividad, la voluntad y la conciencia plena corporal.

7. Disfrutaremos de una vida activa y del placer del movimiento, y de rebote toda nuestra vida se verá beneficiada, así como las personas que convivan con nosotros.

Cómo funciona el Proyecto Removimiento

A partir del jueves 15 de marzo, cada semana se planteará una práctica, un experimento, un trabajo al que dedicaremos todos nuestros esfuerzos.

Como el Proyecto tiene 10 semanas de duración, está compuesto por 10 prácticas:

1. Descalzarse y usar más los pies

2. Redescubrir y estimular las manos

3. Moverse con frecuencia

4. Moverse por piernas

5. Apoyarse sobre las manos

6. Pasar de pie más tiempo

7. Descomprimirse y colgarse de brazos y manos

8. Variedad postural extrema

9. Estirar las piernas, literalmente

10. Lo primero del día, moverse

Mi rol en el proyecto será al mismo tiempo de guía y de experimentador (yo también practicaré), pero no de papaíto,  sherpa o niñera. Para eso puedes contratar a un entrenador personal.

Cada participante tendrá que experimentar y hacer suyos los movimientos propuestos, incluso investigar por su cuenta si lo cree conveniente, y hacerse cargo de sus motivaciones diarias. No solo desarrollaremos conciencia, sino RESPONSABILIDAD.

La idea es que las prácticas de cada semana sean acumulativas, no excluyentes, aunque tampoco de forma cerrada o estricta. El trabajo principal de cada semana se concentrará en la práctica activa de esa semana. A partir de ahí, semana a semana, se tratará de conocer, experimentar y generar un eco de movimiento que sea sostenible para cada uno y perdure en el tiempo.

El desarrollo social del experimento se realizará a través de un único canal centralizado de comunicación: Facebook. Por cuestiones de tiempo, energía y otros, por lo que a mí se refiere éste es un punto innegociable. No atenderé a otros canales, y mucho menos emails. Si alguien tiene conflictos morales con Facebook, cualquiera, como yo mismo he hecho, puede abrir una cuenta personal sin incluir fotos ni ningún tipo de dato personal. Incluso se puede recurrir a un pseudónimo. Comprendo ciertas reticencias, pero considero que el problema no son las redes sociales en sí, sino cómo se usan. En fin, las posibilidades son infinitas. Usaremos Facebook como foro.

Durante la semana, cada cual puede ir compartiendo sus experiencias acerca de la práctica que se esté trabajando, interactuando con el resto de experimentadores, así como exponer dudas o realizar sugerencias, proponer adaptaciones, etc. En algunos momentos, el experimento puede resultar crudo, poco llevadero, y contar con el apoyo de una tribu puede ayudar. Os animo a interactuar con frecuencia. Gracias.

De cara a consultas y dudas concretas acerca de la práctica semanal para las que mi intervención sea necesaria, dedicaré únicamente a responderlas los domingos por la tarde, el único día fijo en que me conectaré a las redes sociales –cuestiones de tiempo, de nuevo. No os impacientéis.

Para ir avanzando, te invito a unirte al grupo del Proyecto Removimiento de Facebook.

Cualquiera puede apuntarse y desapuntarse del Proyecto cuando quiera, hacer o no los ejercicios, participar o no socialmente, tomárselo más o menos en serio, etc. Ya somos mayorcitos o, como diría mi madre, peluditos.

¡Esto está a punto de empezar!

Así que mantente atento, porque:

· Mañana mismo publicaré el primer ejercicio previo al Proyecto en sí: el REGISTRO DE SEDENTARISMO.

· Durante los próximos días seguiré publicando información al respecto, ya de índole más práctica, para irnos preparando.

· El jueves 15 de marzo empezaremos con la primera práctica.

Gracias por tu atención y tu participación.

¡Y por cierto! ¡¡Anima a más gente a apuntarse!! Cuantos más seamos, más fácil lo tendremos y más divertido será movernos.


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

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La conciencia corporal no se desarrolla sentado, meditando

(Esta nota es la continuación de esta otra. Si no la leíste, si no la lees, no vas a entender nada)


“Nunca hay que pactar con el error, aun cuando aparezca sostenido por textos sagrados.” – Gandhi

La conciencia corporal no se desarrolla sentado, meditando.

Es un error de bulto, gordo, probablemente promovido por el vestigio evolutivo más inútil para el hombre moderno: la pereza. Durante milenios nos salvó la vida. Hoy nos la quita.

Antes, cuidado con el posmodernismo binario.

Aquí no hay nadie en contra de la meditación sentada, formal.

Yo mismo la practico desde hace años, no regular o estrictamente (¡sacrilegio!), sino por temporadas y con variaciones en la forma, y siempre más en invierno.

Porque una parte de la conciencia corporal sí se desarrolla sentado, meditando.

Pero no toda, ni mucho menos.

La meditación sentada, en quietud, no-movimiento, es una buena práctica para darse cuenta de lo que uno piensa, de cómo se aferra a lo que uno piensa, y de lo que uno siente, percibe, intuye o genera en el cuerpo (y la mente, como parte del cuerpo) cuando uno piensa.

Pararse, observar, atender y no aferrarse es un arte y, si lo miras como herramienta que puedes hacer servir, y no como dogma al que servir, puede ser algo muy efectivo para restaurar el equilibrio de la prisa, la distracción y el apego.

En definitiva, desarrollas una parte de la conciencia que, aunque en el fondo no la puedes desvincular del cuerpo, se centra más en lo mental.

Y el cuerpo no es solo la mente.

La conciencia corporal se desarrolla en movimiento

Darse cuenta del cuerpo y con el cuerpo va mucho más allá de darse cuenta de la mente y con la mente.

No se puede explicar, no se puede definir, no se puede medir, por mucho verbo que le pongamos: percibir, sentir, intuir, pensar…

Solo puedes darte cuenta si te das cuenta.

La vida no ocurre en quietud. Nunca.

Incluso cuando estás quieto no estás quieto. Tus pulmones, tu sangre, tus neuronas se mueven. Todo se mueve. La quietud es una ilusión.

Y el cuerpo, en primer lugar, no evolucionó para no moverse, como el cerebro no evolucionó para pensar.

Cualquier práctica incoherente con este hecho es una pobre interpretación del cuerpo, de la vida, y un intento de ingeniería inversa que tarde o temprano fracasa –en forma de illuminati que no pueden ni caminar o agacharse, zombis que meditan pero que NO se dan cuenta.

Primero moverse.

La conciencia corporal se desarrolla en movimiento y, por norma, cuanto más diverso y complejo, más conciencia.

De hecho, meditar, darse cuenta, puede realizarse en cualquier momento.

Caminar, correr, arrastrarse, saltar, trepar, rodar, colgarse, gatear, invertirse, jugar, tocarse, equilibrarse, empujar, cargar, lanzar…

…y sentarse, a conciencia y con conciencia, incluido en la práctica de movimiento como una parte del desarrollo de la conciencia corporal, y no como el todo.

«A más movimiento del cuerpo, más quietud de la mente.» – Ido Portal

 


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

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