Un truco a aplicar en tu entrenamiento para ser realmente fuerte (Test incluido)

Da lo mismo lo que tengas entre manos, ya lo catalogues como un “ejercicio de fuerza” o un “ejercicio de movilidad”.

De hecho, cualquier ejercicio de movilidad es un ejercicio de fuerza.


Pista: si no lo has hecho ya, para comprender mejor lo que acabo de decir y lo que viene enseguida lee Cómo ganar flexibilidad sin entrenar la flexibilidad. Mejora tu movilidad.


El matiz que voy a proponerte en tu ejecución cambia completamente las normas del juego y, por lo tanto, el resultado (te hará más fuerte).

Y es que lo más habitual cuando nos ejercitamos es no prestar demasiada atención al tempo de ejecución.

El procedimiento que seguimos en el momento de completar una serie de cualquier ejercicio acostumbra a ser algo así:

  1. ¿Cuántas repeticiones me tocan?
  2. Hago las repeticiones que me tocan, sin más.

Qué es el tempo de ejecución y cómo influye nuestra elección y respeto de un tempo determinado es algo que ya analizamos al hablar de esta cuestión en torno a los ejercicios calisténicos en el training gratuito CALISTENIA BÁSICA (en la lección 12).

Pero bueno, el truco de hoy no necesita ni tan solo ser muy riguroso.

Aunque afecta mínimamente al tiempo total, no vamos a hablar ni del tempo de cada fase en sí.

No tienes ni que preocuparte de qué es eso del tempo.

Aplicar el truco es algo muy intuitivo.


SI NO PARAS, ERES DÉBIL


Vamos a tomar como ejemplo un ejercicio que conocemos todos: las flexiones de brazos en el suelo.

Más allá de si la trayectoria, la posición de los codos o la alineación del cuerpo son eficientes y seguras desde un punto de vista técnico, me gustaría que visualizaras cómo suele ejecutarse una única flexión y la ejecutaras, esto es:

  1. Partir de una posición de plancha.
  2. Flexionar los brazos dirigiendo el pecho hacia el suelo.
  3. Tocar el suelo.
  4. Imprimir fuerza para extender los brazos alejando el cuerpo del suelo.
  5. Alcanzar la posición de partida.

Más o menos es así, ¿verdad? No te quedes ahí mirando. ¡Pruébalo!

¿Ya lo tienes?

Bien, te explicaré lo que pasa cuando la ejecutas de esta forma.

Conforme vas bajando hacia el suelo, la musculatura del pecho y la cara anterior del hombro, protagonista de la acción contraria (levantarte) y que resiste la bajada (si no te caerías), se va estirando como si fuera un muelle o una goma elástica.

Al alcanzar el suelo (3) e imprimir fuerza inmediatamente para volver a subir (4), en realidad te estás aprovechando de la energía elástica que tus músculos han acumulado durante la bajada (2), de nuevo, como si se trataran de gomas.

¿Esto es incorrecto? En absoluto. Es una forma de funcionar, una manera en la que los músculos pueden realizar un esfuerzo y adaptarse a una demanda o llevar a cabo una tarea. Está perfectamente bien.

El problema es que cuando ejecutas los ejercicios de esta forma estás promoviendo una carencia, una debilidad: que tus músculos en realidad no tengan fuerza “cruda” en el punto más exigente del ejercicio, cuando dichos músculos se encuentran más “estirados”.

Lo entenderás mucho mejor modificando la secuencia de la flexión (que en principio acabas de hacer) y experimentándolo.

Prueba esto:

  1. Partir de una posición de plancha.
  2. Flexionar los brazos dirigiendo el pecho hacia el suelo.
  3. Tocar el suelo.
  4. Parar un momento, ni que sea un segundo, con el pecho en contacto con el suelo.
  5. Imprimir fuerza para extender los brazos alejando el cuerpo del suelo.
  6. Alcanzar la posición de partida.

¿Listo?

No es lo mismo, ¿verdad? Te habrán pasado una de estas dos cosas: o bien te ha costado bastante más volver a levantarte, o bien no has podido.

Claro, realizando esa parada, ni que sea durante un instante, la energía elástica que tus músculos habían acumulado se ha disipado y, por tanto, ya no puedes aprovecharte de ella, de ese “efecto muelle”. Por eso te decía que tus músculos tendrían que contraerse “en crudo”, sin haber “cocinado” antes la contracción.


EL PROBLEMA


El problema de ejecutar repeticiones sin parada, insisto, ya sea para un ejercicio “de fuerza” o “de movilidad”, es que pueden hacerte creer que estás fortaleciéndote en todo el recorrido de tus repeticiones, cuando no es cierto.

Aunque estés moviéndote en un recorrido X, te estás fortaleciendo en un rango menor.

Problema (no muy importante) derivado: ¿Qué pasará el día en que tu cuerpo se encuentre en esa posición final e intentes imprimir fuerza? Que no podrás, no te moverás. Vale, no es tan grave.

Problema (más importante) derivado: ¿Qué pasará el día en que tu cuerpo se encuentre en esa posición final e intentes imprimir fuerza? Que puede ser que la exigencia del gesto supere la capacidad del cuerpo para hacerle frente y te hagas daño. Sí, un poco más grave.

Cualquiera de las dos consecuencias no es de extrañar.

Has entrenado específicamente para ser débil en ese punto.


EL TRUCO PARA SER REALMENTE FUERTE


Captura de pantalla 2020-02-27 a las 14.42.15Te propongo otro experimento, un reto.

Sigues estos pasos con precisión (al tanto a los detalles):

  1. Ponte de pie.
  2. Coge la punta de uno de tus pies con las dos manos y flexiona la rodilla hasta que el talón del pie contacte con tu trasero. Te quedarás en equilibrio sobre una pierna.
  3. Sin perder el contacto culo-talón en ningún momento, flexiona la pierna apoyada hasta tocar el suelo con la rodilla de la pierna que está elevada, justo a la altura del talón de la pierna de apoyo (no pasa nada si ese talón se levanta un poco del suelo; puede que tu tobillo o tus proporciones no te permitan realizar este gesto con el pie totalmente plano en el suelo).
  4. Haz una parada, lo justo y necesario para que la energía elástica se disipe.
  5. Sin perder ninguna de las restricciones que hemos marcado, vuelve a levantarte.

Debería ser algo así:

Que hayas podido completar o no el «reto» es lo de menos. Lo que pretendía es que experimentases el gran cambio que supone, el desafío para el cuerpo que implica realizar esa parada (y, de paso, que comprobases que probablemente, y digo solo probablemente, tu forma de entrenar las piernas no te está haciendo tan fuerte como tú crees).

En cualquier caso, el truco a aplicar en tu entrenamiento para ser realmente fuerte, sin puntos débiles, es bastante obvio, ¿no?

Añade una parada en el momento de transición de la fase excéntrica a la fase concéntrica (vuelvo a recomendarte el training gratuito CALISTENIA BÁSICA si no comprendes esta terminología; lección 6).

En flexiones, pesos muertos, press de banca, dominadas, fondos, sentadillas, toes to bar, en tus ejercicios de movilidad (no pongo nombres porque no son tan conocidos).

En cualquier ejercicio.

En todos los ejercicios.

¿Siempre?

No. De vez en cuando. A veces. Cuando detectes puntos débiles. Cíclicamente.

Como te decía, todo es una cuestión de especificidad. Y entrenar y preparar a tu cuerpo para que realice ciertos gestos y tareas aprovechando la energía elástica que pueden acumular tus músculos está bien, es útil y es una posibilidad más.

Pero si siempre entrenas sin paradas en realidad estás promoviendo lo que acabamos de ver y, en términos de movimiento amplio y diverso, y de posibilidades y capacidad de adaptación, no es la mejor idea.

Si quieres ser realmente fuerte, haz la parada.

Hacerla te garantiza poder moverte con o sin el aprovechamiento de tu elasticidad (no flexibilidad; es otra cosa).

Lo contrario (no realizar la parada) provoca que la mesa de tu fuerza cojee…


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

Accede a los programas gratuitos de bienvenida y empieza a entrenar tu movilidad, tu fuerza y tu habilidad con cabeza. ¡Muévete!

 

Escápulas para dummies. 4 movimientos básicos y una rutina para la sobrecarga de espalda, cervicales y hombros

Dos hipótesis.

Si alguien me preguntase cuáles creo que son las partes del cuerpo en las que la mayoría de las personas tiene más carencias de conciencia corporal y control motor, respondería: la cintura escapular, el centro corporal y la cintura pélvica.

Y si después de esa respuesta alguien me preguntase en cuál de ellas tres creo que la mayoría de las personas tiene más carencias de conciencia corporal y control motor, respondería: la cintura escapular.

No, el core no. Las escápulas y su periferia. ¿Cómo te has quedado?


ESCÁPULAS SEDENTARIAS


Hoy en día, tener carencias de conciencia corporal (darte cuenta de) y control motor (saber mover a tu antojo) alrededor de tus escápulas es bastante normal —aunque no debería.

Al fin y al cabo, lo más probable es que hayas estado entrenando específicamente para conseguirlo, de forma inconsciente, claro, a base de insistir en:

  • Limitar los patrones de movimiento de tus brazos a gestos muy pobres, tanto a nivel de diversidad como de amplitud, ya sea en tu vida cotidiana como en la actividad física que practiques (si es que haces algo).
  • Pasar mucho tiempo con la zona inactiva, sobre todo si tu trabajo y responsabilidades diarias tienen que ver con el uso de pantallas (cabeza y cuello adelantados, hombros caídos hacia delante, espalda media con tendencia a cheparse, etc.).

En definitiva, tus escápulas pagan las consecuencias de lo que llamo la «tríada maldita del sedentarismo», es decir, la combinación de falta de diversidad, amplitud y frecuencia de movimiento.


EL PRIMER PASO PARA SOLUCIONARLO


Es obvio que la solución global del problema consistiría en atacar esos tres frentes, aunque no tendría ningún sentido hacerlo si no te has asegurado de que comprendes, percibes y controlas los movimientos más básicos de tus escápulas y cómo afectan al resto de sus «vecinos» (columna, brazos y cuello, principalmente).

Por eso, incluso antes de lanzarte a cosas más complicadas (como la rutina de movilización escapular del training gratuito CALISTENIA BÁSICA), es posible que necesites revisar y asentar lo que es todavía más básico, la base de lo básico, el movimiento escapular sin ningún tipo de carga o resistencia al que hacer frente.

No hay nada más básico que lo que veremos hoy y, al mismo tiempo, es muy probable que represente un desafío para ti.


LOS 4 MOVIMIENTOS ESCAPULARES BÁSICOS


Cómo se mueven tus escápulas, debido a su posición en el cuerpo y a la libertad de movimiento que tienen, más cuando en realidad no se pueden separar de cómo se mueve otra articulación con muchísima libertad, el hombro, es tremendamente complejo.

Sin embargo, y aunque existen otros, todo parte de ser consciente y controlar cuatro movimientos básicos.


Hablando de básicos, completando el curso gratuito JOINTS te convertirás en el dueño y señor de los movimientos fundamentales de todas las articulaciones de tu cuerpo, los cimientos de la movilidad articular.


Puede que ya los conozcas. Si es así, puedes bajar directamente a la rutina de movilización.

Si no, te recomiendo que no solo leas, sino que practiques.

Te recuerdo que el conocimiento sin experiencia y la información sin transpiración no sirven para nada.

Sobre todo, cuando practiques, intenta ser consciente y realizar únicamente el gesto que te indico. Es probable que cuando les pidas alguno de ellos, además, añadas otros, tanto a nivel de las propias escápulas como de sus vecinos:

  • Los hombros, que querrán rotar interna y externamente.
  • La columna, que querrá flexionarse y extenderse.
  • La cabeza, que querrá moverse adelante y atrás.

Presta atención y trata de ceñirte a tu intención.

Los cuatro movimientos escapulares básicos son:

1. La elevación: encoger los hombros hacia arriba, como si quisieras alcanzar las orejas.

Elevación escapular

2. La depresión: llevar los hombros hacia abajo, como si estuvieras sujetando dos maletas muy pesadas.

Depresión escapular

3. La retracción: juntar las escápulas por detrás, como si pretendieras pellizcar la columna con ellas.

Retracción escapular

4. La protracción: separar las escápulas entre sí, intentando generar el máximo de espacio posible entre ellas y la columna.

Protracción escapular


RUTINA DE MOVILIZACIÓN


Cuando domines los cuatro movimientos por separado, puedes empezar a combinarlos y jugar con ellos.

Esta rutina de movilización (no la confundas con una rutina de movilidad), sencilla pero con un plus de dificultad coordinativa en la última progresión, es altamente efectiva y te servirá para:

  • Potenciar lo que acabas de practicar, y ganar más conciencia corporal y control motor.
  • Movilizar tus escápulas cuando quieras, utilizándola como píldora de movimiento.
  • Usarla como antídoto o auto-masaje para momentos o episodios en que sientas tu espalda y cervicales sobrecargadas o excesivamente rígidas. En este caso, al completar la rutina, primero seguramente sentirás cansancio y congestión local, y pasados unos minutos alivio, ablandamiento, soltura.

Además, ahora sí, puedes mover con libertad los hombros y la columna, para que acompañen de manera natural los diferentes movimientos que realices con las escápulas. No te obsesiones con disociarlas. El movimiento corporal no tiene nada que ver con «ejercitarse analíticamente».

La rutina consiste en:

  1. Elevación – depresión: 10 repeticiones con pausas en los extremos.
  2. Retracción – protracción: 10 repeticiones con pausas en los extremos.
  3. Círculos: 10 repeticiones en ambos sentidos.
  4. Nadadores: 10 repeticiones en ambos sentidos.
  5. Contracírculos: 10 repeticiones en ambos sentidos.

*Trata de moverte siempre en el máximo rango posible.

**En los contracírculos, una escápula dibuja círculos en sentido contrario a la otra escápula, y viceversa.

A menudo en las cosas más «tontas» se esconden los mayores beneficios.

Simplifica.

Y disfruta de las consecuencias:

 


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

Accede a los programas gratuitos de bienvenida y empieza a entrenar tu movilidad, tu fuerza y tu habilidad con cabeza. ¡Muévete!

Quedar para tomar algo vs. quedar para movernos algo (Presentación de mi libro Camina, salta, baila)

Nos encanta quedar con los nuestros.

Somos seres sociales.

Necesitamos vernos, mantener el contacto, saber de nuestra tribu o comunidad.

Compartir nuestras vidas está en el ADN humano, como movernos, y lo necesitamos todavía más cuando nos sentimos preocupados, angustiados, solos, aunque también para celebrar.

Quedar con los demás, generalmente, está bien. Sin duda.

Culturalmente solemos quedar para tomar algo. Un café, un té o una cerveza. Algo.

O algo más, y más, y más…

Porque (sentarnos a) tomar algo, visto lo visto, parece que lo hacemos demasiado. Tanto lo de sentarnos como lo de tomar.

En cambio, movernos parece que nos movemos poco.

¿Por qué quedamos para tomar más de lo que no necesitamos más?

Podríamos cambiar la cultura. La nuestra. La propia.

Podríamos quedar, algo menos para tomar algo, y algo más para movernos algo.

O más.

La compañía puede ser la misma –o no; cambiar la cultura personal puede significar cambiar la cultura relacional. ¿Cambiar de amigos? Es una opción, desde luego.

El esfuerzo es el mismo –o no; moverse cuesta más, evidentemente, y eso de esforzarse no va con nuestra cultura. ¿Otro cambio cultural?

El tiempo es el mismo –o no; definitivamente, hay maneras y maneras de pasar el tiempo, perder el tiempo o invertir el tiempo.

Quedar para tomar algo o para moverse puede ser lo mismo.

Y provocar consecuencias personales, sociales, culturales absolutamente distintas.

¡Ah! Si estás pensando en quedar siempre para moverte algo y no quedar nunca para tomar algo… Venga, hombre, que eres un Homo sapiens sapiens, no un Homo binarius.

Supongo que no has leído todo este blog, de pe a pa, ni mi libro, Camina, salta, baila: Muévete más y vive mejor.

O me he explicado fatal, que también puede ser.

No pasa nada. En cualquier caso, lo podemos solucionar muy pronto…


¡PRESENTACIÓN DE CAMINA, SALTA, BAILA!


Camina, salta, bailaEl próximo viernes 28 de febrero es la presentación de mi libro Camina, salta, baila: Muévete más y vive mejor.

Será a las 19:00 de la tarde.

En la sala de actos de la librería Casa del Llibre (Rambla de Catalunya, 37, Barcelona). Por cierto, un espacio espectacular.

Para acompañarnos en la presentación, contaremos con la presencia de dos invitados excepcionales, Víctor Reyes de Fitness Real, y María Alasia, editora de Plataforma Editorial.

Y lo mejor de todo… no será una presentación típica, tópica, habitual.

¡Quiero quedar contigo!

Pero no para tomar algo (más), claro.

Tampoco para sentarnos (más) y darte la chapa con mi libro.

¿Adivinas para qué quiero que quedemos?

(Pista: no hace falta que sea en chándal, pero ven con ropa cómoda)

¡¡Nos (mo)vemos en la presentación!!

Rober Sánchez

Qué es una píldora de movimiento y cuánto tiempo necesitas para sentirte y funcionar bien (Rutina de ejemplo)

El problema más gordo al que nos enfrentamos en la lucha frente al sedentarismo no es, ni mucho menos, una cuestión de ejercicio físico.

En términos de actividad física total, de estilo de vida, lo más preocupante y lo que más daño no está haciendo es pasar largos episodios de tiempo sin movernos, generalmente sentados, aunque también es algo a tener en cuenta cuando por ejemplo tu trabajo implica estar mucho tiempo seguido de pie sin moverte del sitio.

En este sentido, como llevo años promoviendo, el mejor hábito a incluir en tu día a día sin ningún tipo de duda es interrumpir tus episodios de sedentarismo a conciencia y moverte con frecuencia, algo que a efectos prácticos es tan simple (que no fácil) como:

  1. Si llevas mucho tiempo sentado, levantarte y moverte.
  2. Si llevas mucho tiempo de pie, agacharte y moverte.

Como eso de «mucho tiempo» es relativo y a veces se nos va la cabeza con lo que estamos haciendo, mi recomendación es que utilices alarmas para recordarte que eres un cuerpo y que puedes moverte, por si se te había olvidado.

¿Cada cuánto tiempo sería idóneo hacerlo? Lo de los números no es lo más importante, pero por tener una referencia yo te aconsejaría no pasar más de una hora o una hora y media consecutiva sin moverte en absoluto. Evidentemente, si puedes moverte con más frecuencia, por ejemplo cada media hora, mejor que mejor.


QUÉ ES UNA PÍLDORA DE MOVIMIENTO


Si además quieres llevar tu movimiento integrado en lo cotidiano al top level, puedes incluir e integrar lo que llamo píldoras de movimiento en tu día a día.

Igual que cuando una persona diabética se pincha su dosis de insulina, porque no la produce y la necesita para metabolizar el azúcar, si en un momento dado lo que te falta es movimiento (no ejercicio), ¿qué es lo mejor que puedes hacer? Darle a tu cuerpo la dosis de movimiento que necesita para que siga funcionando bien, tomarte tu pastillita de movimiento.

Una píldora de movimiento es una especie de pequeña y breve rutina de ejercicios que puedas practicar en cualquier momento y lugar y que no requiera de mucho tiempo para completarla, precisamente para “tomártela” –completarla– aprovechando esos parones que realices expresamente, huecos vacíos en tu agenda, momentos muertos en casa, etc. Es una práctica de movimiento intencionado integrada en lo cotidiano.


Portada libro grandeEn mi libro Camina, salta, baila: Muévete más y vive mejor, entre otras cosas, te explico qué son y cómo implementar en tu vida estos dos términos, el movimiento integrado y el movimiento intencionado.


Como te expliqué en Las rutinas más impactantes para la salud y el bienestar, gracias a que los últimos años he conocido y convivido con gente que sabe mucho más que yo de movimiento –que, por cierto, la mayoría no son ni licenciados ni doctores ni certificados en tal o cual historia, sino bailarines, acróbatas, gimnastas, artistas de circo, traceurs, artistas marciales–, me he dado cuenta de una cosa: todos ellos tienen y practican pequeños y breves rituales de movimiento a todas horas, a veces previsibles y otras veces un tanto aleatorios, a los que recurren intuitivamente cada poco tiempo, como quien no quiere la cosa, y que en realidad son los cimientos que hacen más consistente el hecho de que sean las personas que más saben realmente de movimiento y, por tanto, mejor se mueven. Están conectados con sus cuerpos permanentemente. ¡Copiemos sus hábitos!

Practicando esos rituales o mini-rutinas, cortas pero frecuentes, fusionas movimiento integrado con movimiento intencionado, interrumpiendo a menudo la tendencia a la estática de tu estilo de vida, manteniendo el cuerpo despierto, capaz, preparado, vivo.

¿Y en qué pueden consistir esas mini-rutinas, las píldoras de movimiento? En lo que tú quieras. Puedes utilizar como referencia cualquier rutina de movilización que encuentres en Youtube, del tipo “3 estiramientos para el cuello para hacer en la oficina”. O una breve secuencia que hayas aprendido en tu clase de yoga. O cinco minutos de malabares. O un circuito cortito de tres series de diez flexiones y diez sentadillas. O ponerte tu canción preferida y bailotear a tu aire. Cualquier cosa que signifique moverse.

Porque, como todo movimiento integrado, aunque haya utilizado por ahí las palabras rutina, ejercicio o circuito, el único propósito de las píldoras de movimiento es que te muevas por moverte, sin planes, sin objetivos numéricos, sin expectativas, sin resultados, con tal de acumular más movimiento desde que te levantas hasta que te acuestas.


CUÁNTO DURA UNA RUTINA DE MOVILIZACIÓN


Entre las ideas que pueden representar una píldora de movimiento, las rutinas de movilización son mis favoritas, de ahí que las practique, las enseñe y las recomiende con tanta insistencia (mis alumnos de MOVILIDAD NATURAL lo saben bien), sobre todo porque te permiten precisar tus elecciones según tus sensaciones y las necesidades de movimiento que tenga tu cuerpo en un momento dado.

Una de las cuestiones que más preocupan a la mayoría de personas cuando escuchan estas ideas es, lógicamente, el tiempo que les vayan a llevar.

Porque, dejando a un lado lo apretadas que suelen estar nuestras agendas, todavía corre el rumor por ahí que dice que moverse cinco minutitos no vale la pena, que ejercitarse tiene que ser algo que dure como mínimo treinta minutos o más.

Claro, fíjate tú, que aquí ahora no estamos hablando de hacer ejercicio, sino de movernos.

Es más, de hacerlo con frecuencia, por ejemplo cinco minutos cada hora.

Si te habitúas a interrumpir tu sedentarismo cinco minutos por cada hora de tu trabajo a jornada completa, te salen ya cuarenta minutos de movimiento. Incluso si lo dejas en cada dos horas, acumularías veinte. ¿Seguro que no vale para nada?

En cualquier caso, para responder definitivamente a la cuestión de cuánto dura una rutina de movilización entendida como píldora de movimiento, es decir, cuánto tiempo necesitas para sentirte y funcionar bien, por aquello de que muchos llegan a creer que una de estas rutinas les va a llevar veinte minutos y, en consecuencia, ya ni se ponen a hacerla, te dejo un ejemplo en tiempo real.

(Consejo de pro: no pienses tanto en los tiempos, ni en los números, ni en las repeticiones. Tu cuerpo no sabe lo que son todas esas cosas. Solo entiende y siente que llevas mucho tiempo quieto y que necesita moverse (moverte) un poco. Lo sé, no es nada riguroso, pero es lo que es).

(Advertencia de pro: lo que verás ahora refleja la más fiel y pura realidad. Es en tiempo real. En edición real. En meteorología real y en sonido real también. ¡¡Sube el volumen del vídeo!! En fin, que todo es real. ¡Ah! Y si lo flipas con mis vídeos y mi movement, que sepas que tengo y mantengo todas esas habilidades y capacidades justo por lo que estás a punto de ver, especialmente. Te hago esta advertencia para que no te sorprendas de lo que vas a ver a continuación. Incluir una rutina de este tipo varias veces al día en cualquier momento del día es absolutamente épico)


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

Accede a los programas gratuitos de bienvenida y empieza a entrenar tu movilidad, tu fuerza y tu habilidad con cabeza. ¡Muévete!

Las rutinas de movimiento más impactantes para la salud y el bienestar

Advertencia: esta es una afirmación absolutista en plan gurú de las que no me gustan, pero a día de hoy es de las muy poquitas cosas de las que estoy completamente seguro en esto de moverse.

HIIT’s, WOD’s, CROSS’s, WARRIOR’s, FLOW’s, STRONG’s, RADIKCAL’s, EPIC’s, IRON’s, PIM’s, PAM’s, PUM’s…

Pues no, ninguna de esas opciones y otras que seguro que olvido son las rutinas más impactantes para la salud y el bienestar, especialmente porque:

1. No implican mucha educación física real, útil que digamos. Ni experimentación, ni aprendizaje, ni desarrollo. Nada. Solo ser obediente, seguir lo estipulado, moverse según el dictamen de algún visionario que en realidad ni entrena ni se mueve como se lo está planteando a los demás en sus clases o programas (porque no lo soportaría), y dejarse llevar por las artes oscuras de los publicistas y/o yutuvers, que manipulan nuestros miedos sociales más profundos estimulando el efecto «quién la tiene más grande del rebaño» y la secreción de adrenalina y testosterona –¡Auh! ¡Auh! ¡Auh!.

2. No son sostenibles a largo plazo, hasta el final de los días, no en nivel, evidentemente, sino en concepto.

¡Ojo! Los Homo binarius lo interpretarán como una cruz a los ejemplos de más arriba, y no va por ahí la cosa.

No es una cuestión de sí o no, y seguramente todas esas propuestas tienen su qué como movimiento intencionado, entrenamiento o como se le quiera llamar.

Es un tema de prioridad y alto impacto vital, no arrebatos esporádicos a los 25 en plan «soy el mejor, me voy a comer el mundo» o a los 40 con ese «joder, joder, joder, chatín que se me escurre el tiempo».


LAS RUTINAS MÁS IMPACTANTES PARA LA SALUD Y EL BIENESTAR


Siguiendo el hilo de estas dos entradas:

· Movimiento integrado y movimiento intencionado

· Movilización vs. Movilidad

, ahora que todos comprendemos un poquito mejor estas clasificaciones por muy difusas que parezcan sean, termino en plan trilogía con este mensaje tan… ¿impactante?

Ya lo dejé entrever hace un tiempo, y más cada vez que insisto en la necesidad que tenemos las personas normales (no profesionales) de cultivar la suficiencia, porque solemos exigirnos demasiado y de tanto exigirnos terminamos por no hacer nada, y el cuidado que debemos tener con lo épico.

El lugar por donde creo que cualquiera debería empezar a explorar el movimiento no es directamente por la palabra movimiento, sino por otras tres:

· Conciencia

· Coherencia

· Sensatez

Y si esos van a ser los pilares de la práctica de movimiento, mi propuesta como rutinas más impactantes no pueden ser ninguno de los ejemplos anteriores.

Nuestras grandes carencias de movimiento son básicamente dos:

1. Nos movemos muy poco en cuanto a frecuencia, algo que afecta directamente a nuestro movimiento integrado, lo a menudo que nos movemos (no el ejercicio que hacemos) desde que nos levantamos hasta que nos acostamos.

2. Nos movemos muy poco en cuanto a posibilidades, complejidad, diversidad, algo que puede verse en todo nuestro movimiento, el cotidiano y el intencionado, nuestros entrenamientos y deportes, encorsetados en patrones y normas sistemáticas.

Además, gracias a que los últimos años he ido conociendo y conviviendo con gente que sabe mucho más que yo de movimiento, y que la mayoría no son ni licenciados ni doctores ni certificados en tal o cual, por supuesto, me he dado cuenta de una cosa: todos ellos tienen y practican pequeños y breves rituales de movimiento a todas horas, a veces previsibles pero otras veces un tanto aleatorios, a los que recurren intuitivamente cada poco tiempo, algo que cubre esas dos carencias automáticamente, y que en realidad son los cimientos que hacen más consistentes el hecho de que sean las personas que más saben realmente de movimiento y, por tanto, mejor se mueven.

Así, practicando esos rituales o mini-rutinas, cortas pero frecuentes, fusionas movimiento integrado con movimiento intencionado, interrumpiendo cada poco tiempo la estática de nuestro estilo de vida, manteniendo al cuerpo despierto, capaz, preparado, vivo.

Las rutinas de movimiento más impactantes para la salud y el bienestar son RUTINAS DE MOVILIZACIÓN que duran poco tiempo y que se pueden practicar a menudo y en cualquier lugar.

Y punto.


Si quieres saber un poco más sobre para qué sirven realmente las rutinas de movilización (y para qué no), lee este artículo.


Creo que a día de hoy es la única conclusión en plan gurú a la que he llegado, por eso es la única que me atrevo a afirmar en plan gurú.

Es el primer paso para moverse bien PARA TODO EL MUNDO de forma absoluta, hasta para el que se cree que «sabe» mucho.

Si no te lo dijera, si omitiera y diera por supuesta su práctica, me estaría engañando.

Y, peor todavía, te estaría engañando a ti.

Si quieres ser una de esas personas que saben moverse bien y pueden moverse bien durante mucho tiempo, y al mismo tiempo pretendes sobrevivir a la epidemia del sedentarismo, solo tienes dos opciones:

1. Salir del sistema. Volver a las cavernas. Adoptar un modo de vida que implique moverte para sobrevivir. No necesitarás tu voluntad. El movimiento vendrá impuesto. Personalmente no lo veo factible. Tampoco atractivo. Me gusta vivir en el siglo XXI. Pero es una opción.

2. Hacer el trabajo. Ser consciente. Y responsable. Crear el hábito. Integrar rutinas de movilización en tu día a día. Movilizarte deliberadamente. A menudo. Personalmente lo practico desde hace años. Me encuentro mejor y me muevo mejor a punto de cumplir los 40 que cuando tenía 25.

Tú eliges.


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

Accede a los programas gratuitos de bienvenida y empieza a entrenar tu movilidad, tu fuerza y tu habilidad con cabeza. ¡Muévete!