Test 10. Extenderte

Esta entrada del blog forma parte de una serie de tests que desarrollamos junto con los lectores hace un tiempo.

¿El resultado final? Un gran TEST de movimiento exclusivo para nuestr@s alumn@s del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online.

Puedes acceder GRATIS haciendo clic en la foto:

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El cuerpo siempre funciona según dualidades, balances, compensaciones.

Ya lo hemos visto en torno a las fuerzas de empuje y tracción, por ejemplo.

Al haber valorado tu capacidad de compresión, no podíamos olvidarnos de su pareja, la capacidad de extenderte.

Este test tiene su qué, ya que es muy específico, así que tómatelo con calma. Sigue estos pasos:

1. Colócate de pie, apoyando la espalda en una pared, con los pies ligeramente separados de esta.

2. Corrige la curvatura de tu columna a nivel lumbar, de manera que esté totalmente en contacto con la pared. Si es necesario, sepárate un poco más de la pared y/o flexiona las rodillas un poquito. Vas a tener que apretar fuerte el abdomen y el culete.

3. Sin perder el contacto con la pared desde la cabeza hasta el trasero, extiende los brazos por encima de la cabeza, manteniendo las manos separadas el ancho de tu espalda (técnicamente esto es una flexión de hombros, pero no te confundas y piensa en alargarte).

El objetivo es llegar a tocar la pared con las manos sin hacer trampas, es decir, sin arquear la espalda y sin separar las manos más allá de la anchura de tus hombros.

 

Nuestra falta de movilidad, tanto por abajo –a la hora de agacharnos– como por arriba –al llevar los brazos por encima de la cabeza– no es más que el fruto de la incoherencia evolutiva y la falta de exposición para esos patrones en nuestro estilo de vida.

Y es una lástima porque, de nuevo, no es que estemos planteando demostraciones de contorsionismo. Aquí solo intentabas alargar los brazos sin la ayuda de tu espalda, bloqueándola contra la pared.

En cuanto a llevar los brazos por encima de la cabeza, está claro que moverlos muy poco en esas alturas tiene sus consecuencias. Lo veíamos en los tests de suspensión y tracción, y ahora vuelve a evidenciarse, cuando es tu propia fuerza (movilidad) la que tiene que llevarlos hasta ahí arriba, y no la gravedad, como cuando estás colgado.

¿Has podido?

¿Te ha costado mucho?

¿Se te separaban las lumbares de la pared?

Dependiendo de tus dificultades, puede que «falles» en la activación del centro del cuerpo o te falte movilidad en tus hombros, algo que tu cuerpo trata de compensar arqueando la espalda.

Este hecho también puede enseñarte cómo el cuerpo siempre intenta compensar sus debilidades y carencias, algo que no tiene nada de malo.

El problema es que cuando esa compensación se repite a menudo, hay partes del cuerpo que quizá trabajan demasiado, y otras demasiado poco. El resultado es que ambas terminan «fastidiadas», una por fatiga o sobrecarga, y la otra por inactividad o «sedentarismo local».

 


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

Accede a los programas gratuitos de bienvenida y empieza a entrenar tu movilidad, tu fuerza y tu habilidad con cabeza. ¡Muévete!

Movimiento 8: Variedad postural extrema

Te voy a contar un secreto. Un secreto que no es ningún secreto.

No es un secreto porque es una perogrullada como una casa y porque seguro que se lo has escuchado a un montón de gurús, no solo respecto al movimiento.

Y es un secreto porque por muy obvio que resulta parece ser que casi nadie lo pone en práctica, visto lo visto, por lo que las consecuencias beneficiosas de un hecho como el que estoy a punto de describir solo las conocen realmente unos pocos.

Hoy te lanzo el anzuelo para que te unas a este selecto grupo practicante del siguiente secreto a voces: cuanto más haces algo, más haces algo.

Que traducido al movimiento sería algo así, en mayúsculas:

CUANTO MÁS TE MUEVES, MÁS TE MUEVES

Si alguien no termina de entenderlo, una de mis referencias en esto del movimiento, Ido Portal, lo explica con algunas palabras más, no muchas más, porque no hacen falta más:

El cuerpo mejorará en lo que hagas… o en lo que no hagas.
Si no te mueves, el cuerpo mejorará en no moverse, bloqueando todos sus tejidos.
Si te mueves, el cuerpo te permitirá más movimiento.

O sea.

Si corres y saltas y te tumbas, bocarriba y bocabajo y de lado, y te cuelgas y te arrastras y gateas y te agachas, y levantas peso con un brazo y con los dos, y nadas y juegas, y te estiras y haces volteretas…

…tu cuerpo se hace mejor en todas esas cosas, algo así como moverse.

Si te sientas en el sofá, y te sientas en la silla, y te sientas en el coche, y te sientas en el metro, y te sientas en el sofá, y te sientas en la silla, y te sientas en el coche, y te sientas en el metro, y te sientas en el sofá, y te sientas en la silla, y te sientas en el coche, y te sientas en el metro, y te sientas en el sofá, y te sientas en la silla, y te sientas en el coche, y te sientas en el metro…

…tu cuerpo se hace mejor en todas esas cosas, algo así como no moverse.

Sencillo, ¿verdad?

Por eso, otra vez:

CUANTO MÁS TE MUEVES, MÁS TE MUEVES

La confusión del «más»

Cuidado. Con eso de “cuanto más te mueves, más te mueves”, uno puede confundirse.

De hecho, cualquier especialista de movimiento se mueve más y más y más que nadie… El corredor corre más y más. El levantador levanta más y más. El ciclista pedalea más y más. El yogui estira más y más.

Es una lástima que lo hagan en un solo sentido, porque al especializarse en moverse en esa dirección también se especilizan en no moverse en otro millón de direcciones, lo que resulta en otro encorsetamiento poco móvil, en términos generalistas.

La cultura del movimiento que descubrí hace relativamente poco y que intento divulgar a través de este proyecto poco tiene que ver con un más de cantidad, sino que te invita a practicar un movimiento más de calidad y diversidad, desde mi punto de vista mucho más saludable, sostenible y estimulante.

Y como llevamos semanas viendo, no hace falta ni hacer deporte, ni buscar resultados, ni nada parecido. Sólo moverse.

Variedad postural extrema

Por eso esta octava práctica va a ser tan sencilla y tan difícil.

Porque sí, ya llevamos mucho tiempo removiéndonos, y esto tiene que complicarse sí o sí.

Durante dos semanas, olvidándonos absolutamente de todo lo demás, vamos a centrar nuestra atención en variar nuestra postura de forma extrema, no por practicar contorsionismos ni movimientos espectaculares como los que solemos ver en Instagram y otros circos, incluida mi página, sino por cambiar de postura continuamente, estemos de pie o sentados, con muchísima frecuencia.

Ya ves, lo que decía, sencillo y difícil. ¿Seremos capaces de estar todo el día pendientes de la posición de nuestro cuerpo? Todo un reto…

Algunas ideas para cuando estamos de pie:

· Juntar las piernas.

· Separar las piernas.

· Doblar las piernas.

· Mantener el equilibrio sobre una pierna.

· Apoyar una pierna encima de una silla.

· Apoyar una pierna encima de una mesa.

Algunas ideas para cuando estamos sentados:

· Cruzar una pierna.

· Cruzar las dos piernas.

· Sentarnos sobre una pierna.

· Sentarnos sobre las dos piernas.

· Estirar una pierna.

· Estirar las dos piernas.

· Sentarnos en el suelo  y practicar con las posiciones anteriores y todas las que se nos ocurran.

Un par de ideas metodológicas más:

· Imagina, juega, ¡experimenta! Prueba todas las combinaciones posibles, cambia los muebles de sitio, crea espacios de movimiento en casa y en el trabajo.

· No temas por tu salud o la supuesta corrección de tus posturas. Primero, tienes un cuerpo que te indicará cuando eres capaz de hacer algo y cuando no. Ya debes ser uno experto en escucharlo. El miedo que tienes está promovido por la expertología que ha expropiado tu autonomía («antes de hacerloquesea, consulte con su médico/farmacéutico/terapeuta/santero»). Y segundo, recuerda que cuanto menos te mueves menos te moverás, y en esto cuenta cualquier postura sostenida en el tiempo, por muy correcta que sea. En realidad, podríamos matizar que hay posturas más seguras y eficientes, pero ¿correctas? Nada de eso…

La muestra definitiva que te puede servir de magnífica inspiración es este vídeo de dos minutitos de otra de mis referencias, Katy Bowman, que reproduce a cámara súper rápida una hora de trabajo practicando la variedad postural extrema.

¡No te lo perdas!

¡¡Y cópiale!!

 


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

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Test 9. Equilibrarte 1.0

Esta entrada del blog forma parte de una serie de tests que desarrollamos junto con los lectores hace un tiempo.

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El equilibrio es otro de los grandes olvidados de la incultura del movimiento.

Pregunto.

Cuando seas mayor, ¿qué crees que valorarás más? ¿Tener un bíceps enorme, poder correr 10km o mantener la capacidad de equilibrarte si te tropiezas cuando te tropieces?

Para comprobar qué tal andas de equilibrio, realizarás un test muy sencillo, siguiendo las tres progresiones que te detallo enseguida.

No hay normas ni trampas, más allá de que para cada progresión te esfuerces al máximo por mantener el equilibrio durante 15 segundos.

Si en alguna progresión no alcanzas los 15 segundos, no es necesario que avances, aunque siempre es divertido experimentar.

Intenta estar lo más atento posible, consciente de todo lo que ocurre, y no olvides respirar con normalidad. Si estás muy tenso, mantener el equilibrio será más difícil.

Las progresiones son:

1. Equilibrarte sobre una pierna con el pie plano y los ojos abiertos.

2. Equilibrarte sobre una pierna con el pie plano y los ojos cerrados.

3. Equilibrarte sobre una pierna con el pie en punta, levantando el talón, y los ojos abiertos.

Valorar el equilibrio implica varias sub-valoraciones.

Una es directa: el propio equilibrio en sí, que el cuerpo gestiona en el oído interno.

También hay indirectas.

Una de ellas es la eficacia de tu cuerpo a la hora de ir haciendo correcciones sobre la marcha, especialmente en el tobillo y la cadera. Dificultades a la hora de realizar este test, sobre todo en las dos primeras progresiones, pueden significar algunas carencias en la activación de los músculos estabilizadores que envuelven la cadera, los cuales nos interesa mantener en forma durante toda la vida.

Otra de ellas, vinculada a la anterior, es la capacidad de respuesta y reacción del cuerpo dependiendo de sus propias sensaciones en cuanto a su disposición en el espacio. De hecho, incluso cuando estamos de pie sobre las dos piernas no estamos completamente quietos, sino en continuo movimiento, mientras el cuerpo se las apaña para re-equilibrarse constantemente –algo que pasa totalmente desapercibido para nosotros.

Entrenar el equilibrio puede hacerse directamente –con estos ejercicios y otros más complejos, sobre listones o raíles–, y también indirectamente –con juegos diversos, actividades como el baile o deportes que impliquen el equilibrio de manera notable, como el patinaje o el surf.

Las posibilidades son infinitas.


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

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Movimiento 7: Descomprimir y colgarse de brazos y manos

Uno de los objetivos que intenta cubrir este proyecto es comprender nuestra naturaleza evolutiva del movimiento y alimentar todos los días nuestro cuerpo moviéndonos, aportándole los “movinutrientes” que necesita para mantenerse sano.

No debemos olvidar que el movimiento es un estímulo que afecta no solo a nuestro aparato locomotor, también al resto de sistemas –neurológico, inmunitario, endocrino, digestivo, cardiorespiratorio–, tanto o más que la mismísima dieta. Es un grandísimo error reducir los efectos y beneficios del movimiento a cuanto pesamos o a cuantos kilómetros corremos.

Como ya sabes, una constante en el removimiento es la diversidad de patrones dado que, si nos olvidamos de alguno de los nutrientes del movimiento –fuerza, resistencia, movilidad, coordinación, equilibrio, etc.–, el cuerpo padecerá ciertas carencias “movinutricionales” y tarde o temprano lo acabará pagando en forma de malnutrición –habitual entre personas que se mueven de forma especializada– o desnutrición –la del sedentario puro.

A nivel de micromovimientos, uno de los aspectos más interesantes a tener en cuenta en la fisiología del movimiento es la compresión y descompresión que sucede en lo más profundo de nuestras articulaciones, una especie de bombeo que ocurre en función de la aproximación o separación que sufren las superficies articulares de nuestros huesos durante el movimiento. Por ejemplo, algo que nos servirá para esta práctica, la muñeca tiende a comprimirse cuando empujamos un objeto, mientras que se predispone a la descompresión cuando tiramos de algo.

Lamentablemente, en general vivimos demasiado comprimidos…

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Y no debemos caer en la trampa de creer que la compresión, ejercida básicamente por la gravedad, es el enemigo. ¡Al contrario! Probablemente es el mejor de los estímulos que puede recibir nuestro cuerpo. Piensa que, por ejemplo, la salud de nuestros huesos y especialmente su densidad guardan una enorme relación con la compresión y el impacto al que se ven sometidos –a pesar de su mala fama.

El problema no es la compresión, sino que casi nunca nos descomprimimos –salvo al dormir, acostarnos en horizontal o darnos un baño.

En resumidas cuentas, teniendo en cuenta nuestra evolución y el sedentarismo actual, sumados a la descompensación compresiva que sufrimos, hay un macromovimiento que muy poca gente practica con frecuencia, un patrón de movimiento que acompaña al ser humano y sus semejantes desde hace millones de años que alimenta de manera excelente esa tan necesaria descompresión y que me atrevería a garantizar como verdadera panacea para una larga lista de males que nos achacan, especialmente los relacionados com nuestros problemas de columna, espalda, escápulas, hombros, codos, muñecas y manos.

Efectivamente, como reza el título, se trata de colgarse.

Y colgarse no es solo colgarse, sino las inifinitas posibilidades de movimiento que implica el hecho de colgarse, como trepar árboles, rocas o muros de mil maneras distintas hasta suspenderse por unos segundos en una barra –puedes encontrar un montón de ejercicios de suspensión y trepa, así como sus progresiones, en mi libro Locomoción Natural.

Justo en ese momento, y sobre todo si se hace a conciencia, la tendencia de nuestras articulaciones es la descompresión, y con ella ocurre algo que las nutre de una forma necesaria, diferente y muy interesante: el espacio entre nuestras articulaciones aumenta, permitiendo, por ejemplo, que “se infiltren” fluidos o que “descansen” y se reparen nuestras estructuras “amortiguadoras”. O sea, la mejor de las compensaciones para tanta compresión rutinaria.

Además, hay que tener en cuenta que las primeras grandes beneficiadas de tal práctica serán nuestras extremidades superiores, aunque sin olvidar columna, pelvis y piernas, si no apoyamos los pies en ningún sitio, lo que en el Método Natural llamamos suspensión sin apoyo.

En cuanto al grado de descomprensión, debemos diferenciar entre uno mayor y otro menor. Cuando existe más descompresión es al posicionarnos lo más pasivamente posible –las manos siempre estarán activas– en suspensión, como puede ser colgarse de una espaldera.

Por otro lado, si nos movemos mientras estamos colgados, como al escalar una pared o al realizar una dominada en una barra fija, lo que se caracterizará por patrones de tracción, la descompresión es menor.

Colgarse de brazos y manos

Como decía, los más beneficiados de esta práctica serán manos, muñecas, codos, hombros y escápulas, así como la parte alta de la espalda.

Y es que ya les prestamos suficiente atención en su modo compresivo en la segunda y la quinta práctica, redescubrir y estimular las manos y apoyarse sobre las manos.

Ahora toca compensar toda aquella práctica de apoyo, centrándonos una semana en colgarnos, ya sea en suspensión total, sin dinámica alguna, o trepando de las formas más diversas que se nos ocurran.

Algunas ideas:

· Cuélgate de donde sea. De una barra, de una rama, de un muro, de una silla, de una mesa, de una espaldera, de unas anillas.

· Cuélgate como sea. Con los pies apoyados y sin apoyar –cuidado al progresar. De las dos manos o de una sola. Con los codos estirados o flexionados.

· Cuélgate no solo de las manos. Sí, también puedes colgarte de los codos, de los antebrazos, de las rodillas, de los talones, de las ingles.

Para que te puedas inspirar, he subido un álbum de fotos a Facebook donde tienes un montón de ejemplos. Como enlazaba más arriba, todas pertenecen al libro Locomoción Natural.

Algunas otras consideraciones:

· Las manos son uno de nuestros puntos débiles más importantes. Como vimos en la práctica sobre su estimulación, no solo están carentes de movilidad y fuerza, sino que padecen cierta hipersensibilidad. Colgarse puede ser doloroso al principio, sobre todo para la piel. Como siempre, progresión paulatina y consciente.

· Hablando de progresión, ya sabes que el removimiento no tiene nada que ver con rendir o forzar, sino con experimentar. No es una carrera. Es un experimento dividido en prácticas de una semana centradas en ciertos patrones de movimiento. Cuando termine el proyecto, cada uno podrá tomar las conclusiones y acciones que crea oportuno según lo experimentado individualmente.

Así que esta vez no hay ni minutos ni series ni nada.

Sólo una obsesión.

Todos los días durante una semana. Donde sea, como sea, cuando sea, cuanto sea.

¡Colgarse!

 


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

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Las 3 características fundamentales de una Jornada de Movimiento

Aprovecho para recordarte un par de cosas:

  1. Las inscripciones para la siguiente Jornada de Movimiento ya están abiertas. Será el próximo domingo 6 de mayo de 10 a 12:30 en Barcelona. Escribe a bcnmovementcollective@gmail.com si quieres apuntarte.
  2. Todavía quedan algunas plazas libres para el seminario M de Movimiento en Granada el sábado 19 de mayo. Más información aquí.

A menudo me llegan dudas sobre lo que es un Jornada de Movimiento. Lo expliqué por encima en esta entrada, pero he detectado que es muy habitual creer que son muy exigentes o que uno necesita tener como habilidades especiales o algo así, o estar muy preparado físicamente.

Obviamente, con tendencia generalista, las Jornadas de Movimiento se caracterizan por muchísimas cosas (¡estamos hablando de movimiento, no de fitness!), pero en torno a esas preguntas frecuentes sus tres características fundamentales son:

SON DIVERSAS

Y no en cuanto a la práctica en sí. Eso se da por supuesto.

Hablo sobre las personas que vienen a moverse y compartir la mañana con nosotros, que tienen un estado de forma, antecedentes, edades, inquietudes y prácticas de movimiento de lo más dispar.

Una de las lacras de la incultura del movimiento es la de separar entre «buenos y malos», «habilidosos y torpes», «tú sirves para moverte y tú no, mediocre».

¿El resultado? Solo los «buenos» terminan moviéndose de manera compleja, rica.

¿El resto? O se les invita a quedarse mirando (telespectador) o se les encierra en una jaula de movimientos analíticos e intereses superficiales (bíceps, calorías, tetas, kilómetros, culos, kilos).

Nosotros proponemos una alternativa.

SON ADAPTABLES

Si son humanamente diversas, la sesión se adapta a esa diversidad.

Aquí nadie viene a machacarse ni va a machacarte.

¿Exponerte a un esfuerzo, un desafío o incluso un miedo? Pues claro. Y, evidentemente, vas a terminar muy cansado/a.

¿Ponernos a tu lado y gritarte ¡Una más! ¡Una más! o exigirte algo que sabemos que podría poner en riesgo tu salud, llegar a frustrarte o no tener ningún sentido desde un punto de vista educativo? Jamás.

Es más, si buscas eso, reventarte en y para lo absurdo, mejor apúntate a un bootcamp o a algún reto épico. Los hay a montones. Nosotros seríamos un fraude.

Sea lo que sea que hagamos, vamos a encontrar una adaptación para ti.

SON LÚDICAS

Porque al final, de lo que se trata la mayor parte del tiempo es de jugar.

Una de las confusiones más extendidas es pensar que jugar es perder el tiempo. Bueno, durante millones de años, el juego ha sido la forma de «hacer ejercicio» no solo para el hombre y sus antepasados, sino para el resto de seres vivos superiores –hasta los pájaros juegan. El juego es un simulacro para la vida real.

Otra confusión es creer que por estar jugando uno se toma menos en serio las cosas. ¡Ah! ¡Grave error! Jugar no tiene por qué ser hacer el imbécil o menospreciar lo que estás haciendo. Al contrario, nosotros nos tomamos los juegos muy en serio, de ahí su eficacia.

Así que, salvo alguna excepción muy justificada, olvídate de repeticiones, análisis, cualidades (fuerza, movilidad o lo que sea).

¡Jugar, jugar y jugar!

El resto son consecuencias.


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