El movimiento integrado no necesita estar programado

En la cultura de lo estructurado es muy habitual encontrarse con preguntas como esta:

–Rober, cuando se trata de movimiento integrado, ¿qué hago? ¿El protocolo de sentadilla? ¿El estiramiento de la puerta? ¿Los deslizamientos de cuello? ¿Los perros de yoga? ¿Cuánto tiempo? ¿Cuántas repeticiones? ¿Cada cuánto pongo la alarma? ¿Puedo alargar los Pomodoros?

No pasa nada. Es lógico. Los mediocres somos un reflejo de nuestra educación y de cómo funcionan la mayoría de cosas a nuestro alrededor, sistematizadas.

En un principio sí, los protocolos, las rutinas, las series y las repeticiones nos ayudan a acceder a eso más grande, el movimiento, en este caso integrado. Como novatos estamos en modo transitorio. O sea, ni una cosa ni la otra, ni no moverse ni moverse.

Pero con el tiempo, como ya dejé entrever cuando presenté mi despacho de suelo y los estiramientos que hago entre ratos de trabajo estático, a la vez que hablaba de sacudirme o bailar, lo realmente interesante es deshacerse de lo aprendido, de los programas, de las estructuras y de las alarmas o trucos que nos adviertan de que ya llevamos mucho tiempo sin movernos.

Si aprendemos a escuchar, el cuerpo es la alarma.

Si aprendemos a movernos, ya no hacen falta sistemas.

¿Hablamos de improvisar?

Claro que sí, aunque los mediocres lo veamos a años luz.

Evidentemente, esto requiere de tiempo, mucho tiempo, conciencia, mucha conciencia y, sobre todo, práctica, mucha práctica.

(Otro ejemplo de lo que hago entre ratos de trabajo. ¡Ojo al instinto de mi perra y lo primero que hace al levantarse!)


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

Accede a los programas gratuitos de bienvenida y empieza a entrenar tu movilidad, tu fuerza y tu habilidad con cabeza. ¡Muévete!

Por qué tu cara determina la eficacia de tu entrenamiento de movilidad

Porque movilidad significa habilidad para moverse.

Así, cuando entrenas tu movilidad, en realidad estás entrenando tu capacidad de generar fuerza en el rango de movimiento por el que te estás moviendo, valga la redundancia.

¡Ojo! Esto no debe confundirse con el entrenamiento de la flexibilidad, que también es importante, por mucho que ahora algunos la desprecien, que no es más que la capacidad de acceder a ciertos rangos de movimiento desde la relajación, la pasividad.

Para moverse, ambas cualidades son importantes. El movimiento siempre está compuesto de ambos aspectos, contracción y relajación. De ahí que siempre apueste por practicar las dos vertientes en paralelo, como expliqué en Anti-fitness. Ablandarse vs. endurecerse.

La mayoría de la gente no es flexible ni móvil, o sea, ni alcanzan ciertos rangos ni pueden aplicar fuerza en ellos, es decir, moverse. A esta idea la llamaremos rigidez involuntaria, la mayor garantía de algo que no nos interesa cuando nos movemos: fragilidad.

Por eso, a día de hoy me atrevería a afirmar que la movilidad es más importante que la flexibilidad. Al fin y al cabo, si uno pretende moverse con amplitud, diversidad, libertad y confianza, ser móvil le asegura control y estabilidad en cualquier situación, algo que poco tiene que ver con la flexibilidad. Entonces, móvil en el rango que sea es mejor que flexible en un rango mayor.

Aparte, curiosamente, entrenar la movilidad también mejora la flexibilidad. El cuerpo interpreta algo así como «ei, tengo control en este rango, puedo moverme en él con total confianza, accedamos». Si uno solo practica la flexibilidad esto no ocurre.

¡La cara!

Como truco o atajo para medir la eficacia del entrenamiento de movilidad, invito a observar la cara del practicante.

Un entrenamiento de movilidad es más eficaz cuanto más se reflejen en la cara aspectos como esfuerzo, tensión, intensidad e incluso cierto grado de dolor, que uno reconocerá como seguro y adecuado según progrese en su proceso de movimiento personal hasta establecer una íntima amistad –este nivel de conocimiento, de cultura, no se puede encontrar en ningún libro, curso o profesor; vivencia pura y dura.

Y lo sé, y lo siento mucho Mr. Wonderfulers, este tratamiento no está indicado para pieles sensibles. Como dice Arturo Goicoechea, «know pain, no pain».

(Como buen anti-gurú, enseño mi basura, hoy mi caretus horribilis durante la movilidad de la mañana)


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

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¿Por qué los gurús no enseñan su basura?

No es una cuestión que vaya a responder. No soy un gurú, no lo puedo saber.

Es una duda que tengo, y una demanda.

Si algún gurú me lee, que me lo explique. ¿Por qué no me enseñas tu basura?

Y además, que me la enseñe de verdad. ¡Quiero verla! Quiero ver que eres humano, que tienes carencias, que eres mediocre en algún sentido, que no eres perfecto.

Eso me alentaría más que ver cada día lo guay que eres y lo bien que lo haces todo. Al principio mola, llama la atención. Es fácil caer en la trampa de convertirse en tu fanboy. Pero con el tiempo cansa.

Es más, sería una prueba de coraje y de transparencia. Déjame ver los días que algo no te sale, que lo pasas mal, que no has podido validar tu teoría, tu verborrea, porque no has conseguido ponerla en práctica.

Hasta es una forma más bonita de mercadotecnia, mucho más que hacernos sentir culpables por estar tan lejos de tus perfecciones.

Es por eso que prefiero a anti-gurús como Marina de Psicosupervivencia, que explica cómo saca jugo a sus EDM (épocas de mierda), Edurne de Eva Muerde la Manzana, que confiesa que hasta un terapeuta puede abandonarse, o Marcos de Fitness Revolucionario, que reconoce que las anillas no son lo suyo, y no por eso se esconde o deja de intentarlo.

Insistes en que todo el mundo necesita de práctica y nadie nace enseñado, y que hace falta equivocarse mil veces y hacer las cosas mal.

¿Por qué no te nos enseñas, te nos muestras siendo un mediocre?

Es algo que echo de menos.

(No puedo exigir algo que yo no haga…)


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Cómo moverte cuando no puedes moverte

¿No puedes moverte?

¿O crees que no puedes moverte?

¿Te duele un tobillo, la espalda, una mano, una pestaña? Primero, investiga algo sobre pedagogía del dolor y dolor sin daño, y evalúa si el dolor está justificado. Aunque algo duela, a menudo puede y debe seguir en movimiento. Y segundo, si ya has comprobado que el dolor sí está justificado o sabes a ciencia cierta que lo está, como en caso de una fractura, recuerda que tu cuerpo no se reduce a lo que no puedes mover. Mueve el resto.

¿Tienes las piernas fatigadas? Mueve los brazos.

¿Tienes los brazos fatigados? Mueve las piernas.

¿Estás cansado? ¿O estás demasiado cansado para entrenar, que no moverte? Sal a dar un paseo, baila, estira.

¿Hay tormenta, nieva, está a punto de pasar un huracán justo por tu barrio? Te mueves en casa.

¿El gimnasio está cerrado? Muévete en la calle.

¿Te has quedado sin tiempo para completar toda tu sesión programada? Muévete el tiempo que te quede, aunque sean diez minutos.

¿Tienes mucho trabajo? Con un cuerpo maltrecho tarde o temprano no habrá trabajo que puedas hacer, ni tan solo delante de un ordenador. Interrúmpelo, muévete un rato y vuelve a trabajar, si quieres.

¿No tienes un plan de entrenamiento? Improvisa.

¿No tienes espacio para moverte? No necesitas más que medio metro cuadrado.

¿No tienes material, pesas, gomas, anillas? ¡Tienes un cuerpo!

¿No sabes qué ejercicio hacer? ¡Ese es el problema! Que aun piensas en ejercicio… Muévete.

(Por ejemplo, moverse, en medio metro cuadrado, sin objetivos, sin más)


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Se me carga la espalda cuando estoy mucho tiempo sentado y cuando estoy mucho tiempo de pie

Se me carga la espalda cuando estoy mucho tiempo sentado.

Se me carga la espalda cuando estoy mucho tiempo de pie.

Se me carga la espalda cuando estoy mucho tiempo tumbado.

Se me carga la espalda cuando estoy mucho tiempo caminando.

Se me carga la espalda cuando estoy mucho tiempo en la bici.

Se me carga la espalda cuando estoy mucho tiempo en mala postura.

¡Se me carga la espalda cuando estoy mucho tiempo en buena postura!

¿Cuál es la constante?

«Se me carga la espalda cuando estoy mucho tiempo» en la misma posición o realizando el mismo gesto.

El 99% de veces la postura o la actividad no son el problema.

Es el tiempo acumulado, la escasez de diversidad, la especialización, la falta de movimiento.

Y cuidado… La espalda suele ser lo más habitual, lo más evidente, pero ocurre lo mismo en cada milímetro de nuestro cuerpo.


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

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