Sentadillas, proporciones y por qué deberías huir de los gurús de las sentadillas, más si son niños

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Mira bien la foto.

Primera pregunta: ¿ves alguna diferencia entre estas dos sentadillas profundas de descanso?

¿Te has fijado en lo cerca que le queda el culo del suelo a Melisa, my wife?

¡Está prácticamente sentada!

Y yo, ya ves, un experto, un maestro, un sensei de las sentadillas, mucho más lejos que ella.

Qué desastre… Años y años enseñando cositas en torno a las sentadillas y cualquier mindundi tiene «mejor» sentadilla que yo (con cariño, darling).


LA PROPORCIÓN FÉMUR-TIBIA


Todo tiene una explicación.

De hecho, es cierto que Meli es bastante más mindundi que yo en el universo sentadilla.

Porque en términos de fuerza, control, rango útil, integración, transición y otros atributos relacionados con la diversidad y complejidad de patrones de movimiento, yo tengo mucha más habilidad y capacidad que ella alrededor de la posición de sentadilla.

Al fin y al cabo, la sentadilla profunda en sí, estática, es solo una demostración específica de flexibilidad (no de movilidad) para estar, pues eso, en sentadilla. No significa mucho más.


Lectura previa: para entender mejor lo que acabo de decir, lee Cómo ganar flexibilidad sin entrenar la flexibilidad.


Pero bueno, incluso contando con más capacidad y habilidad que ella, su sentadilla es más profunda que la mía y, aunque no tenga mucho que ver con la profundidad, también más eficiente.

Paréntesis. Esa superioridad en la eficiencia se debe a que su estructura corporal, especialmente a nivel de cadera y pelvis, es mucho más favorable que la mía para esta posición de descanso —no quiero alargarme en esto; otro día también hablaremos de cómo afecta a la sentadilla la forma y el tamaño de algunas partes de nuestros huesos. Solo un adelanto: si tienes genes asiáticos, serás un crack de las sentadillas.

Ahora bien, cuando dos personas gozan de una flexibilidad (no movilidad, insisto) más que notable en tobillos, rodillas, caderas y espalda baja, como las de la foto, hay una relación de proporciones que va a influir directamente en la profundidad de la sentadilla.

Fíjate un poquito más, no en el espacio que nos separa del suelo, sino en nuestras piernas.

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¿Has visto lo largo que es su fémur en comparación con su tibia?

O, visto de otra manera, ¿has visto lo larga que es mi tibia respecto a mi fémur?

Lo mío, bueno, es más o menos ambiguo, poco claro.

¡Pero es que lo suyo es espectacular!

¿Cómo no va a tener una sentadilla más profunda que la mía?


OTRAS PROPORCIONES Y POR QUÉ DEBERÍAS HUIR DE LOS GURÚS DE LAS SENTADILLAS


Está claro que, contando (como contamos nosotros dos) con una capacidad de dorsiflexión de tobillo semejante (si no sabes lo que es, te lo explico aquí), la proporción fémur-tibia afecta muchísimo a la profundidad de la sentadilla, si se toma como referencia la distancia que hay entre el trasero y el suelo (podrían tomarse otras).

Pero no solo esta.


Pista: si quieres aprender lo básico y fundamental sobre terminología y control articular, apúntate al training JOINTS. Es gratuito.


Otras proporciones y longitudes, como la relación tronco-piernas o el tamaño de los pies, tienen una gran influencia sobre cómo distribuye el peso cada persona cuando se posiciona en sentadilla.

No es lo mismo tener las piernas «cortas» y el tronco «largo» que lo contrario, por ejemplo.

O tener la caja torácica grande (que pesa más) que tenerla fina, por así decirlo.

Estas relaciones tal vez no tengan tanta influencia sobre la profundidad, al menos directamente, pero sí sobre la forma de la sentadilla vista «desde fuera».

Lo chungo de todo esto, y a dónde quería llegar, es que con frecuencia se toma esa referencia visual como signo para valorar el «nivel» o la calidad de una sentadilla.

—¡Oh! Tiene el culo a ras de suelo, ass to grass. ¿Has visto que sentadilla más «buena» tiene?

—¡Pff! Vaya patata de sentadilla. Si está a un palmo del suelo.

Y no solo eso, algo peor… Esa referencia se usa demasiado a menudo para tildar a la sentadilla de «correcta» o «incorrecta».

(Y, aunque en la forma de ejecución son algo diferentes, sobre todo en torno a la posición de la columna lumbar y la pelvis, esto vale tanto para la sentadilla de descanso como para la sentadilla con carga).

¡O peor todavía! ¡¡Más peor!! (¿Esto se puede decir…?).

Esa referencia la utilizan gurús y académicos para darte una masterclass de cómo TIENE QUE ser tu sentadilla, sí o sí.

¿Cómo va a haber una sentadilla mejor que otra, o una sentadilla más correcta o más incorrecta per se, sin valorar otros matices de contexto, si cada uno de nosotros cuenta con unas proporciones diferentes?

Es ridículo.

En lugar de seguir las directrices de alguien ajeno a tu cuerpo, intenta conocerte, comprenderte mejor, y encontrar tu sentadilla más cómoda, eficiente, sostenible.

Tuya y de nadie más, digo.

Y cuando te topes con uno de esos gurús, huye.

niñogurusentadillaY más si te pone la foto de un niño en sentadilla, que en cuestión de proporciones compararla con la de un adulto es absurdo, y, poniendo voz de presentador de telediario te dice algo tan chachipiruli como: «Fíjate en los niños. Ellos sí que saben. Son los verdaderos maestros…».

¡Huye!

 


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

Accede a los programas gratuitos de bienvenida y empieza a entrenar tu movilidad, tu fuerza y tu habilidad con cabeza. ¡Muévete!

 

Así no mejorarás tu movilidad. Para qué (y para qué no) sirven las movilizaciones articulares

La confusión todavía predomina entre la mayoría.

Y entro en un box o un gimnasio, o chafardeo una página web o un perfil de Instagram, y sigo viendo y escuchando algo parecido a «así trabajamos la movilidad de…».

Y de trabajar la movilidad nada de nada.

Y luego caemos en la trampa de que «soy un tronco; nunca ganaré movilidad» o «esto no funciona – me frusto – paso de estas tonterías».

Pero es que haciendo las cosas así nunca vas a ganar movilidad.

Porque eso que acabas de hacer son solo unas pocas movilizaciones, que tienen su utilidad, sí, pero para otra cosa.


Lectura recomendada: Movilización vs. Movilidad


Partiremos de una premisa clave (extraída del artículo que acabo de enlazar):

«No se trata de que un movimiento o ejercicio X pueda catalogarse como ejercicio de movilización o movilidad por sí mismo.

Lo que distingue que un ejercicio pueda clasificarse como trabajo de movilización o de movilidad es el contexto y el propósito de la persona que lo realiza en un momento dado concreto.

Para dos personas distintas, un mismo ejercicio puede representar o bien una movilización articular o bien un trabajo de movilidad.

Y para una misma persona, un mismo ejercicio puede representar cualquiera de los dos tipos de trabajo dependiendo de cómo lo está ejecutando (velocidad, intensidad, pausas, etc.).»


PARA QUÉ (Y PARA QUÉ NO) SIRVEN LAS MOVILIZACIONES ARTICULARES


Si comprendes estos matices y principios, y los tienes en cuenta en tus entrenamientos, rutinas y día a día, en el caso de que integres el movimiento en lo cotidiano, podrás afinar más qué estás haciendo y cómo lo estás haciendo según tus condiciones individuales, tus necesidades y tus expectativas.

Y alinear tu actividad física y todo lo que implica (tiempo, energía, motivación) con tu propósito consciente individual, TU PARA QUÉ.

Moverte y entrenar con cabeza.


Práctica recomendada: Rutina de activación y movilización escapular


Centrándonos en las movilizaciones articulares, y aprovechando para remarcar más la diferencia respecto al trabajo de movilidad, ten siempre presente que las movilizaciones sirven para:

1. Enchufar, conectar, cablear los circuitos que viajan desde tu cerebro hacia tus articulaciones para poder controlarlas en los patrones que practiques y en la intensidad específica en que los ejecutes, generalmente moderada.

2. Estimular, lubricar, aumentar la circulación alrededor (y «dentro») de tus articulaciones para mantenerlas despiertas, vivas, o prepararlas mejor de cara a un entrenamiento y facilitar su recuperación post-esfuerzo.

Por eso las movilizaciones articulares son útiles como:

· Ejercicios de calentamiento, activación o vuelta a la calma.

· Ejercicios de interrupción de sedentarismo, como píldoras de movimiento integrado.

· Práctica de base para cualquiera que se inicia en este universo, con el fin de consolidar los cimientos de la movilidad articular, empezar a desarrollar su conciencia corporal y potenciar su control motor antes de trabajar en cosas más exigentes y complejas.

Y por eso también puedes deducir que, a no ser que estés muy pero que muy pez, no sirven para ganar movilidad, porque para conseguirlo sobre todo vas a tener que trabajar a una intensidad más alta y aplicando ciertos matices de control en los extremos del rango articular de manera intencionada.

De hecho, esto es algo que al mismo tiempo repercutirá en la frecuencia de ambos tipos de práctica.


Profundiza: lee Cómo ganar movilidad con estiramientos dinámicos. Caso práctico: isquios y cadera


La idea es que movilizarte puedas hacerlo a diario sin ningún problema.

Es más, las rutinas de movilización integradas en el día a día son la mejor herramienta de movimiento para combatir la «muerte por sedentarismo» de tus articulaciones e interrumpir episodios prolongados de estatismo, ya que puedes realizarlas en cualquier momento y lugar, y no necesitas de ningún tipo de material.

En cambio, un trabajo de movilidad bien hecho, a propósito y con propósito, no suele tolerarse más que dos o tres veces por semana (en realidad, es algo así como un «entrenamiento de fuerza en los extremos del rango de movimiento de tus articulaciones», y como tal va a requerir de una planificación y programación adecuadas, y sobre todo descanso entre sesiones para poder recuperarte y adaptarte con ganancias).

Con todo, si quieres lubricar, refrescar, despertar, activar, desentumecer tus articulaciones y asentar las bases de la movilidad, tanto a nivel de control motor como circulatorio (¡que es algo tremendamente importante!), las movilizaciones articulares son tus herramientas.

Si quieres ganar movilidad, no lo son.

Y si alguien te propone un «entrenamiento de movilidad» que consiste en menear un poco tus articulaciones, moverlas de aquí y para allá, aunque sea a base de movements o flows chachipirulis, sin prestar especial atención a la intensidad y lo que ocurre en los extremos del rango articular… pues, seguro que de forma insconsciente, te está mintiendo.

Ahora ya lo sabes.

Moverse está bien.

Moverse con cabeza es mejor.


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

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3 ejercicios para reactivar tu core sin machacarte el abdomen (y nuevo programa gratuito)

Spoiler ->Al final del artículo podrás inscribirte gratuitamente en el nuevo training del Laboratorio: CORE. Recupera el control y la estabilidad de tu centro


Hace unos días hablábamos de las 3 carencias más habituales del centro abdominal (y cómo solucionar el problema).

La conciencia la tienes ganada.

Hoy toca empezar a trabajar…


REACTIVACIÓN ABDOMINAL


Primero lo primero.

Cuando queremos recuperar el control sobre alguna parte de nuestro cuerpo, el primer paso no debería ser centrarnos en el rendimiento de esa parte al hacer “sus cosas”, al realizar sus funciones, sino en la HABILIDAD de hacerlas, en la conciencia que se requiere para ese control y la competencia para llevarlo a cabo.

Es decir, de primeras no nos interesa tanto el cuánto, sino el qué y el cómo.

De ahí que, hablando del control del centro corporal, los fundamentos consistirán en comprender qué estamos haciendo y reconectar los circuitos desenchufados, incluso reparar los dañados, para volver a reactivar el abdomen en sus dos funciones principales (tiene otras):

1. Estabilizar el centro corporal.

2. Transmitir fuerzas con eficacia y eficiencia entre tórax y pelvis, entre tren superior y tren inferior, entre lo que ocurre entre brazos, cabeza y piernas mientras se mueven.

De todas maneras, no vamos a hacer un tratado o una tesis sobre estas historias.

Información nos sobra. Andamos algo infoxicados y, a menudo, paralizados de tanto analizar.

Lo que nos falta es transpiración, experimentación, trabajo, puesta en práctica. Movernos.

Investiga más, si quieres, pero yo voy a darte lo mínimo posible de “teoría”, la justa y necesaria para entender de qué va esto, y sin tecnicismos ni nombres raros.

Después de muchos años sumergido ahogado en la teoría académica del movimiento, me di cuenta de que en realidad no sabía moverme –aunque «supiera» cosas sobre movimiento.

No quiero que te pase lo mismo. Me gustaría ahorrarte tiempo, energía, frustración.

El movimiento por sí mismo puede enseñarte mucho más que las etiquetas y la verborrea que nosotros nos hemos inventado para explicarlo.

¡Muévete!


RECONECTA TU CORE SIN MACHACARTE EL ABDOMEN


Así que empezaremos por una práctica de conciencia corporal, aunque eso no significa que no vaya a ser algo exigente para ti –puede serlo o no dependiendo de tu contexto individual.

En este punto lo más importante es entender que el centro corporal, el famoso core, no es en sí el abdomen, y mucho menos el 6-pack, la tableta abdominal.

En teoría y en general, el core es la suma de todo lo que rodea a la columna lumbar (abdomen incluido, claro), la parte baja del tórax y la pelvis. A esta área yo me atrevo a incluir, además, la articulación de la cadera, que suele menospreciarse a la hora de concebir cómo funciona el centro corporal y, al no trabajarse en conjunto con este, acostumbra a ser un eslabón débil de la cadena de estabilización y transmisión de fuerzas de dicho centro (algo que ya vimos en el artículo sobre la amnesia glútea y cómo prevenirla).


CENTRO CORPORAL = TÓRAX + COLUMNA LUMBAR + PELVIS (+ CADERA)


Comprender este hecho y aprender a controlar el centro en conjunto explica el apellido de esta entrada “sin machacarte el abdomen”.

Y es que la peor de las interpretaciones a nivel del funcionamiento del centro corporal sigue siendo creer que básicamente depende de lo “fuertes” que sean nuestros músculos “abdominales”, los que se ven, la tableta de chocolate.

Naaahhh…

De hecho (y como verás cuando empieces a realizar planchas y bloqueos en diferentes posiciones si te inscribes en el nuevo training), al utilizar demasiado esa musculatura bloqueando superficialmente el centro lo único que conseguimos es que otras partes o estructuras dejen de hacer bien su trabajo, provocando carencias en las mismas. Especificidad pura y dura.

Esto no va de fuerza.

Va de control y estabilidad, eficaz y eficiente.

Y para conseguirlo, vamos a utilizar dos trucos que nos aseguren que nuestro foco se centre en esto último, algo que practicarás en los 3 ejercicios que estoy a punto de proponerte.

Al realizar cualquier ejercicio de estabilización abdominal:

1. No vamos a pensar en apretar el abdomen, sino en recogerlo.

2. Vamos a intentar respirar con la máxima normalidad y fluidez posible.

Si lo logramos, estaremos repartiendo el trabajo de control y activación entre todos los protagonistas de la película, mientras permitimos que el diafragma haga su función principal con (relativa) normalidad.

Si no, el tipo de activación que estaremos desarrollando será ineficiente y poco transferible a lo que nos interesa de cara al final de cualquier proyecto/programa de movimiento chulo chulo: el movimiento global, real.

Entonces, siempre:

APRETAR + RETENER LA RESPIRACIÓN -> NO, GRACIAS

RECOGER + RESPIRAR CON FLUIDEZ -> SÍ, POR FAVOR

(Evidentemente, la fluidez en la respiración es relativa y dependerá del nivel de cada uno y de la exigencia de los ejercicios que tengas entre manos. En este sentido, es una idea a tener presente, una intención a perseguir.

Para los de hoy, recuerda que cuando estamos aprendiendo a movernos no hay “aciertos o errores”, cosas que hagamos “bien o mal”.

Estamos… pues eso… aprendiendo).


BLOQUEO ABDOMINAL


Ese estado de recogimiento, de solidez central, de tensión pero no rigidez, que llamaremos bloqueo abdominal, es la forma y posición en la que el centro corporal se presenta más estable y transmite mejor las fuerzas entre las partes alta y baja del cuerpo, lo que ocurre de tórax hacia arriba y de pelvis hacia abajo.

Aquí es cuando no debemos caer en otro error de concepto muy habitual, gracias a esa obsesión por lo lineal y lo «correcto».

Que nosotros practiquemos el bloqueo abdominal en diferentes posiciones y escenarios bajo unas condiciones digamos que controladas, como por ejemplo durante la típica plancha abdominal o los ejercicios que voy a proponerte hoy, no quiere decir que esas condiciones siempre vayan a ser las mismas o que la postura, el posicionamiento de nuestro cuerpo siempre vaya a ocurrir de forma ideal.

Entiende todo lo que vamos a hacer como unos principios y una dirección a seguir, no una norma a cumplir a rajatabla.

Al ejercitarte analíticamente habrá momentos en los que no alcanzarás ese posicionamiento ideal, y mucho menos al moverte globalmente.

¡No pasa nada!

No pasa nada mientras tu dirección, tu intención consciente sea recoger tu centro, activarlo con tendencia hacia el bloqueo abdominal, aunque no lo consigas totalmente.

Es más, el objetivo real de estos ejercicios (y del nuevo training del Laboratorio) es que seas capaz y HÁBIL a la hora de controlar y estabilizar tu centro en diversos escenarios, sean cuales sean las condiciones, para poder transferir esa capacidad y habilidad DURANTE EL MOVIMIENTO, cuando las estructuras estén desalineadas, no en una posición «ideal», sino quizás inestable o incluso asimétrica , y lo que vaya a ocurrir sea incierto e impredecible, no como en los ejercicios analíticos, controlados.

Moverse tiene muy poco que ver con eso.

Y si no integras lo que has practicado y desarrollado analíticamente en algo más complejo y global, en realidad aquello que «sabes» y «puedes» hacer no te sirve de mucho.


3 EJERCICIOS PARA RECONECTAR TU CORE


Así que «el entrenamiento» que te propongo para comprender todo este jaleo desde un punto de vista aplicativo y empezar a reactivar y reconectar tu centro corporal consistirá simplemente en trabajar los siguientes tres ejercicios:

· Bloqueo abdominal bocarriba.

· Bloqueo abdominal de rodillas.

· Bloqueo abdominal en suspensión.

Para estos ejercicios, que en realidad son experimentales, no voy a recomendarte ningún parámetro fijo en plan series y repeticiones. Eso se lo dejaremos al «universo fitness».

Solamente resérvate entre 5 y 10 minutos para explorar los ejercicios y practica cada uno durante 2 o 3 minutos.

Verás que son sencillitos —o no, según tu contexto personal. Recuerda que se trata de entrenar la conciencia y la activación, no el rendimiento. No los subestimes.

Los ejercicios que componen el nuevo programa del Laboratorio sí que vendrán acompañados de un esquema series/repeticiones y serán bastante más exigentes. Disfruta de esta propuesta libre y liviana mientras puedas.

Y, sobre todo, no olvides nuestro «mantra abdominal» : RECOGER Y RESPIRAR CON FLUIDEZ.

Aquí tienes la explicación de los tres ejercicios:


NUEVO TRAINING: CORE

RECUPERA EL CONTROL Y LA ESTABILIDAD DE TU CENTRO ABDOMINAL


Una vez reconectados los cables, llega el momento del trabajo serio de control y estabilidad del centro abdominal.

Y para entrenar estos dos aspectos he preparado un training de 5 días totalmente gratuito, como regalo de bienvenida para neófitos al blog, y como agradecimiento para los más fieles.

Puedes ver todo el contenido del training CORE e inscribirte en este enlace.

Core banner


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

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Las 3 carencias más habituales del centro abdominal (y cómo solucionar el problema)

No es ningún secreto.

Nuestro estilo de vida, sedentario la mayor parte del tiempo, y la forma en que concebimos la actividad física (creemos que 1 hora de fitness 3 días a la semana y poco más van a compensar ese sedentarismo), están provocando estragos en nuestra salud y bienestar.

Desde un punto de vista analítico, una de las partes más perjudicadas de nuestro cuerpo en este sentido es el centro abdominal, o corporal, también conocido como core en los círculos más cool.

¿Cómo?

En general, la (in)cultura del movimiento se caracteriza por tres hechos:

1. Pasamos mucho tiempo sentados, habitualmente apoyando la espalda en un respaldo.

2. Nos ejercitamos centrándonos más en la estética o el rendimiento. Acostumbramos a malinterpretar la funcionalidad real de lo que trabajamos y, en consecuencia, la forma de hacerlo es incoherente con dicha funcionalidad. En mi opinión, no debería tratarse tanto de cuál es el resultado estético de lo que hacemos o de cuánto podemos hacerlo (eso está muy bien, pero no es primordial), sino de CÓMO y PARA QUÉ lo estamos haciendo y qué impacto tiene en nuestra manera de movernos.

3. La cultura del aislamiento y el análisis nos nubla la vista y distorsiona nuestra concepción de cómo se mueve realmente el cuerpo, como un todo. El movimiento es mucho más que la suma de sus partes.

Core anatomy


LAS 3 CARENCIAS MÁS HABITUALES DEL CENTRO ABDOMINAL


A nivel de nuestro centro corporal (abdomen y periferia), esto provoca:

1. DESCONEXIÓN

El centro pasa mucho tiempo inactivo, desenchufado, en reposo.

Esto no solo tiene consecuencias a nivel «local» (tono, forma, estado de nuestros músculos), sino a nivel «global» (el cuerpo olvida cómo activar, controlar, estabilizar la zona y, de rebote, tanto la periferia como el resto del cuerpo ven afectados su funcionamiento; al fin y al cabo la función principal del centro corporal es la estabilización del propio centro y la transmisión de fuerzas entre tórax y pelvis y, por tanto, entre brazos/cabeza y piernas).

2. DISFUNCIÓN

Aunque haya cierta conexión, que un abdomen esté «marcado», «plano», «tonificado» o sea muy «fuerte» o «resistente» no quiere decir que cumpla su función con eficacia.

Por un lado, el control y buen funcionamiento del centro corporal va mucho más allá de su apariencia o los números de su rendimiento.

Y por otro lado, el core no implica solo a los «abdominales» que se ven, sino a otras estructuras más profundas (por ejemplo, el diafragma y los músculos que envuelven la columna vertebral a nivel lumbar) y periféricas (el tórax, la pelvis y, como veremos, incluso la cadera).

3. INCOMPETENCIA

Que sepas controlar tu abdomen aisladamente no significa que sepas ejercer ese control al realizar un gesto o patrón global, que te sirva para moverte de verdad.

Un abdomen competente, funcional de verdad, debe saber cómo responder y cumplir su cometido ante escenarios y prácticas que tiendan a la complejidad y la diversidad de movimiento y que integren e impliquen cierta demanda y exigencia del centro abdominal, que podría ser desde un movimiento cotidiano frecuente o la propuesta simplona del mismo fitness, hasta actividades que requieran moverse de forma vigorosa (calistenia, halterofilia, powerlifting, gimnasia), global (danza, yoga, deportes), utilitaria (Método Natural, Parkour, escalada), o, mejor aún, la combinación de todas ellas.

Trabajar el abdomen solo analíticamente es un error de concepto, un intento fallido de ingeniería inversa que resulta en un centro corporal incompetente en el marco del movimiento corporal global, real.


(Y CÓMO SOLUCIONAR EL PROBLEMA)


Ante este panorama, si pretendes contar con un centro abdominal que funcione bien tendrás que ingeniártelas para contrarrestar los perjuicios consecuentes de esas tres carencias, las más habituales para la mayoría de personas:

· Si se ha desconectado, tendrás que reconectarlo.

· Si no cumple sus funciones analíticamente, tendrás que restaurarlas analíticamente.

· Si no es competente al moverte globalmente, tendrás que moverte globalmente prestándole especial atención, para que aprenda.

Sin embargo, como te puedes imaginar, este es un tema mucho más complejo de lo que puede resumirse en una única entrada de un blog, algo que sería demasiado simplista, reduccionista.

Pero tengo buenas noticias.


¡LANZAMOS UN NUEVO TRAINING!


Ya han pasado varios meses desde que terminamos de desarrollar el training gratuito CALISTENIA BÁSICA. Cómo hacer flexiones, fondos, remos y dominadas con cabeza.

Aquí no paramos de movernos nunca, así que ya es hora de ponernos manos a la obra con un nuevo proyecto de movimiento.

El próximo jueves 2 de enero lanzamos un nuevo training gratuito que estará disponible íntegramente en el Laboratorio de Movimiento, exclusivo para todos l@s alumn@s de la plataforma.

¿De qué tratará?

De solucionar este problemón abdominal definitivamente (lo de definitivamente va muy en serio).

Si todavía no te has registrado en el Laboratorio, hazlo aquí. No te cuesta ni un duro y estarás al tanto del lanzamiento de primera mano –te avisaré mediante un correo electrónico.

Y, de rebote, como el resto de alumn@s de nuestra plataforma de entrenamiento online, tendrás acceso libre a otros 4 trainings del Laboratorio.

¡Nos (mo)vemos!


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

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Los 4 desafíos colaterales del sedentario que intenta ser más activo (y que pueden sabotearte)

Como tantas otras veces, el sentido común parece no ser tan común.

Eres sedentario.

Quieres cambiarlo, empezar a hacer ejercicio con frecuencia y tener un estilo de vida más activo.

Las archiconocidas propuestas que, aunque a corto plazo parecen funcionar, a largo plazo en la mayoría de casos se convierten en una montaña rusa de «lo hago un tiempo y lo dejo y vuelvo y lo dejo», un bucle de intentos fallidos que lo único que provocan es desmotivación, frustración o incluso culpabilidad.

· Sal a correr por las mañanas.

· Ve al trabajo en bicicleta.

· Haz algunos estiramientos entre horas.

· Apúntate a un gimnasio por las tardes. O a Pilates, yoga, Crossfit, baile.

Fácil, ¿no?

Cuando se plantea un cambio de hábitos, y más uno como moverse más y ser una persona más activa, que va a requerir de una inversión de tiempo y energía importante, los mensajes y las propuestas acostumbran a ser demasiado reduccionistas.

Muévete más. Haz más ejercicio. Ya está.

Pues no.

Tendemos a olvidar que, dada la (o)presión horaria –agendas hasta los topes– y lo justitos que vamos de energía –hiperexigencia patológica–, por no hablar de la ignorancia y la falta de conciencia, y teniendo en cuenta el condicionamiento social de la (in)cultura del movimiento, tratar de simplemente añadir algo más no funciona.

Vale la pena tomar conciencia y comprender que apostar por un estilo de vida más activo no consiste en sumar, sino en cambiar.

Y cuando (re)tocas algo de tu vida, cambia toda tu vida.


LOS 4 DESAFÍOS COLATERALES


Muy a menudo lo que cuesta no es únicamente moverse más, sino gestionar ese cambio sistémico, los efectos colaterales que va a conllevar moverse más:

· Dejar de hacer otras tantas cosas, sea lo que sea que hicieras hasta ahora y que va a ser sustituido por movimiento, aunque ahora puedas considerarlas pérdidas de tiempo. Durante semanas, meses, años, esas cosas han formado parte de tu vida, y el ser humano tiende a identificarse con lo que hace. Dejar de hacerlas supone algo así como un cambio de identidad, dejar de ser tú para ser otra persona, y eso no es sencillo.

· Modificar tus horarios, reajustar tu agenda no para encontrar tiempo para moverte –siempre ha estado ahí y siempre es el mismo tiempo, 24 horas–, sino para generar tiempo donde de momento no lo había –»no tengo tiempo».

· Redirigir tu atención, estar pendiente de tu cuerpo y tu movimiento, cuando antes tu foco se centraba en otros aspectos –trabajar la conciencia corporal en paralelo también supone un gasto de energía más que notable.

· Afectar a tus relaciones personales, tal vez la parte más delicada. Porque vas a pasar de ser una persona que no se movía a una que se mueve, o sea, tú vas a cambiar, y cuando tú cambias tu entorno va a juzgar ese cambio, te guste o no, sobre todo cuando el resto de cambios colaterales, esas cosas que hacías y vas a dejar de hacer eran en compañía o «perjudican» a alguien porque tú ya no vas a estar ahí –te has pasado al lado oscuro.

Además, en este sentido, por si no fuera suficiente, lo más probable es que si eras una persona que se movía poco fuese, en parte, porque tu entorno social más cercano se mueve poco, sobre todo en casa. El cambio relacional va a ser más duro, porque el juicio de ese entorno va a ser más reactivo, contundente, por así decirlo.

«¿Qué estás haciendo? Tú no eres así. Vuelve con nosotros. Deja de moverte, que nos estás poniendo en un compromiso«.

Cuidado. Ese juicio e intento de sabotaje de los tuyos no es algo que hagan a propósito. Es totalmente inconsciente. De hecho, no tiene tanto que ver contigo. Va con ellos mismos. Porque tu cambio hace que su vida se tambalee. Inconscientemente interpretan que porque tú cambias y adoptas otra manera de hacer las cosas estás cuestionando su estilo de vida, cuando son ellos mismos quienes lo están cuestionando.

Si este es tu caso, habla con ellos con respeto y asertividad. Pide que te apoyen. Y, sobre todo, hagan lo que hagan, acéptalo. Si tú haces lo que quieres, ellos también pueden hacerlo, ¿no?

No les culpes. No intentes convencer. No te enfades. No fuerces nada. No te ofendas. Tú a lo tuyo.

Ante la magnitud de un desafío como este, no voy a ser tan simplón como para acabar diciendo aquello de «haz los cambios poco a poco y con calma». Algunas veces funciona mejor así, aunque otras tantas los cambios radicales son tremendamente efectivos.

Hoy esto es solo un «que lo sepas», por si no habías pensado en ello, para que seas consciente y, más que nada, no te sientas culpable si te cuesta el cambio. Es normal.

Cuidado. No eres culpable, sí responsable. Una cosa no quita la otra.

Si quieres moverte más, vas a tener que cambiar toda tu vida.

Te guste o no.

Toda tu vida se va a mover.


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

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