Los dos primeros pasos para empezar a practicar locomociones. El gateo simple y el gateo inverso

Protip: para ahorrarte disgustos, en realidad lo primero que deberías hacer antes de practicar locomociones es asegurarte de que tus muñecas van a soportarlo. Puedes completar el protocolo gratuito WRIST. Tus muñecas (y tus manos y tus codos) te lo agradecerán (incluso si no practicas locomociones pero, por ejemplo, trabajas con un ordenador).


Tirarse por el suelo y moverse de un lado a otro, utilizando las manos y los pies como puntos de apoyo.

Captura de pantalla 2020-02-27 a las 14.47.13Por un lado, gatear es natural. Y necesario –si quieres moverte de forma coherente con tu evolución, como un ser humano.

En mayor o menor medida, todos lo hemos hecho alguna vez en nuestra vida al transitar de bebés-oruga a niños caminadores (con muy raras excepciones).

Y nuestros antepasados, durante cientos de miles de años hasta hace muy poco tiempo, han tenido que agacharse, arrastrarse, apoyarse en el suelo y moverse cerca de él para explorar, esconderse, acceder a grutas o pequeñas cabañas, recolectar, manipular, trabajar la tierra, recoger y cargar objetos, descansar, etc.

En este sentido, si uno está al tanto de lo que nos está pasando por no respetar nuestras necesidades de movimiento desde un punto de vista evolutivo, forzando una ruptura brusca entre cómo se ha movido el ser humano durante tanto tiempo y cómo (no) nos movemos nosotros, ya tendría suficiente justificación y motivación para gatear a menudo.

Es algo evidente. No son pocas las personas que, por ejemplo, se quejan de dolor y molestias en manos y muñecas por el simple hecho de apoyarlas en el suelo. La movilidad que requiere este tipo de acciones en todo el cuerpo, desde la cabeza hasta los pies, pasando especialmente por hombros, columna y caderas, es mucho mayor que la habitual, incluso comparada con prácticas de actividad física más convencionales. Y si hablamos de la coordinación implicada, pocas disciplinas pueden acercarse a sus requerimientos.

¿No te agachas, no gateas, no apoyas las manos en el suelo, no coordinas movimientos de brazos y piernas al mismo tiempo, no luchas contra la gravedad en una posición de desventaja respecto a cuando estás de pie? Pagas el precio de la discordancia evolutiva.

Úsalo o piérdelo, dicen.

Además, practicar cuadrupedias es cultural. Y posible.

A día de hoy, dadas las circunstancias y el nivel de desarrollo cultural de la humanidad, «locomocionarse» es una posibilidad de movimiento más que interesante, no solo por lo que conlleva desde un punto de vista «natural», como ya hemos visto, sino por todo lo que puede potenciar nuestras capacidades básicas –moverse por ahí abajo es muy exigente– y enriquecer nuestra actividad física en complejidad y diversidad, inteligencia corporal y capacidad de adaptación, una fuente de movimiento (y motivación) infinita. Nunca alcanzarás el techo de las locomociones, porque no lo tienen.

Si es una posibilidad más, ¿por qué no explorarla?


Justo ahora es el momento ideal para leer 10 beneficios de practicar gateos, cuadrupedias y locomociones.


De hecho, la cultura humana del movimiento ha estado impregnada por el movimiento animal, cuadrúpedo desde los principios de la historia. Los bailes y las artes marciales, especialmente los más antiguos, imitan y se inspiran a menudo en patrones de movimiento «menos humanos», «más animales» que consisten, de nuevo, en tirarse por el suelo, agacharse, gatear, reptar, arrastrarse, rodar, caminar en cuclillas de diferentes maneras y de forma secuenciada, coreografiada o improvisada.

¿Dónde está la diferencia entre lo natural y lo cultural? ¿Acaso la cultura no ha surgido de la naturaleza? ¿Cómo definirías la línea que separa lo que es natural para el ser humano de lo que no lo es?

Es más, si observamos bien y comprendemos ciertas leyes naturales (ahorro energético intuitivo), lo más natural para un habitante de una sociedad opulenta y acomodada es no moverse.

Entonces, o te mueves a propósito y con propósito, de manera artificial, o naturalmente no te mueves.

Habrá que desarrollar una propia cultura del movimiento.

Anti-natural.

¿O anti-cultural?


POR DÓNDE EMPEZAR


La conciencia de la necesidad natural y la posibilidad cultural están ahí.

Además, has visto un buen puñado de vídeos y flows chachipirulis (entre ellos los míos, cómo no, juas), y te atrae la idea de incluir las locomociones en tu actividad física.

Es hora de pasar a la acción.

Lo has decidido. Vas a empezar a practicar locomociones, pero… ¿por dónde hacerlo?

Esta es la gran cuestión, con una respuesta mucho más obvia de lo que parece.

Ahora bien, hay un par de matices a tener en cuenta.

Las locomociones, como cualquier movimiento intencionado que practiques en tu vida, a propósito y voluntariamente, como cuando haces ejercicio o deporte, ya no van a representar un movimiento espontáneo y, por tanto, tendría poco sentido practicarlas al tuntún.

En realidad, todo movimiento que practiques de forma intencionada es una posibilidad y una oportunidad para moverte con intención, valga la redundancia.

Si no, como con todo lo demás, ¿qué ocurrirá? Que tu parte más racional empezará a pedirte explicaciones y, si no se las das y además no son convincentes, rápidamente te saboteará. La razón tiene una razón de ser: tener razones. ¿No las tiene? Olvídate de seguir adelante.

En definitiva, como ser humano, aparte de necesitar moverte, estás condenado a tener que pensar un poquito en torno a tu actividad física, plantear ciertos valores y principios en tu práctica, esto es, insisto, moverte con intención, y no como pollo sin cabeza.

A partir de esta premisa, el primer paso para empezar a practicar locomociones es hacerlo por lo más básico, los patrones desde donde parten todos los demás, es decir, comprender, aprender, experimentar e interiorizar los gateos más simples de todos los (casi infinitos) patrones que existen dentro de este universo de movimiento: el gateo simple y el gateo inverso.

Cuidado: aunque sean los más básicos, practicados con intención no son tan «sencillos». Si atiendes a los matices y te ciñes a ellos, seguramente representarán un gran reto para ti, especialmente para tu control motor y coordinación.


GATEO SIMPLE


El gateo simple es la primera toma de contacto más lógica con el mundo de las locomociones, igual que hacen los bebés cuando dejan de arrastrarse, antes de ponerse de pie y hacer cosas más complejas y exigentes.

Lo más interesante de este gateo es su naturaleza contralateral: mientras avanza una mano también lo hace el pie contrario, la forma en que el cuerpo se mantiene más estable moviéndose a cuatro patas.

Hablando de estabilidad, el principal encargado de estabilizarte va a ser el centro corporal, el famoso core, que va a centrar nuestra atención e intención.

Por tanto, ya desde el primer momento no te va a valer gatear de cualquier manera, por muy intuitiva que sea, sino focalizarte en la estabilidad del patrón y, en consecuencia, la transmisión eficaz de fuerzas entre tus brazos y tus piernas –esto es, vas a intentar no dar bandazos y menear el culo de lado a lado.

Además, ya que es la primera vez que vas a moverte sobre cuatro puntos de apoyo, ten siempre muy presente mantener las MANOS PLANAS en el suelo; nada de apoyarte solo sobre los dedos. Si te malacostumbras y lo haces, luego será más difícil corregirlo, y es algo que no te interesa cuando la cosa se complica o se hace más intensa, ya que el apoyo de dedos es muy inestable y las posibilidades de torcerse algo es alta. Recuerda: manos en contacto con el suelo desde el talón de la mano hasta los dedos.

Por si no tuvieras suficiente trabajo, vamos a explorar este gateo en tres sentidos, moviéndonos hacia delante, hacia atrás y lateralmente.

Puedes experimentar aleatoriamente, hasta comprenderlo y dominarlo mínimamente.

En este vídeo te explico cómo realizar las distintas variantes:


GATEO  INVERSO


El gateo inverso sigue los mismos principios que el gateo simple, modificando únicamente la posición del cuerpo, que ahora queda orientado bocarriba, con el vientre mirando hacia el cielo –algunos llaman a este patrón “el cangrejo”.

La estabilidad vuelve a depender del centro corporal, aunque esta vez lo más eficiente no va a ser mantener la pelvis en línea con el resto del cuerpo, sino lo suficientemente separada del suelo como para poder moverte, es decir, mínimamente.

Eso sí, la idea de no balancerse de lado a lado va a ser tu principal misión.

Vigila también tus manos y mantenlas planas, e intenta no hundir la cabeza entre los hombros, empujando activamente contra el suelo desde las escápulas; eso te dará todavía aún más estabilidad y ayudará a que tus hombros “funcionen mejor”.

Como en el gateo simple, puedes moverte en tres sentidos.

Experimenta a tu gusto.

Aquí tienes un breve tutorial:


FACILIDAD Y MEDIOCRIDAD


Ante tal misión, es probable que hayas llegado a un par de conclusiones, opuestas entre sí.

Por un lado, puede que para ti estos dos patrones hayan representado una tontería, algo muy sencillo de realizar. Me cuesta creerlo, siempre y cuando hayas sido fiel a la intención planteada, aunque es una posibilidad. Muchas felicidades. Has superado el primer paso en la práctica de locomociones.

Por otro lado, quizás para ti estos dos patrones hayan representado un verdadero desafío, o incluso te hayas sentido torpe, mediocre al realizarlos. ¡Eso es bueno! Si te han costado o te has llegado a sentir un poco patoso, no puedes ni imaginarte el chute de estímulo que le acabas de dar a tu cuerpo. No olvides que cuando practicas algo que no se te da bien es precisamente cuando tus músculos, tus articulaciones, tus neuronas, ¡tu cerebro! necesitan esforzarse más y, por tanto, los beneficios y resultados de tal práctica son de mayor impacto. ¡Continúa!


By the way, la lista de espera para la próxima edición del training de 12 semanas LOCOMOCIONES ya está abierta. Apúntate para ser el primero en poder reservar tu plaza cuando se abran las inscripciones.

¡Nos (mo)vemos en el Laboratorio!


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

Accede a los programas gratuitos de bienvenida y empieza a entrenar tu movilidad, tu fuerza y tu habilidad con cabeza. ¡Muévete!

 

Las 3 tracciones universales para una espalda funcional

Universales, sí.

Para todo el mundo.

Bueno, empecemos a matizar…:

· Para todo el mundo que quiera recuperar, entrenar y/o conservar su movilidad natural de hombros y espalda alta.

· También para todo el mundo que quiera hacer fitness (máquinas incluidas), calistenia, Crossfit, escalada, parkour, carreras de obstáculos o cualquier actividad física que incluya patrones de tracción. (En este sentido, te recomiendo completar el training CALISTENIA BÁSICA. Es gratuito).

· Y, cómo no, para cualquiera que pretenda escalar un peldaño en el mundo de la movilidad articular.

(De hecho, es demasiado habitual lanzarse a la piscina de los trucos chachipirulis sin haber consolidado estas tres tracciones universales, básicas, y luego pasa lo que pasa y los hombros lo pagan.

Cuando veas a un tipo como el del vídeo postureando su ego-movilidad, antes de intentar copiarle piensa en TU por qué y TU para qué. Probablemente no necesitas hacer eso, al menos todavía).


Lectura previa 1: Colgarnos está en nuestro ADN (y el precio de no hacerlo)

Lectura previa 2: 3 alternativas para el dolor de hombros al colgarte


Estas tres son las fundamentales, las buenas, las básicas, las requeridas antes de cualquier tracción compleja… Las universales cuando quieres moverte con cabeza:


1. REMOS ESCAPULARES


El remo escapular es el primer hito a alcanzar de estas tres tracciones. Si no puedes hacerlo, las dos siguientes tracciones te vienen grandes. Primero domina esta.

Te servirá para fortalecer tu retracción escapular (el gesto de juntar las escápulas) y formar una especie de cinturón de seguridad alrededor de tu espalda alta y tus hombros, con una transferencia directa no solo en cualquier patrón de tracción horizontal (remos invertidos, travesías horizontales, etc.), sino también vertical (dominadas, braquiaciones, travesías verticales, trepas, etc.).

Además, a nivel cotidiano, te ayudará a contrarrestar los perjuicios de estar sentado y/o trabajando delante de una pantalla, pasando mucho tiempo con los hombros adelantados.

Puntos clave:

· Codos bloqueados. Quieres moverte desde las escápulas sin la asistencia de tus brazos.

· Escápulas siempre en depresión. No encojas los hombros. Mantenlos lejos de las orejas.


2. TRACCIONES ESCAPULARES


La tracción escapular es el segundo paso que dar en tu camino hacia la estabilización de escápulas, hombros y espalda alta.

Desarrollarás una depresión escapular más que notable (piensa que estás levantando casi todo tu peso corporal), y de la misma forma que el remo escapular fortalece el cinturón de seguridad «sujeta» tu espalda alta y tus hombros horizontalmente, la tracción lo hace a nivel vertical.

Obviamente, también tiene una transferencia directa en dominadas, braquiaciones, travesías verticales, trepas, etc.

En lo cotidiano, puede serte muy útil para aliviar tensiones en el cuello y la zona superior de tus hombros (trapecio superior y otros), sobre todo si eres de esas personas que tienden a encogerlos y cargar todas tus preocupaciones sobre ellos.

Puntos clave:

· Codos bloqueados. Quieres moverte desde las escápulas sin la asistencia de tus brazos.

· Hombros neutros en su flexión máxima (la que tengas) y cuerpo relajado. No encojas el abdomen. No cambies el ángulo de tu cuerpo respecto a tus brazos.

 


3. TRACCIONES ESCAPULARES CON ARCO


La tracción escapular con arco es la combinación de los dos ejercicios anteriores.

Por eso, tanto a nivel de fortalecimiento de tu espalda alta y transferencia para patrones de tracción complejos, como para sus efectos anti-sedentarismo tiene suma los beneficios de remos y tracciones simples.

Podrías considerarlo como el todo en uno de la estabilización escapular.

Puntos clave:

· Codos bloqueados. Quieres moverte desde las escápulas sin la asistencia de tus brazos.

· Escápulas hacia depresión y retracción. No encojas los hombros. Mantenlos lejos de las orejas.

· Cuerpo relajado y con tendencia hacia la extensión torácica. No actives tu core. Deja las piernas colgando.

 

Si todavía no practicas estas tracciones, te recomiendo planteártelas como un entrenamiento en sí mismas, practicándolas dos o tres veces a la semana, así como comprender el papel que juegan estos gestos en otras tracciones más complejas que suelas hacer o pretendas hacer, como todos los que he mencionado.

Cuando las domines y te sientas cómodo, juega con ellas A DIARIO, en tus calentamientos y vueltas a la calma, tus rutinas de movilización articular, como movimiento integrado en tu vida cotidiana, etc.

¿Quieres una espalda alta sanota y unos hombros felices?

¡Dales de comer suspensiones y tracciones!


Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

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3 estrategias para mantener tu flexibilidad y movilidad articular sin hacer estiramientos

Pongámonos en situación.

Supondremos que partes de un nivel de flexibilidad y movilidad X, cualquiera que sea.

Si quieres ganar más movilidad, obviamente, vas a tener que hacer algunos estiramientos. Si son activos y dinámicos mejorarás tu movilidad mucho más rápido y de forma más eficiente, eficaz y segura que si son pasivos y estáticos.


Lo vimos sobradamente en Cómo mejorar tu movilidad con estiramientos dinámicos. Caso práctico: isquios y cadera


A partir de ahí, como llevas (probablemente mucho) tiempo dedicado al trabajo y desarrollo de la movilidad, puedes haber perdido algo de perspectiva y llegado a creer que para mantener y seguir gozando de esa movilidad tienes que seguir haciendo los mismos estiramientos, ejercicios, protocolos, rutinas o lo que sea.

Pues no.

Es un mito, una leyenda, una creencia que va a robarte muchísimo tiempo.

Nada necesario, ni mucho menos.

Lounge balance


CÓMO MANTENER TU FLEXIBILIDAD Y MOVILIDAD SIN HACER ESTIRAMIENTOS


Puedes mantener tus niveles de movilidad sin entrenarla per se, sin hacer ni un solo estiramiento propiamente dicho.

Has dejado de tener en cuenta dos cosas fundamentales:

  1. La movilidad se pierde antes de ganarla. Son tu estilo de vida y tus elecciones de movimiento —y no movimiento— las que han limitado a lo largo de los años tu accesibilidad a ciertos rangos. Antes de plantearte cómo ganar movilidad, deberías pensar en cómo la perdiste y en cómo no perderla.
  2. La movilidad, como cualquier atributo de la fisicalidad, es específica y proporcional al uso que se le da. Use it or lose it, dicen. Úsala o piérdela. Cuestión de economía, como todo.

Entonces, si comprendes y has pensado y experimentado —las dos cosas— en torno a todos estos principios, la respuesta genérica es muy obvia.

¿Cómo mantener tu flexibilidad y movilidad sin hacer estiramientos?

¡Usándolas!

Y es que es muy lógico.

A ver… Esto del entrenamiento y los estiramientos y tal es un invento muy reciente, antinatural.


Contextuálizalo para enterarte de la película. Lee Hacer ejercicio es antinatural y Movimiento natural vs. movimiento cultural.


Nuestros ancestros, por ejemplo, jamás hicieron estiramientos ni programas para alcanzar tal o cual rango de movilidad. El movimiento característico de sus quehaceres diarios eran lo que mantenía sus capacidades de moverse en rangos tan amplios como su propia vida estimulase y requiriese, entre ellas su movilidad natural.

Sea más natural o más cultural la movilidad que tú pretendas tener y mantener, la estrategia para conseguirlo sin trabajarla directamente es exactamente la misma: dándole un sentido de movimiento, para el movimiento y en movimiento.

Y así, tú mismo podrías deducir las tres estrategias para mantenerla sin hacer estiramientos:


1. INTEGRA TU MOVILIDAD EN EL DÍA A DÍA


Usa tu movilidad durante el día, integrada en tu actividad física cotidiana.

Tres hábitos fundamentales a practicar en este sentido:

a. Lubrica, despierta, refresca, espabila tus articulaciones a menudo. Practica breves y sencillas rutinas de movilización, que no te lleven más de cinco minutos. Utilízalas como píldoras de movimiento para interrumpir los habituales y largos episodios de sedentarismo de tu vida.

Un ejemplo: Rutina básica de movilización escapular

b. Pasa tiempo cerca del suelo, agachado o sentado, y muévete por ahí abajo. Cuidado. No cometas el error típico de los Homo binarius y diversifica todo lo que puedas tus posiciones.

Tienes un montón de ideas prácticas en El peor error al practicar la sentadillas y otras 8 posiciones básicas de descanso.

c. Cuélgate y suspéndete a menudo, estático y en movimiento.

Puedes integrar en cualquier momento los hábitos que compartí en Las 4 capacidades básicas de la movilidad natural de hombros.


2. INTEGRA TU MOVILIDAD EN TU ENTRENAMIENTO DE FUERZA


Mientras tu movilidad puede estar perfectamente integrada en lo cotidiano, especialmente si optas por conformarte (muy lícitamente) en el nivel de la movilidad natural, es mucho más complicado conseguir integrar los estímulos de fuerza y vigor que tu cuerpo necesita fisiológica y globalmente, como nutriente no solo para tu “cuerpo mecánico”, sino para el resto de sistemas y funciones —metabólicas, endocrinas, digestivas, neurológicas o incluso psicológicas.

El entrenamiento intencionado (no integrado) de la fuerza es prácticamente inevitable e indiscutiblemente necesario.

¿Por qué no aprovechar esas sesiones, esos momentos dedicados intencionadamente al trabajo de la fuerza para integrar en ellos el uso de tus rangos de movilidad disponibles?

Matarías más de dos pájaros de un tiro.

¿Cómo hacerlo?

Implementa en paralelo estos dos procedimientos:

  1. Siempre siempre siempre muévete en el máximo rango posible, sea cual sea el ejercicio de fuerza que estés ejecutando, haciendo especial hincapié en los extremos del recorrido del ejercicio en cuestión.
  2. Cuando plantees (por sensaciones) y programes concienzudamente tu entrenamiento de fuerza, escoge los ejercicios y patrones de movimiento que impliquen rangos de recorrido más amplios posible.

Profundizamos en estos dos aspectos en la lección 16 del training gratuito CALISTENIA BÁSICA.

(Aquí un ejemplo de máximo recorrido en un par de «ejercicios de fuerza», algo relativo y subjetivo para el individuo que lo ejecuta y su contexto personal, como siempre. ¿Para qué querría este tipo trabajar su movilidad a nivel de la dorsiflexión de tobillo, los flexores de cadera o la musculatura anterior del pecho y el hombro, por ejemplo? No lo necesita. Lo está integrando en su entrenamiento de fuerza)


3. INTEGRA TU MOVILIDAD EN DISTINTAS DISCIPLINAS QUE PRACTIQUES INTENCIONADAMENTE


Si la vida cotidiana no da para más en lo referente al estímulo de la fuerza a nivel «analítico» y simple —de ahí que tengas que entrenarla sí o sí de forma intencionada—, tampoco lo hace para la conciencia corporal, la coordinación, el equilibrio, el ritmo, la capacidad de reacción, la memoria gestual, la fluidez… En fin, cualquier atributo que tenga que ver con la diversidad y complejidad de movimiento desde un punto de vista global y sistémico.

Una vez más, da lo mismo si lo que practicas es más natural o más cultural. En cualquier caso, a la hora de escoger la disciplina, deporte o lo que sea que quieras practicar como movimiento intencionado, intenta ser inteligente y optar por una actividad que estimule tu movilidad articular de forma enmascarada.

En este sentido, mi recomendación, como es lógico, es que esa actividad se caracterice por todos los atributos que acabo de mencionar o, aplicando la vía negativa, que dicha actividad no consista en movimientos cortos de recorrido, simples, repetitivos, previsibles, constantes en cadencia, facilones en gesto, robóticos o automatizados.

(Acabo de darme cuenta de que he definido el fitness a la perfección).

¿Ejemplos concretos? Método Natural, Parkour, escalada, danza, circo, gimnasia, artes marciales.

Movilidad integrada a tutiplén.

(Así suelo integrar yo la movilidad enmascarada en una disciplina, entre otras tantas. No tiene por qué ser la tuya. No tienes por qué hacerlo igual. Es solo un ejemplo)


INTEGRAR, INTEGRAR, INTEGRAR


Es decir, integrar al cubo.

Esa es la manera de mantener tu flexibilidad y movilidad sin hacer ni un solo estiramiento.

Como todos los animales.

Como nuestros antepasados.

Aunque también puedes seguir estirando y trabajar analíticamente tu movilidad por los siglos de los siglos, por qué no.

La pregunta final siempre es la misma: ¿para qué quieres ser tan flexible y tan móvil si no vas a usar tu flexibilidad y movilidad, si no te vas a mover?


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Un estiramiento dinámico para mejorar tu movilidad de isquios y flexibilidad de apertura de caderas. Tutorial: Buenos días con piernas separadas

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Si una cosa me ha enseñado el tiempo es que, como dice el refrán, ese mismo tiempo es oro.

Y, a pesar de que cada ejercicio, cada metodología, cada herramienta tiene sus matices y absolutamente todos pueden encajar y ser útiles en un momento y un caso en particular, hay algunos ejercicios que son universalmente superiores en términos de tiempo y efectividad.

Son los todo en uno, o los «varios beneficios» en uno.

Es decir, un ejercicio, múltiples ganancias.

Y el que veremos ahora mismo es uno de ellos, ya que contribuirá a:

  1. Mejorar tu movilidad de flexión de cadera potenciando la fuerza de tus isquios en el extremo del recorrido, cuando están más estirados.
  2. Aumentar tu flexibilidad en la apertura de tus caderas.
  3. Indirectamente, por su incidencia sobre la pelvis, ganar profundidad en tu sentadilla.

UN ESTIRAMIENTO DINÁMICO PARA MEJORAR TU MOVILIDAD DE ISQUIOS Y FLEXIBILIDAD DE APERTURA DE CADERAS


No quiero alargarme ni repetirme (¿no decíamos que el tiempo es oro?).

Por eso, antes de nada, si no lo has hecho ya, para comprender bien de qué estamos hablando y pasar a la acción lo antes posible, pero con garantías de conciencia, eficacia y seguridad, te recomiendo completar y leer:

· El training gratuito JOINTS, la educación general básica de la movilidad articular.

· El tutorial de un ejercicio indispensable para entender y dominar la mecánica de la cadera y la pelvis en lo que veremos hoy, la pinza de cadera. Está incluido en Cómo estirar mejor los isquios en un solo paso. La pinza de cadera.

· Los artículos:

Cómo ganar flexibilidad sin entrenar la flexibilidad. Mejora tu movilidad.

Cómo ganar movilidad con estiramientos dinámicos. Caso práctico: isquios y cadera.

La gracia de entender y practicar las cosas progresivamente reside, precisamente, en que conforme progresas y añades variables a la ecuación del movimiento dicha progresión es muy obvia, lógica, sencilla de implementar. De lo contrario, como ocurre a menudo, las cosas se tornan demasiado complejas (cuando no lo son tanto), el cuerpo (tú) tiene que estar pendiente de demasiados factores al mismo tiempo y todo puede acabar resultando un desastre o, simplemente, no alcanzar las expectativas que tenías.
Pero eso, si has hecho «los deberes», no va a pasar…

Entonces, presuponiendo que te hayas portado bien, en realidad, tú mismo podrías deducir que un buenos días con piernas separadas es, pues eso, un buenos días con las piernas separadas.

Y siguiendo los principios que hemos desarrollado en los artículos que adjuntaba, al final todo se reduce en ser coherente entre tu intención y tu ejecución, que, a nivel práctico significa:

  1. Mantener el bloqueo. Es decir, no mover lo que no quieres que se mueva.
  2. Controlar la mecánica. Es decir, mover lo que quieres que se mueva.

Última pista: controla y mantén el foco en la pregunta clave durante un ejercicio de movilidad y el poder de los bloqueos. Todo lo demás viene solo.


BUENOS DÍAS CON PIERNAS SEPARADAS


Desde un punto de vista práctico, los puntos clave del buenos días con piernas separadas son:

· Mantén las rodillas totalmente extendidas y los pies apuntando hacia delante.

· Mantén la columna en su curvatura natural o ligeramente extendida, sobre todo a nivel lumbar, y no permitas en ningún caso que se flexione.

· Con la pelvis en tendencia siempre hacia su anteversión, muévete hacia la flexión de la cadera en la bajada y, al contrario, hacia la extensión de cadera en la subida.

· El volumen y la frecuencia de trabajo dependen de muchísimos factores de tu contexto individual, como lo habituado que estés a este tipo de entrenamiento, qué otras cosas haces (y pueden interferir) o la fatiga que arrastres o acumules. En cualquier caso, como norma general, incluir este ejercicio en tu entrenamiento de movilidad y realizar 3-5 series de 8-12 repeticiones un par de veces a la semana suele ser bastante factible para la mayoría. Menos (frecuencia 1 a la semana) podría funcionar. Más probablemente ocasionaría una pérdida de movilidad y/o un aumento de riesgo de lesión.

El resto de detalles te los explico en este tutorial:


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La pregunta clave durante un ejercicio de movilidad y el poder de los bloqueos. Caso práctico: el gato

Puedes haberte empapado de información y conocer absolutamente toda la teoría acerca del entrenamiento de la movilidad articular, como cuáles son los mejores ejercicios, con qué frecuencia realizarlos, cómo programar y planificar tu entrenamiento, qué grado de tensión es óptimo para las máximas ganancias… y a la hora de la verdad cagarla completamente.

De hecho, más allá de todos esos aspectos que, en realidad, son muy matizables, y por no hablar de que «de verdad de la buena» nadie conoce la «receta perfecta», aparte de la más que necesaria e inevitable individualización del asunto, hay una cuestión que suele pasarse por alto, totalmente práctica, y que, sin ninguna duda, es la clave para que cualquier ejercicio de movilidad sea efectivo.


CUÁL ES TU INTENCIÓN


Qué buscas, qué esperas, qué quieres que pase, qué propósito tienes, qué estás intentando.

Cuál es tu intención.

Esa es la pregunta clave que no deberías dejar de hacerte en todo momento, DURANTE cualquier ejercicio de movilidad, MIENTRAS estás realizando cualquier ejercicio de movilidad.

La intención que tengas es la que determina todo lo demás. El tiempo y los tempos. La frecuencia. El volumen. La carga. La elección del ejercicio en cuestión —podría haber un ejercicio mejor. Y, sobre todo, la forma.

Si pierdes de vista la intención, pierdes el sentido y el resto de matices del ejercicio por el camino, especialmente la manera de ejecutarlo, la técnica.

Y con ella su efectividad.


EL PODER DEL BLOQUEO


De hecho, hilando un poco más fino, las distracciones más habituales durante un ejercicio de movilidad que te hacen perder la técnica tienen que ver con el bloqueo.


Pista: en realidad, este principio también es fundamental durante un ejercicio de fuerza. Lo vimos en la lección 4 del training gratuito CALISTENIA BÁSICA.


Cuando estás realizando un ejercicio analítico, puedes dividir la técnica de ejecución en dos partes: la mecánica y el bloqueo.

La mecánica se refiere a la parte del cuerpo que quieres mover durante el ejercicio.

El bloqueo engloba todo lo que no quieres que se mueva.

¿Y para qué quieres bloquear el cuerpo en un sentido determinado?

Para que todo el peso del ejercicio, simbólica y literalmente, recaiga sobre la mecánica, la parte que pretendes mover, estimular, entrenar, trabajar.

El problema es que a tu cuerpo no le gusta entrenar, sino moverse. Eso de esforzarse analíticamente no es muy natural para él que digamos.

Tu cuerpo (y tu cabeza) es una máquina especializada en buscar la eficiencia y la comodidad, y ante cualquier compromiso va a intentar hacer todas las «trampas» posibles para no focalizar el esfuerzo en un lugar, sino repartirlo entre todos los recursos que tengan disponibles. En realidad es una estrategia de lo más inteligente.

Lo que pasa es que, por lo general, cuando estás ejecutando un ejercicio de movilidad tu intención es hacer trabajar a una única articulación (a veces un par) en un sentido, una dirección y un propósito muy concretos, precisamente para estimular al máximo la intención que tengas.

Si respetas el bloqueo, las cosas suelen ir bien. Trabaja quien tiene que trabajar. El sentido y la intención se optimizan.

¿Qué suele pasar? Que la mayoría de las personas se despistan en el bloqueo (distracciones habituales), el ejercicio pierde el foco de trabajo, lo que está pasando ya no es coherente con la intención y, en consecuencia, se pierde efectividad.

Mantener el bloqueo es la parte determinante, lo que ejerce más poder durante un ejercicio de movilidad.

Así de simple.

Y así de difícil.


CASO PRÁCTICO: EL GATO


Una de las rutinas de movilización del training MOVILIDAD NATURAL parte de una posición que llamo el gato (también hay quien la llama la vaca, el perro, el camello…).

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A partir de esta posición, realizamos una serie de ejercicios para trabajar sobre diferentes aspectos y patrones de movimiento, con la intención de movilizarnos en un sentido muy concreto y preciso.

Ahora no se trata de entrar en detalle en los ejercicios, sino en los principios que seguimos.

Porque fíjate que lo primero en lo que trabajamos no es en las movilizaciones en sí, sino en el bloqueo del gato.

¡Es justo ahí donde está la clave para que todo lo demás vaya como queremos que vaya!

Observa la cantidad de matices que puede llegar a tener un ejercicio a nivel de bloqueo para que sea coherente con la INTENCIÓN:

Al ser conscientes y trabajar primero sobre el bloqueo, mantenemos bajo control prácticamente todas las posibilidades de distracciones habituales.

Para cada ejercicio, el cuerpo no va a tener demasiadas alternativas.

O se mueve como queremos realmente que se mueva y hacia la intención que tenemos en mente, o no se mueve.

Y entonces el PARA QUÉ se respeta y cobra sentido.

Cuando estés ejecutando un ejercicio de movilidad, presta atención y pregúntate constantemente: ¿Cuál es mi intención al hacer este ejercicio?

Y según lo que respondas, aprovéchate del poder del bloqueo.

El resto vendrá (casi) solo.


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